martes, abril 04, 2006

Discurso pronunciado en el acto por el aniversario 60 de su ingreso a la universidad, efectuado en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, el 17

de noviembre de 2005.

(Versiones Taquigráficas-Consejo de Estado)

(Revisado y perfilado por su propio autor, con absoluto respeto a la integridad de las ideas expresadas en su discurso)


Queridos estudiantes y profesores de las universidades de toda Cuba;

Queridos compañeros dirigentes y demás invitados que han compartido con nosotros tantos años de lucha:

Ahora viene el momento más difícil, que es el de decir unas palabras en esta Aula Magna, donde se han pronunciado tantas palabras. Un mundo de ideas le viene a uno a la mente, y es lógico, ha pasado algún tiempo.

Ustedes han sido muy amables al recordar hoy un día muy especial: el 60 aniversario de mi tímido ingreso a esta universidad.

Por ahí anda una foto, yo la miraba: un jacketcito; cara así, no sé si de bravo, de malo, o de bueno, o indignado, porque esa foto no la sacaron el primer día, yo creo que ya tenía unos cuantos meses, y yo empezaba a reaccionar contra tantas cosas como las que estábamos viendo. No era un pensamiento formado ni mucho menos; era un pensamiento ávido de ideas, pero también de deseos de conocer; un espíritu tal vez rebelde, lleno de ilusiones, de ilusiones no puedo decir revolucionarias, habría que decir lleno de ilusiones y de energía, también posiblemente de ansias de lucha.

Bueno, había sido deportista, había sido escalador de montañas. Hasta me habían convertido primero —ni sé bien por qué— en una especie de teniente de exploradores y después, más tarde, me hicieron general de exploradores. Así que cuando yo era estudiante preuniversitario me habían dado más grados que los que tengo hoy (Risas), porque fui después Comandante, pero nada más que Comandante, y eso de Comandante en Jefe no quería decir más que era Comandante jefe de aquella pequeña tropa de alrededor de 82 hombres, con los que desembarcamos del Granma.

Ese nombre nace después del desembarco, el 2 de diciembre de 1956. Entre los 82 alguno tenía que ser jefe, después le pusieron “en”. Así, poco a poco, de Comandante jefe pasé a Comandante en Jefe cuando ya había más Comandantes, porque era el grado más alto durante mucho tiempo. Recordaba esas cosas. Uno tiene que pensar qué era, en qué pensaba, qué sentimientos albergaba.

Tal vez circunstancias especiales de mi vida me hicieron reaccionar. Pasé algún trabajo desde muy temprano y fui desarrollando, quizás por ello, el oficio de rebelde.

Por ahí se habla de los rebeldes sin causa; pero a mí me parece, cuando recuerdo, que era un rebelde por muchas causas, y agradezco a la vida haber seguido, a lo largo de todo el tiempo, siendo rebelde, aun hoy, y tal vez con más razón, porque tenga más ideas, porque tenga más experiencia, porque haya aprendido mucho de mi propia lucha, porque comprenda mucho mejor esta tierra en que nacimos y este mundo en que vivimos, hoy globalizado y en minutos decisivos de su destino. No me atrevería a decir en minutos decisivos de su historia, porque su historia es mucho más breve, es realmente ínfima comparada con la vida de una especie que en años muy recientes, tal vez desde hace 3 000, 4 000 ó 5 000 años, comenzó a dar los primeros pasos después de su larga y breve evolución; digo larga y breve, porque evolucionó hasta convertirse en ser pensante tal vez en algunos cientos de miles de años, y al cabo de la existencia de la vida en este planeta, que afirman los conocedores, si no me equivoco, surgió, me parece recordar, hace 1 000 ó 1 500 millones de años, primero surgió la vida y después surgieron millones de especies, y nosotros no somos más que eso, una de las muchas especies que surgieron en este planeta, y por eso digo que, tras una breve y a la vez larga vida, hemos llegado a este minuto, en este milenio, que dicen que es el tercer milenio desde el inicio de la era cristiana.

¿Y por qué tantas vueltas en torno a esta idea? Porque me atrevo a afirmar que hoy esta especie está en un real y verdadero peligro de extinción, y nadie podría asegurar, escuchen bien, nadie podría asegurar que sobreviva a ese peligro.

Bueno, que la especie no sobreviviría es algo de lo cual se habló hace 2 000 años, porque recuerdo que cuando era estudiante oí hablar del Apocalipsis, profetizado en la Biblia, es como si hace 2 000 años algunos se dieran cuenta de que esta débil especie podría un día desaparecer.

Desde luego, también los marxistas. Recuerdo muy bien un libro de Engels, Dialéctica de la Naturaleza, donde hablaba de que algún día el Sol se apagaría, que el combustible que alimenta el fuego de esa estrella que nos ilumina se agotaría y dejaría de existir la luz del Sol. Y entonces me queda una pregunta, que tal vez ustedes, o los profesores de ustedes, o miles y cientos de miles de ustedes se la hayan hecho alguna vez, y es la pregunta acerca de si existe o no la posibilidad de que esta especie pueda emigrar a otro sistema solar.

¿Nunca se lo han preguntado? Pues en algún momento se lo van a preguntar, porque uno se pregunta muchas cosas a lo largo de la vida, pero se las pregunta sobre todo cuando hay una razón para preguntárselas. Y creo que el hombre nunca tuvo más razón para hacerse esta pregunta, porque si aquel que era marxista se planteó el problema de la desaparición del calor y la luz solar, y como científico planteó que un día no existiría el sistema solar, nosotros también, como revolucionarios, y echando a volar la imaginación, tenemos que preguntarnos qué pasará y si hay alguna esperanza de que esta especie escape y se vaya a otro sistema solar donde haya o pueda haber vida. Lo único que sabemos hasta ahora es que hay un sol a cuatro años luz, entre los cientos de miles de millones de soles que existen en ese enorme espacio, del que no sabemos todavía bien si es finito o infinito.

Por lo poco que sabemos de física, de matemática, de la luz y la velocidad de la luz, y los que viajan a los planetas más cercanos, donde no encuentran nada, y los que viajaran a Venus —creo que Venus fue en tiempo de los romanos la diosa del amor—, los que allí tengan el privilegio de llegar, van a encontrar unos ciclones que son no sé cuántos cientos de veces peores que el Katrina, el Rita, o el Michelle, o el Mitch, y todos los demás similares que cada vez con más fuerza nos azotan, porque se afirma que la temperatura en Venus es de 400 grados, y son masas de aire o de atmósfera pesada en constante soplo.

Los que han ido a Marte, que decían que era un lugarcito donde podría haber existido la vida —Chávez habla de que posiblemente existió allí la vida, él bromea con eso—, y se fue, desapareció todo, andan buscando si hay una partícula de oxígeno o alguna huella de vida. Bien, todo puede haber ocurrido, pero lo más probable es que no hubiese existido vida desarrollada en alguno de esos planetas. El conjunto de factores que hicieron posible la vida se dieron al cabo de miles de millones de años en el planeta Tierra, esa frágil vida que puede transcurrir entre limitados grados de temperatura, entre unos pocos grados por debajo de cero y unos pocos grados por encima de cero, ya que nadie sobrevive a una temperatura en el agua de 60 grados; bastarían 20 segundos sin protección alguna y ya ningún ser humano vive, bastarían unas decenas de grados bajo cero, sin calor artificial y no podría sobrevivir. En ese limitado margen de temperatura se dio la vida.

Estamos hablando de la vida, porque cuando hablamos de universidades hablamos de la vida.

¿Qué son ustedes? Si me hicieran una pregunta ahora mismo, yo diría que ustedes son vida, ustedes son símbolos de la vida.

Aquí hemos estado hablando de acontecimientos de nuestras vidas, de nuestra universidad, de nuestra Alma Máter, de los que llegamos hace algunas decenas de años y los que están hoy aquí, que ingresaron en el primer año o que están a punto de graduarse, o algunos se han graduado ya y están desempeñando funciones que otros, con menos experiencia, no podrían realizar.

Yo trataba de recordar cómo eran aquellas universidades, a qué nos dedicábamos, de qué nos preocupábamos. Nos estábamos preocupando de esta isla, de esta pequeñita isla. No se hablaba todavía de globalización, no existía la televisión, no existía Internet, no existían las comunicaciones instantáneas de un extremo a otro del planeta, apenas existía el teléfono, y, si acaso, algunos aviones de hélice. Al menos en mis tiempos, allá en 1945, nuestros aviones de pasajeros apenas llegaban a Miami y con mucho trabajo, aunque cuando era escolar de primaria escuchaba hablar del viaje de Barberán y Collar, allá en Birán se afirmaba: “Por aquí pasaron Barberán y Collar”, dos pilotos españoles que cruzaron el Atlántico y siguieron hacia México; pero después no hubo más noticias de Barberán y Collar, todavía se discute en qué lugar cayeron, si en el mar entre Pinar del Río y México, o en Yucatán o en algún otro lugar. Pero nunca más se supo de Barberán y Collar, que habían cometido la osadía de cruzar el Atlántico en un avioncito de hélice que se había casi recién inventado. Fue a principios del siglo que acaba de pasar cuando se inició la aviación.

Sí, acababa de ocurrir una terrible guerra, que costó alrededor de 50 millones de vidas, y estoy hablando del momento aquel, en 1945, cuando yo ingresé en la universidad, el día 4 de septiembre; bueno, ingresé en esa época, y ustedes, desde luego, se han tomado la libertad de celebrar aquel aniversario cualquier día, puede ser el 4, puede ser el 17, puede ser en noviembre, puede ser hoy, en que ustedes escogieron esta fecha, porque son tantas conmemoraciones que ustedes no podían dar tantos actos ni yo tampoco asistir a tantos actos, y el dolor más grande de mi vida habría sido no asistir, especialmente en este momento, a un acto en el Aula Magna, invitado por ustedes.

Yo todos los días tengo muchos actos, todos los días converso horas y horas con masas, especialmente de jóvenes, con masas de estudiantes, o con brigadas médicas que marchan a cumplir gloriosas misiones que casi nadie más es capaz de cumplir en este mundo al que me estoy refiriendo, ahora, porque ningún otro país podría enviar a un hermano pueblo de Centroamérica 1 000 médicos, como los que en este momento se enfrentan allí al dolor y a la muerte, frente a la más grande tragedia natural ocurrida en ese país desde que se recuerda.

Una por una, a cada una de esas brigadas, les he hablado, las he despedido; o a las que marchan hacia el otro lado de la Tierra, a 18 horas de vuelo, donde ha ocurrido, casi simultáneamente, una de las más grandes tragedias humanas que ha conocido nuestro mundo en mucho tiempo, no recuerdo otra, por el lugar en que se produce, por el pueblo humilde que golpea, pueblo de pastores que viven en altísimas montañas, y vísperas de un invierno, allí donde el frío es muy elevado, donde la pobreza es grande y donde el mundo insensible que derrocha un millón de millones de dólares cada año en publicidad para tomarle el pelo a la inmensa mayoría de la humanidad —que, además, paga las mentiras que se dicen—, convirtiendo al ser humano en persona que, al parecer, no tuviera ni siquiera capacidad de pensar, porque las hacen consumir jabón, que es el mismo jabón con 10 marcas diferentes, y tienen que engañarla, porque ellos pagan ese millón de millones, no lo pagan las empresas, lo pagan aquellos que adquieren los productos en virtud de la publicidad; este mundo insensible que gasta un millón de millones de dólares cada año en objetivos de carácter militar —ya son dos millones de millones—; este mundo insensible que extrae de las masas empobrecidas, de la inmensa mayoría de los habitantes del planeta, varios millones de millones de dólares cada año, y permanece indiferente cuando le dicen que allí han muerto alrededor de 100 000 personas, entre ellos, tal vez, 25 000 ó 30 000 niños, o donde hay más de 100 000 heridos, y la gran mayoría sufriendo fracturas de hueso en los miembros superiores e inferiores del cuerpo, y de los cuales, si acaso, se habrán operado un 10%, donde hay niños con miembros mutilados, jóvenes, mujeres y hombres, ancianos.

Ese es el mundo en que estamos viviendo, no es un mundo lleno de bondad, es un mundo lleno de egoísmo; no es un mundo lleno de justicia, es un mundo lleno de explotación, de abuso, de saqueo, donde un número de millones de niños mueren cada año —y podrían salvarse—, simplemente porque les faltan unos centavos de medicamentos, un poco de vitaminas y sales minerales y unos pocos dólares de alimentos, suficientes para que puedan vivir. Mueren cada año, a causa de la injusticia, casi tantos como los que murieron en aquella colosal guerra que mencioné hace unos minutos.

¿Qué mundo es ese? ¿Qué mundo es ese donde un imperio bárbaro proclama el derecho de atacar sorpresiva y preventivamente a 70 o más países, que es capaz de llevar la muerte a cualquier rincón del mundo, utilizando las más sofisticadas armas y técnicas de matar? Un mundo donde impera el imperio de la brutalidad y de la fuerza, con cientos de bases militares en todo el planeta, y entre ellas una en nuestra propia tierra, en la que intervino arbitrariamente cuando el poder colonial español no podía sostenerse y cuando cientos de miles de los mejores hijos de este pueblo, que apenas tenía un millón de habitantes, habían perecido en una larga guerra de alrededor de 30 años; una Enmienda Platt repugnante en virtud de una resolución de igual repugnancia que, de forma traidora, otorgaba el derecho a intervenir en nuestra tierra cuando a su criterio no existiese suficiente orden.

Ha pasado más de un siglo y todavía ocupa por la fuerza ese pedazo de territorio, hoy vergüenza y espanto del mundo, cuando se divulga la noticia de que fue convertida en un antro de torturas, donde cientos de personas, recogidas en cualquier lugar del mundo, están allí, no los llevan a su territorio porque en él puedan existir algunas leyes que les creen dificultades para tener ilegalmente por la fuerza secuestrados y durante años, sin ningún trámite, sin ninguna ley, sin ningún procedimiento a aquellos hombres, que, además, para asombro del planeta, han estado siendo sometidos a sádicas y brutales torturas. Y de eso se entera el mundo cuando allá en una cárcel en Iraq estaban torturando a cientos de prisioneros del país invadido con todo el poder de ese colosal imperio, y donde cientos de miles de civiles iraquíes han perdido la vida.

Cada día se descubren cosas nuevas. Hace poco se divulgaron las noticias de que el gobierno de Estados Unidos tenía cárceles secretas en los países satélites del este de Europa, esos que allí votan en Ginebra contra Cuba y la acusan de violación de derechos humanos; al país donde nadie conoció jamás un centro de tortura a lo largo de 46 años de Revolución, porque jamás en nuestro país se violó aquella tradición sin precedentes en la historia de que ni un solo hombre haya sido torturado, o se haya conocido —al menos nosotros— la tortura de un solo hombre; y no seríamos nosotros los únicos en impedirla, sería nuestro pueblo que adquirió hace rato un concepto altísimo de la dignidad humana.

¿Quién de nosotros, quién de ustedes, cuál de nuestros compatriotas admitiría tranquilamente la historia de un solo ciudadano torturado, a pesar de los miles de actos de barbarie y de terrorismo cometido contra nuestro pueblo, a pesar de los miles de víctimas ocasionadas por la agresión de ese imperio que durante más de 45 años nos ha bloqueado y ha tratado de asfixiarnos por todos los medios? Y ahora dicen los muy descarados —como decía recientemente uno allí frente a la votación aplastante de 182 miembros de las Naciones Unidas, con una abstención— que las dificultades son resultado de nuestro fracaso, y un gran cómplice de ese bandido, que es el Estado pro nazi de Israel, apoya el bloqueo. Hay que decirlo así, porque aquellos que tales crímenes cometen lo hicieron en nombre de un pueblo que durante más de 1 500 años sufrió persecución en el mundo y fue víctima de los más atroces crímenes en la Segunda Guerra Mundial, el pueblo de Israel, que no tiene ninguna culpa de las salvajadas genocidas, al servicio del imperio, que conducen al holocausto de otro pueblo, el pueblo palestino, y proclaman también el derecho repugnante de atacar sorpresiva y preventivamente a otros países.

Ahora mismo el imperio amenaza con atacar a Irán si produce combustible nuclear. Combustible nuclear no son armas nucleares, no son bombas nucleares; prohibirle a un país producir el combustible del futuro, es como prohibirle a alguien que explore en busca de petróleo, que es combustible del presente y llamado a agotarse físicamente en poco tiempo. ¿A qué país en el mundo se le prohíbe buscar combustible, carbón, gas, petróleo?

A aquel país lo conocemos bien, es un país de 70 millones de habitantes, que se propone el desarrollo industrial y piensa con toda razón que es un gran crimen comprometer sus reservas de gas o de petróleo para alimentar el potencial de miles de millones de kilowatts/hora que requiere con urgencia de país del Tercer Mundo su desarrollo industrial. Y ahí está el imperio queriendo prohibirlo y amenazando con bombardear. Hoy ya se debate en la esfera internacional qué día y qué hora, o si será el imperio, o utilizará —como utilizó en Iraq— al satélite israelí para el bombardeo preventivo y sorpresivo sobre centros de investigación que busquen obtener la tecnología de producción del combustible nuclear.

En 30 años más, el petróleo, un 80% del cual está actualmente en manos de países del Tercer Mundo, ya que los otros agotaron el suyo, entre ellos Estados Unidos, que tuvo una inmensa reserva de petróleo y gas, le alcanza apenas para algunos años, por lo cual trata de garantizar la posesión del petróleo en cualquier parte del planeta y de cualquier forma, esa fuente energética, sin embargo, se agota y a la vuelta de 25 ó 30 años solo quedará una fundamental, aparte de la solar, la eólica, etcétera, para la producción masiva de electricidad, la energía nuclear.

Está lejano todavía el día en que el hidrógeno, mediante procesos tecnológicos muy incipientes, pudiera ser fuente más idónea de combustible, sin el cual no podría vivir la humanidad, una humanidad que ha adquirido determinado nivel de desarrollo técnico. Este es un problema presente.

Nuestro Ministro de Relaciones Exteriores acaba de cumplimentar la invitación de visitar a Irán, ya que Cuba será sede de la próxima reunión de Países No Alineados, dentro de un año, y aquella nación reclama su derecho a producir combustible nuclear como cualquier nación entre las industrializadas y no ser obligada a destruir la reserva de una materia prima, que sirve no solo como fuente energética, sino como fuente de numerosos productos, fuente de fertilizantes, fuente de textiles, fuente de infinidad de materiales que hoy tienen un uso universal.

Así anda este mundo. Y veremos qué ocurriría si se les ocurre bombardear a Irán para destruir cualquier instalación que le permita la producción de combustible nuclear.

Irán ha firmado el Tratado de no Proliferación, como Cuba lo ha firmado. Nosotros nunca nos hemos planteado la cuestión de la fabricación de armas nucleares, porque no las necesitamos, y si fueran accesibles, cuánto costaría producirlas y qué hacemos con producir un arma nuclear frente a un enemigo que tiene miles de armas nucleares. Sería entrar en el juego de los enfrentamientos nucleares.

Nosotros poseemos otro tipo de armas nucleares, son nuestras ideas; nosotros poseemos armas del poder de las nucleares, es la magnitud de la justicia por la cual luchamos; nosotros poseemos armas nucleares en virtud del poder invencible de las armas morales. Por eso nunca se nos ha ocurrido fabricarlas, ni se nos ha ocurrido buscar armas biológicas, ¿para qué? Armas para combatir la muerte, para combatir el SIDA, para combatir las enfermedades, para combatir el cáncer, a eso dedicamos nuestros recursos, a pesar de que el bandido aquel —ya no me acuerdo cómo se llama el tipejo que han nombrado, no sé si Bolton, Bordon, qué sé yo—, nada menos que representante de Estados Unidos en Naciones Unidas, un supermentiroso, descarado, inventor de que Cuba estaba investigando en el Centro de Ingeniería Genética para producir armas biológicas.

También nos acusaron de que estábamos colaborando con Irán, transfiriendo tecnología con aquel objetivo, y lo que estamos es construyendo, en sociedad con Irán, una fábrica de productos anticancerígenos, eso es lo que estamos haciendo. Y si también lo quieren prohibir, ¡váyanse para el demonio o para donde quieran irse, idiotas, que aquí no van a asustar a nadie! (Aplausos.)

¡Mentirosos, descarados!, todo el mundo sabe que hasta la propia CIA descubrió que era mentira lo que estaba diciendo el actual representante del gobierno de Estados Unidos en la ONU, y habían obligado a renunciar a un hombre porque dijo que eso era mentira, y otros en el Departamento de Estado también se dieron cuenta de que era mentira y el sujeto estaba furioso, hecho un basilisco contra todos aquellos que decían la verdad. Ese es el representante del “Bushecito” ante la comunidad de naciones, donde acaban de sacar 182 votos en contra de su infame bloqueo. Ese es el mundo donde pretenden campear por la fuerza y campear en virtud de las mentiras y en virtud del monopolio casi total de los medios masivos. Vean qué batalla se libra en este momento. Y nombraron al sujeto por encima del Congreso, y por un tiempo, cuando el mundo entero sabe que es un descarado y un mentiroso repugnante.

Todos los días le descubren al caballero que gobierna Estados Unidos un truco nuevo, un delito nuevo, una canallada nueva por parte de sus miembros, y van cayendo, van goteando uno por uno como penca de coco, como diría un campesino oriental; sí, así van cayendo, con un poco de ruido. Ya no les va quedando nada que inventar, pero siguen haciendo barbaridades.

Les hablaba de las cárceles en varios países, cárceles secretas donde envían secuestrados con el pretexto de la lucha contra el terrorismo, y ya no solo en Abu Ghraib, no solo en Guantánamo, ya en cualquier parte del mundo se encuentra una cárcel secreta donde realizan torturas los defensores de los derechos humanos; son los mismos que allí en Ginebra ordenan a sus corderitos votar uno tras otro contra Cuba, el país que no conoce la tortura, ¡para honor y gloria de esta generación, para honor y gloria de esta Revolución, para honor y gloria de una lucha por la justicia, por la independencia, por el decoro humano que debe mantener incólume su pureza y su dignidad! (Aplausos.)

Pero la cosa no se acaba ahí, esta mañana llegaban noticias informando sobre el uso de fósforo vivo en Fallujah, allí donde el imperio descubrió que un pueblo, prácticamente desarmado, no podía ser vencido y se vieron los invasores en tal situación que no podían irse ni quedarse: si se iban, volvían los combatientes; si se quedaban, necesitaban esas tropas en otros puntos. Ya han muerto más de 2 000 jóvenes soldados norteamericanos, y algunos se preguntan, ¿hasta cuándo seguirán muriendo en una guerra injusta, justificada con groseras mentiras?

Pero no vayan a creer que disponen de abundantes reservas de soldados norteamericanos, ya cada vez menos norteamericanos se inscriben, han convertido el enrolamiento para el ejército en una fuente de empleo, contratan desempleados, y muchas veces trataban de contratar el mayor número de negros norteamericanos para sus guerras injustas, y han llegado noticias de que cada vez menos afronorteamericanos están en disposición de inscribirse en el ejército, a pesar del desempleo y la marginación a que son sometidos, porque tienen conciencia de que los están usando como carne de cañón. En los guetos de Luisiana, cuando el gobierno gritó sálvese quien pueda, abandonaron a miles de ciudadanos que perdieron la vida ahogados o perdieron la vida en los asilos de ancianos o en los hospitales y a algunos se les aplicó la eutanasia por temor del personal facultativo de verlos morir ahogados. Son historias reales que se conocen y sobre las cuales debiera meditarse.

Buscan latinos, inmigrantes que, tratando de escapar del hambre, cruzaron la frontera, esa frontera donde están muriendo más de 500 inmigrantes cada año, muchos más en 12 meses que los que murieron durante los 28 años que duró el muro de Berlín.

Del muro de Berlín el imperio hablaba todos los días; del que se levanta entre México y Estados Unidos, donde mueren ya más de 500 personas por año, pensando escapar de la pobreza y el subdesarrollo, no hablan una sola palabra. Ese es el mundo en que estamos viviendo.

¡Fósforo vivo en Fallujah! Eso significa el imperio, y secretamente. Cuando se denunció, el gobierno de Estados Unidos dijo que el fósforo vivo era un arma normal. Si era normal, ¿por qué no lo publicaron? ¿Por qué nadie sabía que estaban usando esa arma prohibida por las convenciones internacionales? Si el napalm está prohibido, el fósforo vivo está todavía mucho más prohibido.

Todos los días llega una noticia de ese tipo, y todas esas cosas tienen que ver con la vida, todas esas cosas tienen que ver con este mundo. Vean qué enorme diferencia de aquellos tiempos en que nosotros llegábamos a la universidad todos llenos de ideales, llenos de sueños, llenos de buena voluntad aunque no estuviera nutrida de la experiencia, de la ideología profunda y de las ideas que se iban adquiriendo a lo largo de los años. Así entraban los jóvenes en esta universidad, que no era, por cierto, la universidad de los humildes; era la universidad de las capas medias de la población, era la universidad de los ricos del país, aunque los muchachos jóvenes solían estar por encima de las ideas de su clase y muchos de ellos eran capaces de luchar, y así lucharon a lo largo de la historia de Cuba.

Ocho estudiantes fueron fusilados en 1871 y fueron cimientos de los más nobles sentimientos y del espíritu de rebeldía de nuestro pueblo, a quien tanto indignó aquella colosal injusticia; como los nueve estudiantes, cuya muerte conmemoramos hoy, asesinados por los nazis, en Praga, aquel 17 de noviembre de 1939, en vísperas de la Segunda Guerra Mundial.

En la historia de nuestra juventud estuvo siempre presente el recuerdo de aquellos estudiantes de medicina, y los estudiantes lucharon siempre contra los gobiernos tiránicos y corrompidos. Mella era uno de ellos, también procedente de la capa media; porque los de las capas más pobres, los hijos de los campesinos, no sabían leer ni escribir, cómo podían ingresar en una universidad, cómo podían ingresar en un bachillerato.

Yo, hijo de terrateniente, pude terminar el sexto grado y después, con séptimo grado aprobado pude ingresar en un instituto preuniversitario.

¿Quién que no hubiera podido estudiar bachillerato podía ir a la universidad? Quien fuera hijo de un campesino, de un obrero, que viviera en un central azucarero o en cualquiera de los muchos municipios que no fueran como el de Santiago de Cuba, o el de Holguín, tal vez Manzanillo y dos o tres más, no podía ser bachiller, ¡ni siquiera bachiller! Mucho menos graduado de la universidad, porque, entonces, después de ser bachiller, tenía que venir a La Habana.

Yo pude venir a La Habana porque mi padre disponía de recursos, y así me hice bachiller, y así el azar me trajo a una universidad. ¿Es que acaso soy mejor que cualquiera de aquellos cientos de muchachos, casi ninguno de los cuales llegó a sexto grado y ninguno de los cuales fue bachiller, ninguno de los cuales ingresó en una universidad?

Mi propio caso, como el de muchos otros, mencioné a Mella, podría mencionar a Guiteras, podría mencionar a Trejo, que murió en una de esas manifestaciones, un 30 de septiembre, en la lucha contra Machado; podría mencionar nombres como los que ustedes aquí señalaron al iniciarse el acto.

Antes de la Revolución, contra la tiranía batistiana siempre hubo muchos estudiantes nobles, dispuestos a sacrificarse, dispuestos a dar la vida. Y así, cuando volvió con todo el rigor la tiranía batistiana, muchos estudiantes lucharon y muchos estudiantes murieron, y aquel jovencito de Cárdenas, Manzanita, como le llamaban, siempre risueño, siempre jovial, siempre cariñoso con todos los demás, se iba distinguiendo por su valentía, su entereza, cuando bajaba las escalinatas, cuando se enfrentaba a los carros de bomberos, cuando se enfrentaba a la policía. Así fueron surgiendo todos ellos.

Si usted va, incluso, a la casa donde vivió Echeverría —José Antonio, vamos a llamarlo así—, es una casa buena, una excelente casa. Vean cómo los estudiantes muchas veces pasaban por encima de su origen social y de su clase, en esa edad de tantas esperanzas, de tantos sueños.

En aquella universidad, para estudiar medicina había una sola facultad y un solo hospital docente, y muchos obtenían premios, primer premio en medicina, y algunos, incluso, de cirugía sin haber operado nunca a nadie.

Algunos lo lograban, eran activos y hacían alguna relación con algún profesor que los ayudaba, los llevaba a alguna práctica, los llevaba a algún hospital. Así surgieron buenos médicos, no una masa de buenos médicos —sí había una masa de médicos deseosa de viajar a Estados Unidos—, que estaban sin empleo, y cuando la Revolución triunfa se marchan precisamente a Estados Unidos, y quedaron la mitad, 3 000, y el 25% de los profesores. De ahí partimos hacia el país de hoy, que se yergue ya casi como capital de la medicina mundial.

Hoy nuestro pueblo tiene a su disposición, por lo menos, 15 médicos, y mucho mejor distribuidos, por cada uno de los que quedaron aquí en el país; tiene decenas de miles en el exterior prestando servicios solidarios, y crecen. Hay en este momento —pedí la cifra exacta— 25 000 estudiantes de medicina; en primer año alrededor de 7 000, e ingresarán no menos de 7 000 cada año, y tiene ya más de 70 000 médicos. No hablo de las decenas de miles de estudiantes de otras ciencias médicas, tenemos la idea de que estén estudiando en el área de la medicina alrededor de 90 000, si usted incluye las enfermeras, las que están estudiando licenciatura en enfermería y todos los que estudian carreras relacionadas con la salud, dentro del caudal enorme de estudiantes que hoy tiene nuestra universidad.

Yo quería señalar la diferencia de ese año en que entré en la universidad, ¿qué era nuestro país? Hay que preguntarse eso y meditar qué es hoy nuestro país, en todos los terrenos. Y podríamos hacernos la misma pregunta con relación a ocho, diez, quince, veinte cosas. No hay comparación posible.

Hablaba de que Barberán y Collar perecieron en un avioncito lleno de tanques de gasolina, porque era lo único que podían hacer en ese tiempo, despegaron, salieron casi como nosotros de allá de México, en 1956: “si salimos, llegamos; si llegamos, entramos; si entramos, triunfamos”. Parece que antes otros hombres hicieron una acción tan audaz como esa, la de cruzar el Atlántico. Salieron y llegaron a Cuba, volvieron a salir; llegaron a México, pero llegaron sin vida a México.

Hablaba de una nave que despegaba; esta era una nave que despegaba en los primeros tiempos, un pequeño avioncito, que parecía movido por la fuerza de una liga. ¿Ustedes no han visto nunca esos avioncitos que les enredan una liga, los sueltan, despegan y llegan? Cuando nuestra Revolución triunfó en este hemisferio, al lado del imperio y rodeado de satélites del imperio, con alguna excepción, iniciábamos un camino muy difícil. Ya es otra época, fueron unos cuantos años después de nuestra entrada en la universidad.

Nosotros entramos en la universidad a finales del año 1945, e iniciamos nuestra lucha armada en el Moncada el 26 de Julio de 1953, realmente, casi ocho años después, y la Revolución triunfa cinco años, cinco meses y cinco días después del Moncada, tras un largo recorrido por las prisiones, el exilio y la lucha en las montañas. Fue un tiempo, si se mira históricamente, si se compara con las luchas anteriores, tan duras y tan difíciles de nuestro pueblo, un tiempo relativamente breve, y fueron dos etapas: la entrada en la universidad, la salida y el golpe de Estado del 10 de marzo de 1952.

Esa etapa cuando iniciábamos la lucha es el punto de donde hay que partir ahora; despegábamos, intentábamos despegar, no conocíamos ni siquiera muy bien las leyes de la gravedad, íbamos cuesta arriba luchando contra el imperio, que era ya el más poderoso, pero cuando todavía existía otra superpotencia, como la llamábamos; fue cuesta arriba, marchando cuesta arriba fuimos ganando experiencia, marchando cuesta arriba fue fortaleciéndose nuestro pueblo y nuestra Revolución, hasta llegar a hoy.

Ojalá yo tuviera más tiempo para hablar, pero este ahora de ahora es un ahora sin precedente, es una hora muy distinta de todas las demás, en nada se parece a la de 1945, en nada se parece a la de 1950 cuando nos graduamos, pero poseedores ya de todas aquellas ideas de las que hablé un día, cuando afirmé con amor, con respeto, con entrañable cariño, que en esta universidad, donde llegué simplemente con un espíritu rebelde y algunas ideas elementales de la justicia, me hice revolucionario, me hice marxista-leninista y adquirí los sentimientos que a lo largo de los años he tenido el privilegio de no haberme sentido nunca tentado, ni en lo más mínimo, a abandonarlos alguna vez. Por eso me atrevo a afirmar que no los abandonaré jamás.

Y si de confesiones se trata, cuando terminé en esta universidad yo me creía muy revolucionario y, simplemente, estaba iniciando otro camino mucho más largo. Si yo me sentía revolucionario, si me sentía socialista, si había adquirido todas las ideas que hicieron de mí, y no podía haber ninguna otra, un revolucionario, les aseguro con modestia que hoy me siento diez veces, veinte veces, tal vez, cien veces más revolucionario de lo que era entonces (Aplausos). Si entonces estaba dispuesto a dar la vida, hoy estoy mil veces más dispuesto a entregar la vida que entonces (Aplausos).

Uno, incluso, entrega la vida por una noble idea, por un principio ético, por un sentido de la dignidad y el honor, aun antes de ser revolucionario, y también decenas de millones de hombres murieron en los campos de batalla en la Primera Guerra Mundial y en otras guerras, enamorados casi de un símbolo, de una bandera que la encontraron bella, un himno que escucharon emocionante, como lo fue La Marsellesa en su época revolucionaria, y después himno del imperio colonial francés. En nombre de ese imperio colonial y de los repartos del mundo murieron en masa en las trincheras, en la Primera Guerra Mundial, millones de franceses. Si el hombre es capaz de morir, el único ser que es consciente de entregar la vida voluntariamente, no lucha por instintos, como hay tantos animales que luchan por instinto, prácticamente las leyes de la naturaleza lo condujeron hacia esa estirpe; el hombre es una criatura llena..., el hombre y la mujer..., y cada vez hay que decir más las mujeres; sí, tengo razones, no sé si tendré tiempo de decirlas. Pero el ser humano es el único capaz, conscientemente, de pasar por encima de todos los instintos. El hombre es un ser lleno de instintos, de egoísmos, nace egoísta, la naturaleza le impone eso; la naturaleza le impone los instintos, la educación impone las virtudes; la naturaleza le impone cosas a través de los instintos, el instinto de supervivencia es uno de ellos, que lo pueden conducir a la infamia, mientras por otro lado la conciencia lo puede conducir a los más grandes actos de heroísmo. No importa cómo seamos cada uno de nosotros, cuán diferentes seamos cada uno de nosotros, pero entre todos nosotros hacemos uno.

Resulta asombroso que, a pesar de la diferencia entre los seres humanos, puedan ser uno en un momento o puedan ser millones, y solo pueden ser millones a través de las ideas. Nadie siguió la Revolución por culto a nadie o por simpatías personales de nadie. Cuando un pueblo llega a la misma disposición de sacrificio que cualquiera de aquellos que con lealtad y sinceridad traten de dirigirlos y traten de conducirlos hacia un destino, eso solo es posible a través de principios, a través de ideas.

Ustedes constantemente están leyendo hombres de pensamiento, constantemente leen la historia, y en la historia de nuestra patria leen a Martí, leen a otros muchos destacados patriotas, y en la historia del mundo, en la historia del movimiento revolucionario leen a los teóricos, a los grandes teóricos que nunca claudicaron de los principios revolucionarios. Son las ideas las que nos unen, son las ideas las que nos hacen pueblo combatiente, son las ideas las que nos hacen, ya no solo individualmente, sino colectivamente, revolucionarios, y es entonces cuando se une la fuerza de todos, cuando un pueblo no puede ser jamás vencido y cuando el número de ideas es mucho mayor; cuando el número de ideas y de valores que se defienden se multiplican, mucho menos puede un pueblo ser vencido.

Y así, cuando uno recuerda a los compañeros, y mira uno a los jóvenes que tienen importantes tareas; los otros, muchos de ellos fueron dirigentes de esta universidad y tienen largos años de lucha, unos más; unos pueden tener más de 50, otros pueden tener más de 40 y hoy cada uno de ellos en su cargo, muchos de ellos estudiantes, otros de origen humilde, como los que observo aquí, desde personas que estuvieron en el Moncada y personas que vinieron en el Granma, lucharon en la Sierra Maestra y participaron en todos los combates; aquí los veo, a cada uno de ellos, defendiendo una causa, una bandera.

Veo, por ejemplo, a nuestro querido compañero Alarcón. Lo recuerdo porque aquí se ha hablado de la batalla por los cinco héroes presos, y él ha sido incansable batallador por la justicia con relación a esos compañeros. Fue la tarea que recibió de la Revolución, y la recibió por sus cualidades, por su talento, por su carácter de Presidente de la Asamblea Nacional.

Veo al compañero Machadito, viejo médico, pero no médico viejo, que nos acompañó allá por las montañas. Veo a Lazo, veo a Lage, veo a Balaguer, veo a muchos por aquí para allá —todavía veo algo (Risas)—, creo que veo a Sáez, creo que vemos al Ministro de la enseñanza superior, creo que veo a Gómez —es Gómez, un poquito más gordito tal vez—, y un poco más allá veo a Abel, nombre bíblico, que acaba de destacarse mucho allá en Mar del Plata, donde se libró una gloriosísima batalla.

Vean qué mundo, vean cuántos cambios, vean cuáles objetivos hoy vamos persiguiendo. Vean qué estrategias se van diseñando, que nos introducen a nosotros en la estrategia del mundo, siendo un minúsculo país, aquí a 90 millas del colosal imperio, del más poderoso que existió jamás a lo largo de la historia, y han pasado 46 años y ahí está más distante que nunca de lograr poner de rodillas a la nación cubana, aquella que humillaron y ofendieron durante algún tiempo (Aplausos); aquella de la que fueron dueños, dueños de todo: minas, tierras, cientos de miles de las mejores hectáreas; de sus puertos, de sus instalaciones, de su sistema eléctrico, de transporte, bancario, comercial, etcétera, etcétera, y creen los muy idiotas que van a volver aquí y los vamos a llamar de rodillas: “Vengan a salvarnos una vez más, salvadores del mundo; vengan, que les vamos a entregar todo otra vez, y esta universidad, para que pongan en ella 5 000 y no medio millón, porque medio millón es mucho para la mentalidad de ustedes, que querían ver desempleados y hambrientos para que la porquería de capitalismo ese funcione, porque es solo a base de un ejército de la reserva para que funcione; vengan y reproduzcan otra vez los desempleados analfabetos que hacían colas en las proximidades de los cañaverales, sin que nadie les llevara una gota de agua, ni desayuno, ni almuerzo, ni albergue, ni transporte. Búsquenlos a ver dónde los encuentran, porque aquí están sus hijos estudiando en las universidades por cientos de miles” (Aplausos).

Lo vi, no me lo contó nadie; lo vi, hace apenas 48 horas; lo vi allá en el Palacio de las Convenciones, primero en un grupo de varios cientos, con sus pulóveres azules; lo vi a través de aquellos jóvenes que se graduaron como trabajadores sociales y hoy son todos, ¡todos, sin excepción!, estudiantes universitarios, de primero a quinto año de la carrera, después de un año de estudios intensos para hacerse trabajadores sociales, después de varios años cursando esa carrera, y eran primero 500 y ahora son 28 000.

Creo que fue Agramonte, otros dicen que Céspedes, quien respondiendo a los pesimistas, cuando tenía 12 hombres, exclamó: No importa aquellos que no tienen confianza, que con 12 hombres se hace un pueblo. Si con 12 hombres se hace un pueblo, cuántas veces somos hoy 12 hombres. Y 12 hombres, multiplicado por quién sabe cuántas veces, armados de ideas, de conocimientos, de cultura, que saben de este mundo cómo es, saben de historia, saben de geografía, saben de luchas, porque tienen eso, eso que se llama una conciencia revolucionaria, que es la suma de muchas conciencias, es la suma de la conciencia humanista, la suma de una conciencia del honor, de la dignidad, de los mejores valores que puede cosechar un ser humano. Es hija del amor a la patria y el amor al mundo, que no olvida aquello de que patria es humanidad, pronunciado hace más de 100 años. Patria es humanidad, es lo que hay que repetir todos los días, cuando viene alguien y se olvida de aquellos que viven en Haití, o están allá en Guatemala, golpeada, entre otras causas, por el desastre natural, sufriendo inenarrables dolores, inenarrable pobreza, como ocurre habitualmente en la mayor parte del mundo.

Eso es lo único que puede exhibir el infame imperio y su repugnante sistema, resultado de la historia en la larga marcha de la especie por una sociedad de justicia nunca alcanzada a lo largo de miles de años, que es la brevísima historia relativamente conocida de la especie buscando una sociedad justa. Y siempre estuvieron tan lejos como tan cerca nos sentimos hoy de esa sociedad justa, y para demostrar que es posible, se trata precisamente de la sociedad que queremos construir; pero me atrevo a añadir, por encima del montón de defectos que tenemos todavía, de errores, de faltas, es la sociedad en la historia humana que está más cerca de poder calificarse como sociedad justa.

¿Dónde está la justicia que no la veo? No la veo porque aquel gana veinte veces, treinta veces más que yo como médico, o más que yo como ingeniero, o más que yo como catedrático de la universidad, ¿dónde está? Y, ¿por qué? ¿Qué produce aquel? ¿A cuántos educa? ¿A cuántos cura? ¿A cuántos hace felices con sus conocimientos, con sus libros, con su arte? ¿A cuántos hace felices construyéndoles una vivienda? ¿A cuántos hace felices cultivando algo para que puedan alimentarse? ¿A cuántos hace felices trabajando en fábricas, en industrias, en sistemas eléctricos, en sistemas de agua potable, en las calles, o en los tendidos eléctricos, o atendiendo las comunicaciones, o imprimiendo libros? ¿A cuántos?

Hay, y debemos decirlo, unas cuantas decenas de miles de parásitos que no producen nada y reciben tanto como aquel que lleva en un cacharro viejo, comprando y robando combustible por todo el camino de La Habana a Guantánamo, a uno de esos jóvenes estudiantes que tuvo que viajar cuando las circunstancias del transporte son muy difíciles, y le cobra 1 000 pesos, 1 200, a lo largo de esas carreteras, tan llenas de baches en muchos lugares y faltas de señales que no pudimos terminar de hacer por diversas razones, por recursos que no teníamos, por incapacidades que no habíamos superado, por descontrol de los que administran o dirigen.

Sí, hay que tomar estas cosas muy en cuenta y no olvidarlas, porque estamos frente a una gran batalla que debemos librar, que empezamos a librar, que vamos a librar y vamos a ganar. Es lo más importante.

Sí, estamos muy conscientes de eso, y más conscientes de eso, y en eso pensamos más que en ninguna otra cosa, de nuestros defectos, de nuestros errores, de nuestras desigualdades, de nuestras injusticias.

Y no me atrevería a mencionar el tema aquí si no tuviera la más absoluta convicción y la más absoluta seguridad, que salvo catástrofes mundiales, colosales guerras, estamos acercándonos aceleradamente a reducirlas y a vencerlas para que se cumpla algo, escúchese bien, que los ciudadanos de este país, que en un tiempo estaban desempleados en un 10%, un 15%, un 20% o más, los ciudadanos de este país que en un tiempo eran analfabetos en número de un millón, o eran analfabetos o semianalfabetos hasta un 90%, en este pueblo de hoy, y sobre todo de un mañana muy próximo, cada ciudadano vivirá fundamentalmente de su trabajo y de sus jubilaciones y pensiones.

No olvidar jamás a aquellos que durante tantos años fueron nuestra clase obrera y trabajadora, que vivieron décadas de sacrificio, las bandas mercenarias en las montañas, las invasiones como la de Girón, los miles de actos de sabotaje que costaron tantas vidas a nuestros trabajadores cañeros, azucareros, industriales, o en el comercio, o en la marina mercante, o en la pesca, los que de repente eran atacados a cañonazos y a bazucazos, nada más porque éramos cubanos, nada más porque queríamos la independencia, nada más porque queríamos mejorar la suerte de nuestro pueblo; y allá los bandidos haciendo de las suyas, allá los bandidos reclutados y entrenados por la CIA, allá los criminales, allá los terroristas que volaban los aviones en pleno vuelo o trataban de hacerlos volar, no importaba los que murieran, allá los que organizaban atentados de todo tipo y los actos de terrorismo contra nuestro país. ¿Cambió acaso el imperio? ¿Y dónde está, “Bushecito”, el señor Posadita Carriles, qué hizo con él, amable caballero que, a pesar de cosas conocidas y vergonzosas, cabalga y trata de llevar la rienda de ese imperio? ¿Cuándo va a responder aquella sana pregunta, bien sencilla, que le hicimos muchas veces? ¿Por dónde entró Posada Carriles a Estados Unidos? ¿En qué barco, por qué puerto? ¿Cuál de los príncipes herederos de la corona lo autorizó, sería el hermanito gordito de Florida? —y que me perdone lo de gordito, no es una crítica, sino la sugerencia de que haga ejercicios y guarde dieta, ¿no? (Risas), es algo que hago por la salud del caballero.

¿Quién lo recibió? ¿Quién le dio permiso? ¿Por qué se pasea por las calles de la Florida y de Miami quien tan desvergonzadamente lo llevó? ¿Qué se hizo aquella academia? ¿De qué era, de navegación o de cría de peces? ¿Qué era el bárbaro aquel?, aquel que por un telefonito habló con otro terrorista que tenía unas latas con dinamita y al preguntarle, y era su voz, lo reconoció el tipo, lo reconoció todo el mundo, no se podía negar, cuando le preguntó qué hacía con esas laticas y le dice: “Vete a Tropicana, tíralas por una ventana y acaba con aquello.” Miren qué gente tan noble, tan respetuosa de las leyes, de las normas internacionales, de los derechos humanos. Y el muy desvergonzadito de “Bushecito” no ha querido responder todavía, está ahí calladito, nadie más ha respondido.

Las autoridades de nuestro hermano país, México, tampoco han tenido tiempo —parece que es así, mucho trabajo— para responder a la pregunta, que no cuesta nada, señor, decir que Posadita Carriles, ese ingenuo “niño”, ingenuo e inocente, entró en el barco aquel, por el puerto aquel y de la forma que Cuba denunció.

Pero vean si son descarados, dicen todas las mentiras del mundo, pero les hacen una ingenua preguntica, una sencilla preguntica, pasan meses y no responden una palabra. Así pasaron meses y no sabían dónde estaba Posadita.

Esta muchacha tan inteligente, ¿cómo se llama?, la que es Secretaria de Estado (Risas), ¿Condoleezza o Condoliza?, bueno, Condesa Rice (Risas), no sabe tampoco, ignora, y los voceros lo ignoran; no han dicho ninguna mentira, no han cometido ni el menor pecado venial, son puros, merecen el aplauso y la confianza del mundo.

Es mentira, nunca torturaron a nadie; es mentira, nunca fueron cómplices del terrorismo; es mentira, nunca inventaron el terrorismo; es mentira, nunca torturaron en ninguna parte; es mentira, nunca utilizaron fósforo vivo en Fallujah. Bueno, dicen que es verdad, pero que es muy legal, muy legítimo y muy decente usar el fósforo vivo. ¿Van a meterle miedo a quién?

Fuimos testigos, y me acordaba cuando veía a los compañeros allá y veía a Abel, de la colosal batalla librada allá en Mar del Plata, en el estadio y en el recinto donde se reunieron los presidentes; no voy a comentar este punto, pero nuestro pueblo tuvo oportunidad de ver, de observar —yo conozco los estados de opinión— aquella grandiosa batalla, una en la calle y otra allí, donde estaban reunidos los jefes de Estado.

Y hablando de historia, nunca en la historia de este hemisferio se dio algo parecido a una batalla como aquella, en que aquel caballero de la triste figura, pero no por sus ideales cervantinos, de la triste figura porque hace muecas, cosas raras, mira, se aburre, lo acuestan a dormir a las 12:00 de la noche, el mundo se acaba; cualquier día, de los portaaviones despegan los aviones y bombardean aquel territorio de bandidos por culpa de los cuales, por estar un poco ocupados, le entorpecieron el sueño al jinete que lleva las riendas del imperio, porque mientras él duerme, el caballo puede seguir por donde le da la gana; al fin y al cabo, es posible que el caballo conduzca mejor los destinos del imperio que el propio jinete que debe acostarse temprano (Aplausos).

Realmente es una lástima que la madrugada no dure más tiempo, porque por lo menos el mundo podía estar mejor.

Así es todo. Hemos visto muchas cosas que no deben olvidarse.

Algunos andan preguntando si Cuba habló o no habló, si Cuba tomó partido o no tomó partido. Se lo advierto, porque andan algunos intrigando ridículamente sobre esas cosas. Cuba habla cuando tenga que hablar y Cuba tiene muchas cosas que decir, pero no está ni apurada ni impaciente. Sabe muy bien cuándo, dónde y cómo debe golpear al imperio, su sistema y sus lacayos.

Al parecer, algunos creen o fingen creer que no había un solo cubano allá en Mar del Plata, que no había toda una fuerza revolucionaria cubana de primerísima clase en aquella marcha gloriosa de decenas de miles de ciudadanos del mundo y fundamentalmente argentinos, a los que el emperador ofendió parqueando los portaaviones, llevando un ejército, alquilando todos los hoteles y empleando miles de agentes de policía. Nadie se iba a meter físicamente con él, si lo que deseaba era que le tiraran un huevo podrido; no, él no merece tan altos honores (Risas), de ninguna forma.

Y los bien civilizados ciudadanos argentinos y los cada vez más conscientes y expertos ciudadanos de este hemisferio, donde el orden implantado es ya insostenible e insalvable, saben lo que hacen. Dijeron que una manifestación pacífica, ni un hollejo lanzarían, y al movilizar bajo aquella fría llovizna tanta gente, marchar durante horas hacia el estadio y constituir allí una enorme masa en ese estadio, le dieron una lección inolvidable al imperio, porque le demostraron que son personas, son pueblos que saben lo que hacen y quien sabe lo que hace marcha hacia la victoria, es absolutamente seguro. Y los que no saben lo que hacen son aplastados por los pueblos.

No queremos darle pretextos al imperio de armar un showcito. En este ajedrez de 50 fichas, veremos al final quién da el jaque mate.

Cuando digo imperio no digo pueblo norteamericano, entiéndase bien. El pueblo norteamericano salvará muchos de los valores éticos, salvará muchos principios que han sido olvidados, se adaptará al mundo en que vivimos, si este mundo puede salvarse y este mundo debe salvarse. Y todos, nosotros entre todos y en primera fila, debemos luchar para que este mundo pueda salvarse y nuestras mejores e invencibles armas son las ideas.

Alguien habla de la batalla de ideas, sí, aquella batalla de ideas que estuvimos librando durante algunos años se está convirtiendo en una batalla de ideas a nivel mundial. Y triunfarán las ideas, deben triunfar las ideas. Trasmitamos ese mensaje, abrámosle los ojos a esta humanidad condenada a la extinción. Si no va a ser eterna, si es probabilísimo que un día hasta la luz del Sol se apague, si es casi seguro que no habrá forma de trasladar la materia viva y sólida a una distancia que quede a años luz de este planeta, y las leyes físicas son mucho más rigurosas, mucho más exactas que las leyes históricas o sociales.

De todas formas pienso que esta humanidad y las grandes cosas que es capaz de crear, deben preservarse mientras puedan preservarse. Una humanidad que no se preocupe por la preservación de la especie sería como el joven estudiante o el cuadro dirigente que sabe que su vida está muy limitada a un número reducido de años y, sin embargo, estuviera preocupado solo por su propia vida.

Mencioné unos cuantos nombres de compañeros aquí presentes, a unos les quedan más años, a otros les quedan menos, y ninguno sabe cuántos, yo no pienso jamás que alguno de ellos esté pensando preservarse sin importarle cuál sea el destino de este admirable y maravilloso pueblo, ayer semilla y hoy árbol crecido y con raíces profundas; ayer lleno de nobleza en potencia y hoy lleno de nobleza real; ayer lleno de conocimientos en sus sueños y hoy lleno de conocimientos reales, cuando apenas está comenzando en esta gigantesca universidad que es hoy Cuba.

Y vean cómo van surgiendo nuevos cuadros, y cuadros jóvenes. Ahí está Enrique, que dirige ese ejército de los 28 000 trabajadores sociales, más los 7 000 que están estudiando y perfeccionando esa noble profesión.

Como ustedes saben, estamos envueltos en una batalla contra vicios, contra desvíos de recursos, contra robos, y ahí está esa fuerza, con la que no contábamos antes de la batalla de ideas, diseñada para librar esa batalla.

Les voy a decir algo, para ver si los trabajadores de la construcción se llenan de amor propio; cuando quieren ser heroicos lo son. Pero no piensen que el robo de materiales y de recursos es de hoy, o del período especial; el período especial lo agudizó, porque el período especial creó mucha desigualdad y el período especial hizo posible que determinada gente tuviera mucho dinero. Recuerdo, estábamos construyendo en Bejucal un centro de biotecnología importantísimo. Cerca de allí había un pequeño cementerio. Yo daba vueltas, un día fui por el cementerio, allí había un colosal mercado donde aquella fuerza constructiva, sus jefes, y con la participación de un gran número de constructores, tenía un mercado de venta de productos: cemento, cabilla, madera, pintura, todo cuanto se usa para construir.

Ustedes saben que siempre, y aún hoy, el problema de la construcción es muy serio. Tenemos recursos, a veces han faltado materiales, o vamos teniendo y surge la posibilidad de tener cada vez más recursos para construir; pero qué tragedia con los constructores, qué debilidades las de los jefes de brigadas, de los que deben dirigir.

Pero ello no es nuevo. En el tiempo de que les hablo, para producir una tonelada de hormigón se consumían 800 kilogramos de cemento, y una tonelada de un buen hormigón, de ese con que fundimos pisos, o columnas, antes de la época en que se fabricara El Morro y La Cabaña, que duran más que muchas de las cosas que hoy el mundo moderno construye; pero bien, el gasto debe ser de alrededor de 200 kilogramos. Vean cómo se despilfarraba, cómo se desviaban recursos, cómo se robaba.

En esta batalla contra vicios no habrá tregua con nadie, cada cosa se llamará por su nombre, y nosotros apelaremos al honor de cada sector. De algo estamos seguros: de que en cada ser humano hay una alta dosis de vergüenza. Cuando él se queda consigo mismo, no es un juez severo, a pesar de que, a mi juicio, el primer deber de un revolucionario es ser sumamente severo consigo mismo.

Se habla de crítica y autocrítica, sí, pero nuestras críticas suelen ser casi de un grupito, nunca acudimos a la crítica más amplia, nunca acudimos a la crítica en un teatro.

Si un funcionario de Salud Pública, por ejemplo, falseó un dato acerca de la existencia del mosquito Aedes Aegypti, lo llaman, lo critican. Yo conozco algunos que dicen: “Sí, me autocritico”, y se quedan tan tranquilos, ¡muertos de risa! Son felices. ¡Ah!, ¿te autocriticas? ¿Y todo el daño que hiciste y todos los millones que se perdieron como consecuencia de este descuido o de esta forma de actuar?

Crítica y autocrítica, es muy correcto, eso no existía; pero si vamos a dar la batalla hay que usar proyectiles de más calibre, hay que ir a la crítica y autocrítica en el aula, en el núcleo y después fuera del núcleo, después en el municipio y después en el país.

Utilicemos esa vergüenza que, sin duda, tienen los hombres, porque conozco a muchos hombres a los que llamamos sin vergüenza, y son justamente calificados de sin vergüenza, que cuando en un periódico local aparece la noticia de lo que hicieron, se llenan de vergüenza.

El ladrón engaña, o el que merece una crítica por su falta, engaña, es también mentiroso.

La Revolución tiene que usar esas armas, ¡y las va a usar si fuera necesario!; no debiera ser necesario. La Revolución va a establecer los controles que sean necesarios.

Había muchos que estaban encantados de la vida, como dice una canción: “¿Y tú cómo estás?” Eso se le podía preguntar a muchos de los que andaban con la manguerita echando gasolina en los almendrones, o recibiendo un dinerito del nuevo rico, que ni siquiera quería pagar la gasolina que consumía.

Vean ustedes si lo que digo es más o menos real y había un desorden general, no solo en eso, pero en eso, entre otras cosas, con pérdida de decenas de millones de dólares, pueden ser 80 —¡oiga, mire que 80 es un montón de montones de millones!—, pueden ser 160, pueden ser 200 millones. ¿Ustedes acaso saben lo que son 200 millones? Ustedes estudiaron aritmética. Pero ustedes han oído hablar de las universidades en el país, ¿verdad? ¿Sí o no? Ustedes son dirigentes de las universidades, y ya todos los estudiantes tienen sus derechos, de una forma o de otra, todas las categorías: estudiantes regulares diurnos, estudiantes nocturnos, estudiantes por esto y lo otro. ¿Y ustedes saben cuánto es el total hoy de estudiantes universitarios, de nivel superior? Si no lo saben lo podemos analizar, yo hasta aquí mismo llegué preguntando datos: a ver, díganme el exacto, 360 000. Sí, 360 000 como consecuencia de la universalización de la enseñanza superior.

Seguro que Vecino sabe. No se pone bravo Vecino si le pregunto estos números, si no los conoces bien no tengas pena por eso.

¿Cuántos estudiantes regulares diurnos tienen todos los centros de enseñanza superior del país, incluyendo los militares?

Si él no lo sabe alguien lo debe saber.

(Le dicen 230 000)

Enrique, ¿coincide con tus datos?

(Enrique le explica la composición de la cifra de estudiantes.)

Sí, 500 000, pero hay que seguir sumando.

Los de la universalización son esos, los regulares diurnos juntos, esas dos cifras, es lo que yo venía discutiendo, son 500 000.

Pero hay otras categorías ahí, yo lo tengo.

(Enrique aclara que se incluyen los profesores adjuntos, con lo que suman 75 000, unido a 25 000 profesores universitarios, que se acerca a la cifra de 100 000.)

Aquí dice que está subdividido: “141 000 estudiantes en el curso regular diurno”.

¿Estamos de acuerdo en eso?

“Ciento cuarenta y un mil estudiando en el curso para trabajadores.”

¿Son los mismos o no?, ¿o están incluidos en la de 360 000? Está incluido en los 360 000 del programa de universalización. ¿Es o no correcto?

(Enrique explica que es independiente, que está el curso regular diurno, el curso para trabajadores y la universalización).

¿Regular diurno, dices? (Le aclara que esa es la cifra que se estaba dando.)

Hay cursos para trabajadores que ya están en la universidad, cuando pasan a la universidad imagino que estén en el concepto de 360 000; 32 000 estudiando en la educación a distancia, ¿esos en qué categoría están? ¿En la de 360 000? No están en el regular diurno, no están en el curso para trabajadores, y son estudiantes. Viene existiendo esa enseñanza.

Bien, vamos a buscar la cifra más conservadora, que para los fines que yo necesito alcanza.

En la actualidad hay más de 500 000 estudiantes universitarios.

Ustedes saben, además, que existen ya 958 sedes universitarias. Por algo ustedes, la FEU, están ya en los municipios, donde se estudian en conjunto 45 carreras universitarias, y crece por año. Hay 169 sedes universitarias municipales, del Ministerio de Educación Superior; 130 sedes universitarias para el área “Alvaro Reinoso”, de ellas 84 en bateyes azucareros, muchos de estos están en la cifra anterior; hay 18 sedes en prisiones, sedes de estudio superior que tienen 594 matriculados en licenciatura de estudios socioculturales, no son muchos todavía; 240 sedes universitarias del INDER, 19 sedes en prisiones donde están estudiando también, 579 matriculados, 200 que concluyeron el primer año de la carrera. Eso es nuevo también: sedes universitarias en las prisiones. Existen, por otro lado, 169 sedes universitarias municipales de salud pública, 1 352 sedes en policlínicos, unidades de salud y bancos de sangre, en los que se estudian distintas licenciaturas asociadas a la salud pública.

Hay casi 100 000 profesores entre titulares y adjuntos. Muchos que estaban en el aparato burocrático de los centrales azucareros y en otros lugares hoy están dando clases, son profesores adjuntos; ha crecido, por tanto, la masa de profesores del nivel superior. Entre los dos —y no hablo de otros trabajadores de las universidades—, estudiantes y profesores, suman alrededor de 600 000. Entre los estudiantes más de 90 000 eran jóvenes que no poseían matrícula ni empleo, muchos de ellos de extracción humilde, que hoy están teniendo excelentes resultados en los estudios universitarios.

¿Hago preguntas o digo, más o menos, los datos que tengo?

He estado preguntando hasta última hora cuál es el gasto, el presupuesto de los centros de enseñanza superior. Carlitos me dio un dato, creo que dijo 830. Vecino debe saberlo, porque él conoce estos datos. ¿Recuerdas ese dato, Vecino?

(Vecino plantea que el curso pasado fueron 230 millones de pesos.)

No, ojalá. Ahí hay un dato que alguien pudiera conocer.

Vean, este es del Ministerio de Finanzas. Ese es el año 2004, este del 2005 es el que yo estoy preguntando, en este ha crecido enormemente. El del año pasado no me sirve, Vecino.

Bueno, lo que le pasa a Vecino nos pasa a todos, y es un tema de vida o muerte. Hace unos días estaba delante de 200 profesionales universitarios, bien preparados, y les hice una pregunta: “¿Cuál de ustedes conoce lo que paga en su casa por el consumo eléctrico?” Escuchen bien, compañeras y compañeros. ¿Cuántos creen ustedes que me respondieron? Hagan un cálculo, según la lógica.

¿Qué tú piensas, tú que hablaste aquí? Y es listo el compañero, todos son listos, pero unos tienen más facilidades de palabra. ¿Cuántos tú crees que respondieron a la pregunta que les hice a 200 profesionales universitarios? (Le dice que 100.)

¿Qué tú piensas? ¿Tú sabes cuánto gastas tú? (Expresa que tiene una idea.) ¿Cuánto es la idea, dime en dinero y en kilowatt? (Risas.) No, espérate, yo te lo digo, incluso, si tú me dices cuántos bombillos incandescentes tienes, de qué marca es el refrigerador, qué televisor blanco y negro o en colores usas y de qué año, qué ventilador tienes, cuánta agua hierves al día, en qué la hierves, si con gas de la calle, si con luz brillante o gas líquido. No, es que yo no les quiero hacer la pregunta a ustedes, cuidándolos a ustedes, lo único que yo les he preguntado es que me hagan un cálculo de cuántos respondieron de los 200 a mi pregunta de cuánto pagaban por el recibo eléctrico.

Tú, que te estás riendo, a ver, un cálculo, un estimado, 50, 70, 120 (Uno le dice que la tercera parte). ¿Y tú? (Le dice que no menos de 100.) Tú debes estar recordando la que estás gastando por miedo a que te pregunte, pero no te voy a hacer la pregunta (Risas).

¿Saben cuántos respondieron la pregunta de 200? ¿Saben cuántos? El 0,0000 hasta el infinito. Alguna aritmética ustedes estudiaron, pueden comprenderlo: ninguno; ninguno en absoluto.

Yo pienso que todos los ciudadanos en este país deben meditar en eso.

¿Les puedo hacer una pregunta a ustedes? ¿Por qué ocurrió eso? A ver, hay que meditar. Hemos dicho que hay que cambiar el mundo, que hay que salvarlo, que estamos en un mundo en su hora crítica y casi próxima a un trágico final, no estoy exagerando aquí para impresionarlos a ustedes. Puede ser que ustedes tengan menos años que yo y ese fenómeno ocurra. Hablo por ustedes, y por los hijos de ustedes, y los hermanos de ustedes, menores o mayores. Jamás se pudo afirmar eso, a lo largo de la historia breve del hombre, no de la historia salvaje, cuando ya era hombre y ya había desarrollado una capacidad mental, aunque no vivía en sociedad, ni había desarrollado la lengua escrita, ni siquiera una rudimentaria tecnología.

¿Por qué? Ustedes están obligados a pensar. ¿Qué líderes universitarios son ustedes? Carlitos, ¿de dónde salió esta tropa que no es capaz de dar una idea de las razones por las cuales 200 profesionales universitarios no respondieron la pregunta sobre el gasto de energía? ¿Qué tiempo quieren para meditar? ¿Les basta un minuto? (Un compañero explica que es porque la familia cubana tiene la facilidad de pagarla, no es como en otros lugares que tienen que estar pendientes de esa situación.)

¿Tú qué piensas? (Plantea que es porque ningún universitario tiene que ir a la calle a buscar para poder pagar la corriente eléctrica.)

¿Tú qué piensas? (Dice que esto ocurre porque es insignificante lo que se paga.)

¿Tú qué piensas? (Considera que la Revolución subsidia la mayor parte de los gastos de nuestra población y ahorrar no es una preocupación.)

Bien, yo les voy a hacer otra pregunta. Ustedes se están acercando a la razón exacta, al menos tal como yo la veo, y no la veo solo en eso. Hay algunas preguntas que pueden enredarse más, pero hay que hacer a la gente pensar y hay que llamar a todos nuestros compatriotas honestos, y hasta a los deshonestos incluso, puede haber algún deshonesto que diga, bueno, la verdad: “Por esto.” Hay muchas. Sencillamente porque prácticamente la electricidad se regala, está regalada la electricidad. Bueno, yo se lo puedo demostrar.

Después pueden venir otras preguntas: ¿Cuánto ganamos? Y si viene la pregunta de cuánto ganamos, se comenzaría a comprender el sueño de que cada cual viva de su salario o de su justísima jubilación.

Añádanle un poquitico: cuando usted piensa en dos hermanas, una de ellas era maestra, ahora están juntas, tienen problemas, dificultades, estaban ganando 80 pesos de jubilación, porque antes los salarios eran más bajos, y después vinieron períodos: “Te pago a ti por horario anormal, te pago a ti porque es de tarde, te pago más porque es de noche, te pago más porque tuviste que venir un domingo a la semana”, nada de eso influía en el salario básico, influye en el ingreso individual del maestro, pero no en el salario del maestro, y las jubilaciones, según las leyes, y muchas eran viejas y ya teníamos que empezar a barrerlas, y les puedo asegurar que hemos ido tomando conciencia y que toda la vida es un aprendizaje, hasta el último segundo, y muchas cosas las empiezas a ver en un momento, y entre el millón de temas en que estás pensando andas distraído, no te das cuenta de un fenómeno, que los incrementos de ingresos personales cuando vino el período especial, casi todos se hicieron a través de esas normas y no de un salario básico, y por eso no hubo ninguna vacilación, en fecha reciente, cuando se elevó a 150 la pensión mínima del trabajador, y la señora ganaba 80 pesos, la mínima 50 en una categoría, en otra 190 y en otra 230. Ahora, imagínate el maestro aquel, o la maestra que se pasó 40 años, antes de que surgiera el mercado libre campesino y los intermediarios asaltaran la república. Sí, porque el campesino allí todo el mundo sabe que no va a ir a vender tres libras de arroz en ningún lugar. El campesino no es comerciante; el campesino es productor. Uno tiene un camioncito porque se lo robó, o porque lo compró, o porque es con dinero robado, porque le puso un motor, muchas cosas.

No, esto no es hablar mal de la Revolución, esto es hablar muy bien de la Revolución, porque estamos hablando de una revolución que puede hablar de esto y puede agarrar al torito por los cuernos, más que un torero de Madrid. Aquel le pone un trapo rojo, y después viene, el hombre cierra los ojos, a veces da un cabezazo y le mete un puntillazo, una varilla, lo enfurece; pero hay que agarrar al torito por los cuernos para obtener un premio.

Yo no he sido aficionado a los toros, aunque he leído a Hemingway, pero de vez en cuando en México iba a una corrida de toros, yo no sé cómo se llama. Y luego, premio: buen torero, rabo, oreja. Al que lo hacía perfecto le daban las dos orejas, un rabo, un nombre glorioso y la fiesta romana del toreo. No me meto con eso.

Recuerdo que al principio de la Revolución no sé a quién de nosotros, o a uno cualquiera de nosotros se nos ocurrió hablar del toreo. Eramos tan ignorantes que hablábamos del toreo, porque lo habíamos visto allá por México y porque podía atraer el turismo. Vean cuánto sabíamos nosotros, y éramos ya, o creíamos que éramos, muy revolucionarios.

Ustedes se están riendo, me alegro, porque me anima a contarles algunas cosas más.

Una conclusión que he sacado al cabo de muchos años: entre los muchos errores que hemos cometido todos, el más importante error era creer que alguien sabía de socialismo, o que alguien sabía de cómo se construye el socialismo. Parecía ciencia sabida, tan sabida como el sistema eléctrico concebido por algunos que se consideraban expertos en sistemas eléctricos. Cuando decían: “Esta es la fórmula”, este es el que sabe. Como si alguien es médico. Tú no vas a discutir con el médico acerca de anemia, de problemas intestinales, de cualquier especialidad, al médico nadie lo discute. Puede creer que es bueno o malo, qué sé yo, puede hacerle caso o no; pero a nadie se le discute. ¿Quién de nosotros va a discutir con un médico, o con un matemático, o con un experto en historia, en literatura o cualquier materia? Pero somos idiotas si creemos, por ejemplo, que la economía —y que me perdonen las decenas de miles de economistas que hay en el país— es una ciencia exacta y eterna, y que existió desde la época de Adán y Eva.

Se pierde todo el sentido dialéctico cuando alguien cree que esa misma economía de hoy es igual a la de hace 50 años, o hace 100 años, o hace 150 años, o es igual a la época de Lenin, o a la época de Carlos Marx. A mil leguas de mi pensamiento el revisionismo, rindo verdadero culto a Marx, a Engels y a Lenin.

Un día dije: “En esta universidad me hice revolucionario”; pero fue porque hice contacto con esos libros, y antes de empatarme, por mi propia cuenta y sin haber leído ninguno de esos libros, estaba cuestionando la economía política capitalista, porque me parecía irracional ya en aquella época, y estudiaba economía política en el primer año por Portela, 900 páginas en mimeógrafo, durísima, casi a todo el mundo lo suspendía. Era el terror aquel profesor.

Una economía que explicaba las leyes del capitalismo, mencionaba las distintas teorías sobre el origen del valor, y mencionaba también a los marxistas, los utopistas, los comunistas, en fin, las más variadas teorías sobre economía. Pero estudiando la economía política del capitalismo comencé a sentir grandes dudas, a cuestionar aquello, porque yo, además, había vivido en un latifundio y recordaba cosas, tenía ideas espontáneas, como tantos utopistas hubo en el mundo.

Después, cuando supe lo que era el comunismo utópico, descubrí que yo era un comunista utópico, porque todas mis ideas partían de: “Esto no es bueno, esto es malo, esto es un disparate. Cómo van a venir las crisis de superproducción y el hambre cuando hay más carbón, más frío, más desempleados, porque hay precisamente más capacidad de crear riquezas. ¿No sería más sencillo producirlas y repartirlas?”

Por ese tiempo parecía, como le parecía también a Carlos Marx en la época del Programa de Gotha, que el límite a la abundancia estaba en el sistema social; parecía que a medida que se desarrollaban las fuerzas productivas podían producir, casi sin límites, lo que el ser humano necesitaba para satisfacer sus necesidades esenciales de tipo material, cultural, etcétera.

Todos se han leído aquel Programa, y es, por cierto, muy respetable. Establecía con claridad cuál era la diferencia en su concepto entre distribución socialista y distribución comunista, y a Marx no le gustaba profetizar o pintar futuro, era sumamente serio, jamás hizo eso.

Cuando escribió libros políticos, como El 18 Brumario, Las luchas civiles en Francia, era un genio escribiendo, tenía una interpretación clarísima. Su Manifiesto Comunista es una obra clásica. Usted la puede analizar, puede estar más o menos satisfecho con unas cosas o con otras. Yo pasé del comunismo utópico a un comunismo que se basaba en teorías serias del desarrollo social como el materialismo histórico. En el aspecto filosófico, se apoyaba en el materialismo dialéctico. Había mucha filosofía, muchas pugnas y disputas. Siempre, desde luego, hay que prestar la debida atención a las diversas corrientes filosóficas.

En este mundo real, que debe ser cambiado, todo estratega y táctico revolucionario tiene el deber de concebir una estrategia y una táctica que conduzcan al objetivo fundamental de cambiar ese mundo real. Ninguna táctica o estrategia que desuna sería buena.

Tuve el privilegio de conocer a los de la Teología de la Liberación una vez en Chile, cuando visité a Allende, en el año 1971, y me encontré allí con muchos sacerdotes, o representantes de distintas denominaciones religiosas, y planteaban la idea de unir fuerzas y luchar, con independencia de sus creencias religiosas.

El mundo está desesperadamente necesitado de una unidad, y si no conseguimos conciliar el mínimo de esa unidad, no llegaremos a ninguna parte.

Decía ayer en una reunión con el representante de la Santa Sede en nuestro país, al conmemorarse el 70 aniversario de las relaciones ininterrumpidas entre Cuba y el Vaticano, que una de las cosas que aprecié mucho de Juan Pablo II fue el espíritu ecuménico. Porque estudié en escuelas de maestros y profesores religiosos desde el primer grado hasta el último, en escuelas de Hermanos de La Salle y de jesuitas, eran religiosas, y tenía que ir a misa todos los días. No critico al que quiera ir, pero sí me opongo a que te obliguen a ir todos los días, que era lo que me ocurría a mí.

Bueno, muchas cosas. Conversé ayer incluso con los obispos muchos de estos temas con respeto y en buen espíritu; recordaba lo que decía sobre el ecumenismo, y recordaba que en mi época observaba una guerra a muerte, todas las religiones unas contra otras: la católica contra la judaica, la protestante, la musulmana, y así cada una de ellas; hablar de una a otra, era hablar del diablo.

Años después, con sorpresa iba viendo, creo que fue después del Concilio que tuvo lugar en Roma, el Vaticano II. Influyó mucho en la creación de un espíritu ecuménico, de respeto a las creencias de cada uno de los demás.

Imagínense numerosas y poderosas iglesias, la Iglesia Católica, el conjunto de las demás iglesias cristianas, la Iglesia Musulmana. Nosotros mismos estamos observando cosas sumamente interesantes, que no conocíamos, de las fortísimas culturas, creencias y costumbres religiosas de los musulmanes, porque están allá los médicos en un país musulmán salvando vidas. Nos tratan con gran afecto y respeto. No voy a entrar en los detalles, pero son cosas de gran impacto. Hay varias religiones muy fuertes y algunas tienen miles de años, 2 500, 3 000, otras un poco menos de 2 000 años, otras cientos de años.

Es un buen ejemplo, porque si el sentimiento religioso no se une, cualesquiera que sean las ideas éticas o los valores morales, los objetivos que cualquier religión persiga no se alcanzarán jamás, si se trata de la lucha de numerosas iglesias, siete, ocho, diez, o más —hay muchas más—, luchando todas unas contra otras y repeliéndose todas entre sí.

A mí me ha hecho pensar en estos temas la idea, para mí clara, de que los valores éticos son esenciales, sin valores éticos no hay valores revolucionarios.

No sé por qué los comunistas fueron imputados de la filosofía de que el fin justifica los medios, y a veces, incluso, uno se pregunta por qué no se defendieron más los comunistas de aquella acusación de que el fin justificaba los medios; me lo explico, incluso, por razones históricas, por la enorme influencia ejercida por el primer Estado socialista, y por la primera y verdadera revolución socialista, la primera en la historia, que surge en un país feudal, con hábitos y costumbres feudales en gran parte todavía, analfabeta la mayoría de la población; pero era la primera revolución proletaria a partir de las ideas de Marx y Engels, desarrollada por otro gran genio que fue Lenin.

Lenin sobre todo estudió las cuestiones del Estado; Marx no hablaba de la alianza obrero-campesina, vivía en un país con gran auge industrial; Lenin vio el mundo subdesarrollado, vio aquel país donde el 80% o el 90% era campesino, y aunque tenía una fuerza obrera poderosa en los ferrocarriles y en algunas industrias, Lenin vio con absoluta claridad la necesidad de la alianza obrero-campesina, de la cual no había hablado nadie, todo el mundo había filosofado, pero no había hablado sobre eso. Y en un enorme país semifeudal, semisubdesarrollado, es donde se produce la primera revolución socialista, el primer intento verdadero de una sociedad igualitaria y justa; ninguna de las anteriores que eran esclavistas, feudales, medievales, o antifeudales, burguesas, capitalistas, aunque hablaran mucho de libertad, igualdad y fraternidad, ninguna se propuso jamás una sociedad justa.

A lo largo de la historia, el primer esfuerzo humano serio por crear la primera sociedad justa, comenzó hace menos de 200 años; en 1850 creo que se escribió el Manifiesto Comunista, y faltan 45 años, sí, faltan 45 años para cumplir 200 años, y puede apreciarse después la evolución del pensamiento revolucionario.

Con dogmatismo no se hubiera jamás llegado a una estrategia. Lenin nos enseñó mucho, porque Marx nos enseñó a comprender la sociedad; Lenin nos enseñó a comprender el Estado y el papel del Estado.

Todos esos factores históricos influyeron tremendamente en el pensamiento revolucionario, y hubo desde luego prácticas abusivas y en ocasiones repugnantes. Eso impulsó la calumniosa imputación de que para el comunista “el fin justifica los medios.”

Yo he pensado mucho en el papel de la ética. ¿Cuál es la ética de un revolucionario? Todo pensamiento revolucionario comienza por un poco de ética, por un poco de valores que le inculcaron los padres, le inculcaron los maestros, él no nació con esas ideas; igual que no nació hablando, alguien lo enseñó a hablar. La influencia de la familia es también muy grande.

Cuando nosotros hemos estudiado los casos de los jóvenes que están en prisión entre 20 y 30 años, vemos procedencia, niveles culturales de los padres, y tienen influencia decisiva, al extremo de que durante la batalla de ideas, nosotros, haciendo todo tipo de investigaciones sociales de esa índole, arribamos a la conclusión de que el delito en Cuba estaba estrechamente asociado al nivel cultural y al status social de los padres; era increíble el bajísimo porcentaje de hijos de profesionales universitarios e intelectuales que delinquían, como era igualmente increíble el número de aquellos que procedían de familias humildes donde no existía esa base cultural. Otro problema influía mucho: la disgregación del núcleo en una familia humilde de bajo nivel cultural. Algunos hijos no se quedaban ni con el padre ni con la madre, sino con una tía, una abuela con dificultades de salud u otros problemas, esto ejercía notable influencia en el destino del niño.

Fue cuando utilizábamos aquellas brigadas universitarias que visitaban los barrios más pobres, o cuando un día decidimos movilizar 7 000 estudiantes a los que después entregué a cada uno un diploma, los firmé en el avión, venía de Africa; por el camino, no se sabe las horas interminables en que firmé miles de diplomas, por el valor que le daba a aquel trabajo. Los visitaba en su tarea, y cómo aprendimos. Había que ver qué pasaba allí en la sociedad. Queríamos saber muchas cosas y no las sabíamos: cómo vivía la gente.

Fue en esa ocasión cuando descubrimos que, por ejemplo, una madre podía estar trabajando, recibir un sueldo, tener a la vez un hijo con retraso mental severo, encamado y necesitado de atención todo el tiempo, había que hacérselo todo. Algún familiar se lo cuidaba mientras ella trabajaba. Un día el familiar se marchaba, o moría, y aquella mujer tenía que escoger entre el trabajo, del cual recibía su sustento, o atender al hijo.

Quiero que sepan que aquella vez decidimos que toda mujer en esas condiciones debía optar, según su oficio, según las necesidades e importancia de su trabajo para la sociedad, por recibir el salario por cuidar al niño, o el Estado sufragar el salario de alguien que atendiera a ese niño, mientras ella trabajaba. Es un ejemplo de muchos.

También ayudaron las brigadas de estudiantes a salvar vidas de personas, por ejemplo, que se iban a suicidar por enfermedad mental o depresión por otra causa. ¡Cómo descubrimos cosas! Había no sé si 20 000 ó 30 000 personas de más de 60 años que vivían solas y no tenían muchos ni un timbrecito donde avisarle a alguien si sufrían un fuerte dolor en el pecho o cualquier otro problema de esa índole. Esa era la sociedad.

Vimos los ingresos que recibía cualquier ciudadano por pensión o asistencia social. Muchos datos no aparecían en ninguna estadística, no aparecían en ningún censo. Ibamos descubriendo, descubriendo y descubriendo cosas, y haciendo cosas, fraguando ideas. Llegamos a fraguar más de 100 programas sociales, muchos de ellos se están cumpliendo ya hace rato. No hemos estado divulgando lo que se hizo. Qué días gloriosos aquellos en los que, partiendo fundamentalmente de los cuadros de la juventud y con el apoyo del Partido y de todas las instituciones, se desarrolló aquella batalla de ideas en torno al regreso del niño secuestrado en Estados Unidos.

Toda la vida tendremos que estar agradecidos de las circunstancias que aceleraron de tal forma nuestro conocimiento de la sociedad y nuestro aprendizaje. Pienso que tal vez hoy no estaríamos haciendo lo que estamos haciendo si no hubiéramos vivido aquella experiencia.

Creamos el primer curso de trabajadores sociales. Hubo que saber cuáles eran los salarios mínimos. Quiero que sepan que el aumento de este se hizo después de que se había recorrido todo el país, y la asistencia social era un tercio de la que se estableció este año, llevándola a 129 pesos promedio. Fue más fuerte lo que se hizo cuando se elevaron las jubilaciones y pensiones, cuando la mínima se elevó hasta 150, a 190 la siguiente categoría y a 230 la subsiguiente. También el salario mínimo se elevó fuertemente.

Hablábamos de la importancia del factor ético. Habría que investigar las razones de la confusión. Pienso que ocurrieron acontecimientos históricos que influyeron en la idea de que para un comunista el fin justificaba los medios, acontecimientos internacionales difíciles de comprender —los he mencionado en más de una ocasión—, a pesar de todo el antecedente que constaba del intento franco-británico, las dos grandes potencias coloniales, las mayores del mundo, de lanzar a Hitler contra la URSS. Pienso que los planes imperialistas de lanzar a Hitler contra la URSS jamás habrían justificado el pacto de Hitler con Stalin, fue muy duro. Los partidos comunistas, que se caracterizaban por la disciplina, se vieron todos obligados a defender el Pacto Molotov-Ribbentrop y a desangrarse políticamente.

Antes de ese pacto, la necesidad de unirse en la lucha antifascista condujo en Cuba a la alianza de los comunistas cubanos con Batista, y ya Batista había reprimido la famosa huelga de abril de 1934, que vino después del golpe de Batista contra el gobierno provisional de 1933, de incuestionable carácter revolucionario y fruto, en gran parte, de la lucha heroica del movimiento obrero y los comunistas cubanos. Antes de aquella alianza antifascista, Batista había asesinado no se sabe a cuánta gente, había robado no se sabe cuánto dinero, era un peón del imperialismo yanki; pero vino de Moscú la orden: organizar los frentes antifascistas. A pactar con el demonio. Aquí pactaron con el ABC fascista y con Batista, un fascista de otro tipo, un criminal y un saqueador del tesoro público.

Son acontecimientos muy difíciles, pero venían unos tras otros, y los comunistas más disciplinados del mundo, lo digo con sincero respeto, eran los partidos comunistas de América Latina y entre ellos el de Cuba, del cual tuve siempre y conservo un altísimo concepto.

Hoy podemos hablar del tema porque hoy vamos marchando hacia nuevas y nuevas etapas.

Los militantes del Partido Comunista de Cuba eran los ciudadanos más disciplinados, más honrados y más sacrificados de este país, contribuían al Partido; los legisladores del Partido entregaban una proporción de su ingreso, eran la gente más honrada de este país, independientemente de la línea equivocada impuesta por Stalin al movimiento internacional. Cómo culparlos. Póngalos en el dilema de aceptar o no algo, a mi juicio, absolutamente correcto: la unión de todos los comunistas. “Proletarios de todos los países, ¡uníos!”, o romper abiertamente, en aquellas circunstancias, la disciplina.

Y no soy de los que se ponen a criticar a los personajes históricos satanizados por la reacción mundial para hacerles gracia a los burgueses y a los imperialistas; tampoco voy a cometer la tontería de no atreverme a decir algo que tengo el deber de decir un día como hoy. Nosotros debemos tener el valor de reconocer nuestros propios errores precisamente por eso, porque únicamente así se alcanza el objetivo que se pretende alcanzar. Pues sí, se creó tremendo vicio de abuso de poder, de crueldad, y en especial el hábito de imponer la autoridad de un país, de un partido hegemónico, a los demás países y partidos.

Nosotros hemos estado más de 40 años manteniendo relaciones con el movimiento revolucionario en América Latina, y relaciones sumamente estrechas. Jamás se nos ocurrió decirle a ninguno lo que debía hacer. Ibamos descubriendo, además, el celo con que cada movimiento revolucionario defiende sus derechos y sus prerrogativas.

Recuerdo momentos cruciales, lo digo aquí y nada más que una partecita: cuando la URSS se derrumbó y se quedó sola mucha gente, entre ellas nosotros, los revolucionarios cubanos. Pero nosotros sabíamos lo que debíamos hacer y lo que teníamos que hacer, cuáles eran nuestras opciones. Estaban los demás movimientos revolucionarios en muchas partes librando su lucha. No voy a decir cuáles, no voy a decir quiénes; pero se trataba de movimientos revolucionarios muy serios, nos preguntaron si negociaban o no ante aquella situación desesperada, si continuaban luchando o no, o si negociaban con las fuerzas opuestas buscando una paz, cuando uno sabía a qué conducía aquella paz.

Yo les decía: “Ustedes no nos pueden pedir opinión a nosotros, son ustedes los que irían a luchar, son ustedes los que irían a morir, no somos nosotros. Nosotros sabemos qué haremos y qué estamos dispuestos a hacer; pero eso solo lo pueden decidir ustedes.” Ahí estaba la más extrema manifestación de respeto a los demás movimientos y no el intento de imponer sobre la base de nuestros conocimientos y experiencias y el enorme respeto que sentían por nuestra Revolución para saber el peso de nuestros puntos de vista. En ese momento no podíamos pensar en las ventajas o desventajas para Cuba de las decisiones que tomaran: “Decidan ustedes”, y así cada uno de ellos, en momentos decisivos, decidió su línea.

Nosotros somos un pequeño país aquí en el Caribe, a 90 millas del imperio y a unas pulgadas de su base ilegal, mil veces más débil que lo que era la URSS en la época de su pacto con Hitler, o cuando estaba dando órdenes a los líderes de los partidos comunistas. En la época de la República de Weimar, que surgió en Alemania después de la Primera Guerra Mundial, la increíble crisis económica desatada como consecuencia del Pacto de Versalles impuesto a aquel país por Inglaterra, Francia y Estados Unidos, por un lado fortalecía al movimiento revolucionario y por otro a las fuerzas nacionalistas más reaccionarias.

Hitler triunfa electoralmente frente a los partidos burgueses liberales y frente a las fuerzas comunistas combativas y revolucionarias; pero pudo más en esa situación el resentimiento terrible del pueblo alemán por las condiciones leoninas establecidas por los vencedores. Y así es como llega Hitler al poder. Este, en un libro que escribió, había declarado desenfadadamente su propósito de buscar espacio vital en el territorio de la URSS para la raza alemana, a costa de los rusos, a su juicio raza inferior. Todo eso estaba escrito, y el movimiento comunista se educó en ideas y conceptos muy claros contra el nazifascismo.

En nuestro país, después de tantos revolucionarios caídos, siendo los comunistas los más conscientes, los mejores militantes, la gente más honrada, el partido marxista-leninista fue conducido, sin embargo, a aquella alianza con Batista, que tanto reprimió a los estudiantes y al pueblo en general. Los jóvenes eran muy reacios a su poder; los obreros, que veían sus intereses defendidos continuamente por los dirigentes comunistas, eran firmes y leales al Partido; pero en la juventud y en amplios sectores populares había mucho rechazo justificado a Batista.

Pienso que la experiencia del primer Estado socialista, Estado que debió arreglarse y nunca destruirse, ha sido muy amarga. No crean que no hemos pensado muchas veces en ese fenómeno increíble mediante el cual una de las más poderosas potencias del mundo, que había logrado equiparar su fuerza con la otra superpotencia, un país que pagó con la vida de más de 20 millones de ciudadanos la lucha contra el fascismo, un país que aplastó al fascismo, se derrumbara como se derrumbó.

¿Es que las revoluciones están llamadas a derrumbarse, o es que los hombres pueden hacer que las revoluciones se derrumben? ¿Pueden o no impedir los hombres, puede o no impedir la sociedad que las revoluciones se derrumben? Podía añadirles una pregunta de inmediato. ¿Creen ustedes que este proceso revolucionario, socialista, puede o no derrumbarse? (Exclamaciones de: “¡No!”) ¿Lo han pensado alguna vez? ¿Lo pensaron en profundidad?

¿Conocían todas estas desigualdades de las que estoy hablando? ¿Conocían ciertos hábitos generalizados? ¿Conocían que algunos ganaban en el mes cuarenta o cincuenta veces lo que gana uno de esos médicos que está allá en las montañas de Guatemala, miembro del contingente “Henry Reeve”? Puede estar en otros lugares distantes de Africa, o estar a miles de metros de altura, en las cordilleras del Himalaya salvando vidas y gana el 5%, el 10%, de lo que gana un ladronzuelo de estos que vende gasolina a los nuevos ricos, que desvía recursos de los puertos en camiones y por toneladas, que roba en las tiendas en divisa, que roba en un hotel cinco estrellas, a lo mejor cambiando la botellita de ron por una que se buscó, la pone en lugar de la otra y recauda todas las divisas con las que vendió los tragos que pueden salir de una botella de un ron, más o menos bueno.

¿Cuántas formas de robo hay en este país? ¿Por qué en los estados de opinión leo todos los días que muchos preguntan cuándo van los muchachos para las tiendas en divisa, cuándo van para las farmacias, cuándo van para aquí y para allá? Se han llenado de admiración y simpatía esos jóvenes trabajadores sociales de origen muy humilde, y muy bien preparados.

Miré aquellos rostros, como puedo mirar estos, y los rostros dicen más que cualquier artículo, dicen más que cualquier libro, dicen más que cualquier cliché. Ustedes conocen muy bien que desde que esta civilización existe, desde que la propiedad privada existe, surgió también la diferencia de clases y que el mundo ha conocido solo la sociedad de clases, lo demás es prehistórico.

¿Y cómo puedo saber que ustedes proceden de sectores humildes? Ninguno de ustedes llegó a la universidad porque fuera hijo de un propietario de importantes extensiones de tierra.

Aquí estamos nosotros, me han hecho el honor de situarme aquí. ¿Quién de ustedes tiene por padre a alguien que posea 1 000 hectáreas, o que domine sobre 10 000 hectáreas? No le voy a preguntar a cada uno de ustedes, a mí me basta verlos, si acaso es hijo de algún profesional, algunos de capas medias. Ustedes aplaudieron muy bien porque yo sé de dónde ustedes vienen, y ustedes saben que hoy no hay quién corte caña. ¿Y quiénes la cortaban?

También se puede explicar por qué no cortamos caña hoy, no hay quien la corte y las pesadas máquinas destruyen los cañaverales. Los abusos del mundo desarrollado y los subsidios condujeron a precios del azúcar que eran, en ese mercado mundial, el precio del basurero del azúcar, mientras que en Europa pagaban dos o tres veces más a sus agricultores.

Cuando la URSS nos pagaba nuestro azúcar a 27 ó 28 centavos y la pagaba con petróleo, le costaba menos el azúcar pagada con petróleo que el azúcar de remolacha producida casi artesanalmente en los campos de la URSS, un país en el que la economía crecía extensivamente, no intensivamente y, por tanto, nunca alcanzaba la fuerza de trabajo, la remolacha azucarera ocupaba a mucha gente.

Pero vamos llegando —yo he llegado, y hace mucho tiempo— a plantearnos esta pregunta, frente a ese superpoderoso imperio que nos acecha, nos amenaza, tiene planes de transición y planes militares de acción, en determinado momento histórico.

Ellos están esperando un fenómeno natural y absolutamente lógico, que es el fallecimiento de alguien. En este caso me han hecho el considerable honor de pensar en mí. Será una confesión de lo que no han podido hacer durante mucho tiempo. Si yo fuera un vanidoso, podía estar orgulloso de que aquellos tipejos digan que tienen que esperar a que yo muera, y ese es el momento. Esperar que muera, y todos los días inventan algo, que si Castro tiene esto, que si tiene lo otro, si tal o más cual enfermedad. Lo último que inventaron es que tiene Parkinson.

Sí, yo me di una fortísima caída, y todavía estoy rehabilitándome de este brazo (Señala), y va mejorando. Agradezco muchísimo las circunstancias en que me rompí el brazo, porque me obligó a más disciplina todavía, a más trabajo, a dedicar más tiempo, a dedicar casi las 24 horas del día a mi trabajo, si las venía dedicando durante todo el tiempo del período especial, ahora dedico cada segundo y lucho más que nunca, además, me siento, por suerte, mejor que nunca, porque estoy más disciplinado y hago más ejercicios (Aplausos).

Han dicho Parkinson, y recuerdo que al otro día de la caída, me habían dicho fisuras, plural, en la parte superior del húmero, y cuando lo fui a escribir para informar lo ocurrido, me dicen: “No, porque fisura en plural es fractura.” A esa hora no tenía ya más remedio que decir: “Pongan fisura, que yo le voy a explicar al pueblo que no había fisura, que había fisuras.” Incluso lo hubiera dicho, porque así, en cualquier circunstancia, no temo al enemigo; creía que estaba en plenas facultades, que el problema era un accidente, no me había dado en la cabeza, si me doy en la cabeza seguramente no estaría aquí; monté en una ambulancia y vine para acá, donde, primero, me hicieron una rótula nueva con los ocho fragmentos de la anterior y todas las demás cosas. Aquellos que me han matado tantas veces estarían casi felices; pero han sufrido desilusiones tras desilusiones, y me han obligado a un trabajo duro en la cuestión de la rehabilitación, y todos los días, para que funcione mejor esa rótula. Y vaya usted a saber: dos litros de sangre se derramaron en el interior del hombro y la parte superior del brazo, que no aparecían en la imagen radiográfica.

He hecho esfuerzos, o sigo haciéndolos. Lo que he aprendido es que hasta el último segundo voy a estar haciendo ejercicios, no descuido nada, y tengo más voluntad que nunca para comer lo que debo y no comer un gramo más de lo que debo.

Ahora dicen que la CIA descubrió que yo tenía Parkinson. Eso es como aquel tipejo que descubrió que yo era el hombre más rico del mundo. ¡Qué metedura de pata! Es una cuentecita que tengo pendiente. A ustedes les cuento que no he hablado de eso porque en los últimos tiempos no he tenido un espacio televisivo libre: Posada Carriles por acá, el bandidismo por allá, millones de cosas. Pero esa cuentecita se la tengo guardadita, tienen perdida la pelea, y el tipejo y todos los que lo apoyaron van a pasar un mal rato por haber metido el delicadísimo pie, andan ahora que no hallan qué hacer, tal vez el único recurso que les queda es rectificar.

Dijeron que tenía Parkinson. Cuando usted está haciendo el ejercicio, claro, el brazo lo tiene que ir fortaleciendo músculo a músculo. ¿Cuántas personas yo no he tenido que saludar? Miles, y algunos llegan y arrancan el brazo, usted no se puede desquitar. Tiene que hacer como algunos, que cuando usted los toca por ahí ponen el hombro duro para que crean que está fortísimo y que es de hierro. Cada vez que me dan la mano hago eso. Ya este tiene más fuerza que este (Señala el brazo derecho). ¿Qué les parece?

Pero la CIA había descubierto que tenía Parkinson. Bueno, no importa si me da Parkinson. El Papa tenía Parkinson y el Papa estuvo un montón de años recorriendo el mundo, tenía gran voluntad, le hicieron atentados, y yo hice así: “Deja ver cómo está el Parkinson mío, déjame apuntar (Apunta con el dedo índice fijamente) (Aplausos y exclamaciones), y entonces digo: Esa es la derecha.

Siempre he tenido buena puntería, fue una suerte, y la he conservado, sin mirilla telescópica, ¿no?, desde luego.

Al otro día del accidente, a usted que lo enviaron a un hospital, lo sacan de allí, lo llevan a otro punto, usted no protesta, pero sabe todo lo que están haciendo con usted, porque conmigo hubo que discutir la operación, y qué hacían en la rodilla y cómo lo hacían; qué hacían con el brazo, y dije: “Me ponen anestesia local”, porque si realmente no me siento en condiciones de hacer algo, llamo al Partido y digo: “Miren, no me siento en condiciones de hacer algo.” Por eso les he hecho críticas a los médicos, porque la gravedad de algunas cosas la redujeron un poquito. Este, cirugía, bien; este, rehabilitación, expresé: “Bueno, al fin y al cabo no voy a pitchear en el próximo campeonato de pelota ni voy a participar en las olimpiadas”, dije: Era mucho más peligroso someterse a una operación, clavos y veinte cosas. A una persona de 20 o 25 años tienen que hacerle eso; pero en fin, había que hacer lo correcto, y si usted piensa que no está en condiciones de cumplir el deber, decir: “Me está ocurriendo esto, por favor, alguien que asuma el mando, yo no puedo en estas circunstancias.” Si voy a morir muero, si no muero y recobro las facultades, de todas formas uno tiene alguna experiencia, uno tiene cierta autoridad y no ganada con la mentira y el deshonor. Tenía que preocuparme de esas cosas en aquel momento.

Una vez dije que el día que muera de verdad nadie lo iba a creer, podía andar como el Cid Campeador, que ya muerto lo llevaban a caballo ganando batallas.

No hay que confiar nunca en el imperialismo, es traidor y capaz de cualquier cosa: torturas en Guantánamo, torturas en las prisiones de Iraq, cárceles de torturas en países exsocialistas, usa fósforo vivo, y después afirma: “Es la más inocente y legítima de las armas.” En cualquier circunstancia es de suponer que usted en mi caso disponga de un arma y esté en condiciones de usarla. Cumplo ese principio. Dispongo de una Browning, de 15 tiros. He disparado mucho en mi vida.

Lo primero que quise ver fue si mi brazo tenía fuerza para manejar esa arma que yo siempre usé. Esa está al lado de uno, usted la tiene. Moví el peine, la cargué, le puse el seguro, se lo quité, le saqué el peine, le saqué la bala, y dije: Tranquilo. Eso fue al día siguiente. Me sentía con fuerza para disparar.

Tenemos medidas tomadas y medidas previstas para que no haya sorpresa, y nuestro pueblo debe saber con exactitud qué hacer en cada caso. Fíjense bien, hay que saber qué hacer en cada caso.

No vamos a describir, no le vamos a contar a “Bushecito” qué medidas tenemos previstas. Si le puedo decir: “Mire, caballerito, se va a reventar, si es que no le han lanzado antes una patada y lo sacan de ahí por violar las leyes de Estados Unidos.” Se le está rebelando todo el mundo, no encuentran más que delitos, delitos, delitos y delitos.

Yo no quiero hoy —y ojalá no tenga que hacerlo— sugerirle a la CIA, que está investigando mi salud y el supuesto Parkinson, unas cuantas investigaciones en torno al emperador. No creo que haya necesidad de hacerlo.

Mi propósito no son ofensas personales. Les digo lo que les digo porque reflejan conceptos, reflejan desprecio, reflejan la idea clara que tenemos de la mediocridad, de la estupidez y de muchas cosas más; pero no deseo abordar ciertos temas, tenemos abundantísimo material, y le podemos sugerir a la CIA —que está muy brava, por cierto, porque la han desconocido, la han humillado— algunas investigaciones sobre la salud del emperador. Desde luego, tampoco la CIA ha dicho una palabra de cómo entró Posada Carriles en Estados Unidos. ¡Nadie, nadie, nadie!

Les hice una pregunta, compañeros estudiantes, que no he olvidado, ni mucho menos, y pretendo que ustedes no la olviden nunca, pero es la pregunta que dejo ahí ante las experiencias históricas que se han conocido, y les pido a todos, sin excepción, que reflexionen: ¿Puede ser o no irreversible un proceso revolucionario?, ¿cuáles serían las ideas o el grado de conciencia que harían imposible la reversión de un proceso revolucionario? Cuando los que fueron de los primeros, los veteranos, vayan desapareciendo y dando lugar a nuevas generaciones de líderes, ¿qué hacer y cómo hacerlo? Si nosotros, al fin y al cabo, hemos sido testigos de muchos errores, y ni cuenta nos dimos.

Es tremendo el poder que tiene un dirigente cuando goza de la confianza de las masas, cuando confían en su capacidad. Son terribles las consecuencias de un error de los que más autoridad tienen, y eso ha pasado más de una vez en los procesos revolucionarios.

Son cosas que uno medita. Estudia la historia, qué pasó aquí, qué pasó allí, qué pasó allá, medita lo que ocurrió hoy y lo que ocurrirá mañana, hacia dónde conducen los procesos de cada país, por dónde marchará el nuestro, cómo marchará, qué papel jugará Cuba en ese proceso.

El país ha tenido limitaciones de recursos, muchísimas; pero este país no ha hecho más que despilfarrar recursos, tranquilamente, y así, mientras a ustedes les daban un jaboncito que no tenía olor, y pasta de dientes para que se lavaran la boca, disciplinadamente, cada mes, no sé cuánto, aunque descuidaron la atención en algunas escuelas a determinadas actividades que dieron lugar, por ejemplo, a la excelentísima dentadura de nuestros jóvenes, y hasta descuidos de ese tipo existieron. Hubo quienes creyeron que con métodos capitalistas iban a construir el socialismo. Es uno de los grandes errores históricos. No quiero hablar de eso, no quiero teorizar; pero tengo infinidad de ejemplos de que no se dio pie con bola en muchas cosas que se hicieron, quienes se suponían teóricos, que se habían empanfletado hasta el tuétano de los huesos en los libros de Marx, Engels, Lenin y todos los demás.

Fue por eso que dije aquella palabra de que uno de nuestros mayores errores al principio, y muchas veces a lo largo de la Revolución, fue creer que alguien sabía cómo se construía el socialismo.

Hoy tenemos ideas, a mi juicio, bastante claras, de cómo se debe construir el socialismo, pero necesitamos muchas ideas bien claras y muchas preguntas dirigidas a ustedes, que son los responsables, acerca de cómo se puede preservar o se preservará en el futuro el socialismo.

¿Qué sociedad sería esta, o qué digna de alegría cuando nos reunimos en un lugar como este, un día como este, si no supiéramos un mínimo de lo que debe saberse, para que en esta isla heroica, este pueblo heroico, este pueblo que ha escrito páginas no escritas por ningún otro en la historia de la humanidad preserve la Revolución? No piensen ustedes que quien les habla es un vanidoso, un charlatán, alguien que le gusta el bluff.

Han pasado 46 años y la historia de este país se conoce, los habitantes de este país la conocen; la de aquel imperio vecino también, su tamaño, su poder, su fuerza, su riqueza, su tecnología, su dominio sobre el Banco Mundial, su dominio sobre el Fondo Monetario, su dominio sobre las finanzas mundiales, ese país que nos ha impuesto el más férreo e increíble bloqueo, del cual se habló allá en las Naciones Unidas y Cuba recibió el apoyo de 182 países que pasaron y votaron libremente por encima de los riesgos de votar abiertamente contra ese imperio. Eso lo logra la isla, y no cuando tenía el apoyo del campo socialista de Europa, cuando ese campo socialista desapareció, y cuando la URSS también se derrumbó. No solo hicimos esta Revolución con nuestro propio riesgo durante un montón de años, en determinado momento, habíamos llegado a la convicción de que jamás si éramos atacados directamente por Estados Unidos lucharían por nosotros, ni podíamos pedirlo.

Con el desarrollo de las tecnologías modernas era ingenuo pensar o pedir o esperar que aquella potencia luchara contra la otra, si intervenía en la islita que estaba aquí a 90 millas, y llegamos a la convicción total de que ese apoyo jamás ocurriría. Algo más: se lo preguntamos un día directamente varios años antes de su desaparición: “Dígannoslo francamente.” “No.” Respondieron lo que sabíamos que iban a responder y entonces, más que nunca, aceleramos el desarrollo de nuestra concepción y perfeccionamos las ideas tácticas y estratégicas con las cuales triunfó esta Revolución y venció, con una fuerza que inicia su lucha con siete hombres armados, contra un enemigo que disponía de 80 000 hombres, entre marinos, soldados, policías, etcétera, tanques, aviones, cuanta arma moderna para aquella época podía poseerse, era infinita la diferencia entre nuestras armas y las armas que tenía aquella fuerza armada, entrenada por Estados Unidos, apoyada por Estados Unidos y suministrada por Estados Unidos. Más que nunca, después de la respuesta, nos arraigamos en nuestras concepciones, las profundizamos y nos fortalecimos al nivel tal que nos permite afirmar hoy que este país militarmente es invulnerable y no en virtud de armas de destrucción masiva.

Les sobran a ellos todos los tanques, y a nosotros no nos sobra ninguno, ¡ninguno! Toda su tecnología se derrumba, es hielo al mediodía en medio de un parque caluroso. Y otra vez, como cuando teníamos siete fusilitos y pocas balas. Hoy tenemos mucho más que siete fusiles, tenemos todo un pueblo que ha aprendido a manejar las armas; todo un pueblo que, a pesar de nuestros errores, posee tal nivel de cultura, conocimiento y conciencia que jamás permitiría que este país vuelva a ser una colonia de ellos.

Este país puede autodestruirse por sí mismo; esta Revolución puede destruirse, los que no pueden destruirla hoy son ellos; nosotros sí, nosotros podemos destruirla, y sería culpa nuestra.

He tenido el privilegio de vivir muchos años, eso no es un mérito, pero es una excepcional oportunidad para decirles a ustedes lo que les estoy diciendo, a ustedes, a todos los líderes de la juventud, a todos los líderes de las organizaciones de masa, a todos los líderes del movimiento obrero, de los Comités de Defensa de la Revolución, de las mujeres, de los campesinos, de los combatientes de la Revolución, organizados en todas partes, luchadores durante años que en número de cientos de miles han cumplido gloriosas misiones internacionalistas, estudiantes como ustedes, inteligentes, preparados, saludables, organizados, que están en todas partes, en cada una de esas novecientas y tantas sedes, y en las mil y tantas y dos mil y tantas que iremos teniendo aceleradamente, y seguirá creciendo, hasta más de 500 000, 600 000, y no será mucho mayor porque irán graduándose cada año. Y los que vayan graduándose, como nuestros médicos allá en Venezuela, todos estarán estudiando con las computadoras, los videos y los casetes, los medios audiovisuales necesarios, en busca de un título científico, una maestría o un doctorado en ciencias médicas, todos, el ciento por ciento.

Hoy se puede hablar de tantas decenas de miles de especialistas en medicina general integral y mañana habrá que hablar, aunque no se quiera, de decenas de miles de títulos o de maestrías y doctorados en ciencias médicas, por hablar de una rama. No olvidarse que un día teníamos 3 000 y no teníamos profesores universitarios, y de esta misma universidad se fueron unos cuantos, y hoy se habla de que en pocos años serán 100 000 médicos, y cuando hagan falta 150 000 los habrá, y los habrá que serán profesores universitarios, como tendremos decenas de miles de programadores y diseñadores de programas e investigadores, en muchos y variados campos, porque tenemos que saber muchas cosas a la vez, muchas más que títulos diferentes obtengamos.

Ahora mismo les hablaba de una batalla, pregunté cuánto costaba. No crean que estos muchachos van a estar sudando y empleando el tiempo en balde, los 28 000 trabajadores sociales, ya les expresé cómo me percaté de que pertenecían al sector más humilde de este país, lo veía en sus caras, involuntariamente se ha ido desarrollando el hábito de adivinar hasta la provincia de dónde proceden los compatriotas. He dicho en broma y se lo digo a los médicos que salen a cumplir misión, a los trabajadores sociales, que cada uno de ellos pertenece a una microtribu. Conozco a los que son de Manzanillo, por ejemplo, los de La Habana, los de Guantánamo, los de Santiago; es impresionante ver los más humildes sectores sociales de este país convertidos en 28 000 trabajadores sociales y cientos de miles de estudiantes universitarios, ¡universitarios! ¡Vean qué fuerza! Y pronto veremos también en acción a aquellos que graduamos hace poco en el coliseo deportivo.

El coliseo nos enseña sobre marxismo-leninismo; el coliseo nos enseña sobre clases sociales; el coliseo reunió no hace mucho alrededor de 15 000 médicos y estudiantes de medicina y algunos de la ELAM, y otros que vinieron hasta de Timor Oriental para estudiar medicina, jamás podrá olvidarse. No creo que se trate de un sentimiento personal de cualquiera de nosotros.

Jamás esta sociedad olvidará esas imágenes de las 15 000 batas blancas que allí se reunieron el día en que se graduaron los estudiantes de medicina, el día en que se creó el contingente “Henry Reeve”, que ya en una cifra considerable ha enviado sus fuerzas a lugares donde ocurrieron cosas excepcionales, en un tiempo mucho más breve de lo que habíamos podido imaginar.

Poco después graduamos aquellos jóvenes instructores de arte, más de 3 000, era la segunda vez, después de aquella primera graduación en Santa Clara. Ya son 3 000 nuevos, ya están actuando; también están actuando los otros 3 000 que cursan el último año. Así se irán multiplicando y un día reuniremos, por lo menos, la mitad de los trabajadores sociales que hoy están desarrollando una de las más trascendentales tareas que haya realizado nunca un grupo de jóvenes, un grupo de especialistas en el trabajo social, unido a una fuerza de jóvenes estudiantes universitarios, porque son, a la vez, la misma cosa.

¿Y qué podrá derivarse del trabajo de esos jóvenes? Que vamos a poner fin a muchos vicios de ese tipo: mucho robo, muchos desvíos y muchas fuentes de suministro de dinero de los nuevos ricos.

¿Pensará alguien que vamos a confiscar el dinero? No, el dinero es sagrado; todo el que tiene su dinero en un banco, es intocable.

Vean algo nuevo, se va a batir una abundante serie de vicios, robos, desvíos, uno por uno, a todos ellos, en un orden que nadie sabe. ¿Lo sospechan?, ¡es muy bueno!

Pero qué nivel de arraigo tienen determinados vicios. Comenzamos por Pinar del Río para ver qué pasaba con los servicentros que venden combustible en divisas. Pronto se descubrió que lo que se robaba era tanto como lo que se ingresaba. Robaban casi la mitad y en algunos otros lugares más de la mitad.

Bien, ¿qué pasa en La Habana? ¿Se enmendarán? Pues no, tranquilos y felices. A lo mejor pensaron que esos trabajadores sociales eran unos bobitos, niñas y niños. Porque lo curioso es que el 72% de los trabajadores sociales son mujeres —no sé si ocurrió alguna vez algo parecido—, como también los médicos que están llenando de gloria este país, concediéndole un enorme prestigio y abriendo vías para que el país despliegue su capital humano, que vale mucho más que el petróleo. Repito, vale mucho más que el petróleo o el oro. Cualquier país que tenga petróleo, dice: “¡Oiga, qué suerte, poseo este recurso natural que se agota!” Nosotros también, y vamos a incrementar la producción de petróleo, desde luego. Suerte no haberlo encontrado antes, para no haberlo malbaratado.

El capital humano no es producto no renovable; es renovable, pero, además, multiplicable. Cada año el capital humano crece y crece, recibe lo que llamaban en mi tiempo interés compuesto: suma lo que vale y recibe intereses por lo que valía, y lo que ganó por lo que valía, a los cinco años es mucho más capital, y a los 100 no puede siquiera imaginarse.

Permítanme decirles que hoy prácticamente el capital humano es, o avanza aceleradamente para ser el más importante recurso del país, muy por encima de casi todos los demás juntos. No estoy exagerando.

Yo preguntaba cuánto costaba, cuál era el costo económico de todas nuestras universidades.

Solamente con los nuevos ingresos que recaudan los servicentros —y, desde luego, no van a estar ahí todo el tiempo, no se imaginen— en tres meses, desde ahora; y si el año que viene ustedes fueran un 50% más, recaudan lo necesario en cuatro meses. Esto ya, solo con que obliguen a los nuevos ricos a que paguen el combustible que consumen, podrían al año pagar no menos de cuatro veces lo que cuestan los 600 000 estudiantes universitarios y sus profesores. Algo es algo, ¿verdad?

¿Ustedes saben lo que es ñapa?, los santiagueros lo saben. Cuando alguien compraba algo en la bodega, le daban como premio un turroncito de coco o algo de eso. Era la ñapita. Los trabajadores sociales pagan eso con una ñapita de lo que recauden.

Llegaron a La Habana, y de repente en La Habana comienzan a recaudar el doble. ¿Y los que estaban no recaudaban más? No, tuvieron que llegar los trabajadores sociales allí. Dije: “¿Será posible que no escarmienten y se autocorrijan?”

Al final se van a autocorregir los que no quieran entender, pero de otra forma; sí, se van a embarrar con su propia basura. No quieren comprender.

¿Qué pasaba mientras tanto en Matanzas y en la provincia de La Habana? Aumentó solo un poquito, 12%, 15%, 20% la recaudación; pero estaban igualito que en Pinar del Río y la capital antes de que fueran controlados.

En provincia La Habana muchos aprendieron a robar como locos.

Hoy los trabajadores sociales están en las refinerías, hoy los trabajadores sociales se montan en un carro-pipa de 20 000 ó 30 000 litros, y ya van viendo, más o menos, por dónde va el carro-pipa, cuál se desvía.

Por ahí se han ido descubriendo servicentros privados, alimentados con el combustible de los piperos.

Algo que se conoce es que muchos de los camiones del Estado van por un lado y por otro, y el que más y el que menos ve a un pariente, un amigo, una familia, o la novia.

Recuerdo aquella vez, varios años antes del período especial, que vi, rápido, por la Quinta Avenida, un flamante cargador frontal Volvo, casi acabado de comprar, que en aquella época valían 50 000 ó 60 000 dólares. Sentí curiosidad de saber para dónde iba a aquella velocidad, le pedí al escolta: “Aguanta, pregúntale qué iba a ver, que te diga con franqueza.” Y confesó que iba a visitar a la novia con aquel Volvo, que corría a toda velocidad por la Quinta Avenida.

Cosas veredes, Mío Cid —dicen que dijo allá alguien, sería Cervantes—, que harán hablar las piedras.

Pues cosas como esas han estado ocurriendo. Y, en general, lo sabemos todo, y muchos han dicho: “La Revolución no puede; no, esto es imposible; no, esto no hay quien lo arregle.” Pues sí, esto lo va a arreglar el pueblo, esto lo va a arreglar la Revolución, y de qué manera. ¿Es solo una cuestión ética? Sí, es primero que todo una cuestión ética; pero, además, es una cuestión económica vital.

Este es uno de los pueblos más derrochadores de energía combustible del mundo. Aquí quedó demostrado, y ustedes con toda honradez lo dijeron, y es muy importante. Nadie sabe lo que cuesta la electricidad, nadie sabe lo que cuesta la gasolina, nadie sabe el valor que tiene en el mercado. Iba a decirles que es muy triste cuando una tonelada de petróleo puede valer 400 y de gasolina 500, 600, 700, en ocasiones llegó a 1 000, y es un producto que no va a bajar de precio, algunos solo circunstancialmente, y no mucho tiempo, porque se agota el producto físico; sencillamente se agota, como un día se van a agotar muchos minerales.

Nosotros vemos nuestras minas de níquel, que van dejando el hueco donde hubo mucho níquel. Eso le está pasando al petróleo, los grandes yacimientos ya aparecieron, cada vez son menos. Ese es un tema sobre el cual hemos tenido que pensar mucho.

Saben, por ejemplo, un Zil-130, ¿cuántos kilómetros camina por un litro?, 1,6 kilómetros; tira caña o reparte la merienda de los muchachos de secundaria. Cuando le dijeron al Ministerio del Azúcar: A ver, ¿cuántos camiones te sobran para ayudar al Ministerio de la Industria Alimenticia a repartir la merienda de la enseñanza secundaria, que ya alcanza a unos 400 000 niños, gratuita, el yogur que hay que darle, el pan, lo que reciben? Claro que de los que sobraban les dieron los de gasolina, los que más gastaban.

Si usted cambia ese Zil de 1,6 por litro por un camión que tenga, en primer lugar, el tamaño que debe tener, a veces está sustituyendo una camioneta de dos toneladas, y él es de cinco, a veces hasta una camioneta de 1,2 toneladas. Esto comenzamos a verlo en una discusión con la empresa de la industria eléctrica, plantearon el problema de sus camiones para reparar el tendido eléctrico y dijeron: “Tenemos que cambiar 400 equipos soviéticos gastadores de gasolina, gastamos tanto y más cuanto.” A ver, a estudiar uno por uno, cuánto gastaban, con qué debían ser sustituidos. Hubo que discutir bastante, no vayan a creer que los directores de nuestras empresas tienen hábito de disciplina. Y no todos pueden ser muy felices, les advierto, y los advierto a ellos también, porque esta va a ser una lucha dura. Nadie ha protestado hasta hoy, pero había, si mal no recuerdo, alrededor de 3 000 entidades que manejaban divisas convertibles y decidían con bastante amplitud gastos en divisas convertibles de sus ganancias, si compro esto o lo otro, si pinto, si adquiero un mejor carrito y no el cacharrito viejo que tenemos. Nos dimos cuenta de que en las condiciones de este país aquello había que superarlo, y hubo una reunión con las principales empresas y aquello comenzó a cambiarse.

Si usted está en una guerra y tiene muchas balas no le importa si los fusiles disparan más o menos; si tiene pocas balas, que era lo que nos pasaba a nosotros siempre en la guerra, teníamos que conocer las balas de cada fusil y hasta las marcas de las balas, aunque fueran del mismo calibre, porque unas funcionaban mejor con determinados fusiles, otras los encasquillaban, y a veces para ahorrar teníamos que prohibir que dispararan, dispare solo si le vienen a tomar la trinchera. No hay, por ejemplo, nada más terrible que un arma automática disparando. Así estábamos nosotros.

Los bancos, tenemos excelentes instituciones bancarias. Hoy se asignan los recursos para todos los gastos del país, los administran los bancos, lo entregan de acuerdo con el programa establecido, y ningún director de banco va a almorzar con el representante de una poderosa empresa, y nunca lo invitan a un restaurante, ni lo invitan a ir a Europa para alojarlos en la casa del dueño o en un hotel de lujo; porque, al fin y al cabo, algunos funcionarios nuestros eran compradores de millones, y compradores de millones por un lado, y el arte de corromper que suelen tener muchos capitalistas, más sutiles que una serpiente y a veces peores que los ratones, anestesian a medida que van mordiendo y son capaces de arrancarle a una persona un trozo de carne en plena noche, así a la Revolución la iban adormeciendo y arrancándole carne. No pocos hacían evidente su corrupción, y muchos lo sabían o lo sospechaban, porque veían el nivel de vida y a veces por tonterías este cambió el carrito, lo pintó, le puso esto, o le puso unas banditas bonitas porque se volvió vanidoso; veinte veces lo hemos oído por aquí, por allá, y hay que tomar medidas por aquí o por allá; pero eso no se resolvía fácilmente.

Así que desvío de recursos en los servicentros. Aquí hay determinadas facultades para suministrar combustible porque aquel caballero, que puede ser muy amigo mío, está empleando su carro de una forma muy útil, y, por lo tanto, le entrego una cantidad de combustible. Esa es una de las mil formas, hay decenas de formas de malgastar o desviar recursos, y si los controles establecidos no se ejercen, o si no hemos descubierto la verdadera forma de ponerle fin a eso, continúa y se repite.

Ahora, en este país se puede ahorrar más energía, incluso, que en otros, porque este país tiene 2 400 000 refrigeradores anticuados en el área de los núcleos familiares, que gastan de cuatro a cinco veces más electricidad por hora, y ese gasto lo hacen durante 24 horas.

Un pequeño dato, para que no lo olviden. Pinar del Río tiene 143 000 refrigeradores, de ellos unos 136 000 son INPUD, Minsk y otras antiguas marcas soviéticas, Frigidaire y otras marcas capitalistas, consumen, calculo, por lo menos, alrededor del 20% —yo uso otra cifra, ante ustedes voy a usar esta más conservadora todavía— de la electricidad que las plantas eléctricas generan para Pinar del Río en las horas pico.

Antes les hablé de un Zil, de esos hay miles, muchos miles. Hay peores cosas, muchos organismos tienen sus camiones montados en burro, no les han dado de baja, y la administración central por otro lado se acostumbró, de cierta forma, a negociar con los ministerios. La administración central del Estado no tiene que negociar con ningún ministro, tiene que darles órdenes a los ministros: “¿Cuántos camiones tienes?” “Tengo tantos y más cuantos.” Analizar a fondo los problemas y tomar decisiones.

Cuando la industria azucarera, que antes producía 8 millones de toneladas y hoy apenas llega a uno y medio, porque hubo que suspender radicalmente la roturación de tierra y la siembra cuando el combustible ya estaba a 40 dólares el barril y era la ruina del país, sobre todo, cuando se unía a ciclones cada vez más frecuentes, o sequías más prolongadas, y porque el campo de caña apenas duraba cuatro o cinco años, antes eran 15 ó más, y cuando el precio del mercado mundial era de siete centavos, recuerdo incluso el día que hice una pregunta sobre el precio del azúcar y otra sobre la producción a fines de marzo a una empresa comercializadora del azúcar y no sabían ni siquiera el azúcar que estaban produciendo por meses, y al preguntar el costo en divisas de una tonelada de azúcar nadie lo sabía, se supo solo alrededor de un mes y medio después.

Hubo, sencillamente, que cerrar centrales o íbamos hacia la fosa de Bartlett. El país tenía muchos economistas, muchos muchos, y no intento criticarlos, pero con la misma franqueza que hablo de los errores de la Revolución les puedo preguntar por qué no descubrimos que el mantenimiento de aquella producción, cuando hacía rato se había hundido la URSS, el petróleo valía 40 dólares el barril y el precio del azúcar estaba por el suelo, por qué no se racionalizaba aquella industria y por qué había que sembrar 20 000 caballerías ese año, es decir, casi 270 000 hectáreas, para lo cual hay que roturar la tierra con tractores y arados pesados, sembrar una caña que después hay que limpiar con máquinas, fertilizar con costosos herbicidas, etcétera, etcétera, etcétera. Ningún economista de los que el país tiene, al parecer se percató de eso, y hubo sencillamente que dar una instrucción, casi una orden, de parar aquellas roturaciones. Es como si le dicen: “El país está siendo invadido”, usted no puede decir: “Espérese, que me voy a reunir treinta veces con cientos de personas.” Es como si cuando Girón hubiésemos dicho: “Vamos a hacer una reunión y discutir tres días las medidas que vamos a tomar contra los invasores.” Les aseguro que la Revolución ha sido a lo largo de su historia una verdadera guerra y constantemente el enemigo acechando, el enemigo dispuesto a golpear y golpeando cuantas veces le demos una oportunidad.

Realmente, yo llamé al ministro y le dije: “Mira, por favor, ¿cuántas hectáreas tienes roturadas?” Responde: “Ochenta mil.” Le digo: “No rotures una hectárea más.” No era mi papel, pero no me quedó más remedio, usted no puede dejar que al país lo hundan, y en abril el país estaba roturando 20 000 caballerías de tierra.

Hemos hecho cosas de esas, cosas que harían hablar a las piedras. Ustedes no tienen ninguna culpa; pero, ¿qué nos pasaba? ¿Por qué no lo veíamos? ¿Qué cosas malas estábamos haciendo? ¿Qué debíamos rectificar? Hacía rato se había hundido la URSS, nos quedamos sin combustible de un día para otro, sin materias primas, sin alimentos, sin aseo, sin nada. Tal vez fue necesario que ocurriera lo que ocurrió, tal vez fue necesario que sufriéramos lo que sufrimos, dispuestos, como estábamos, a dar la vida cien veces antes que entregar la patria o entregar la Revolución, la Revolución en la que creíamos.

Quizás fue necesario porque hemos cometido muchos errores, y son los errores que estamos tratando de rectificar, si quieren, que estamos rectificando.

Una de las grandes rectificaciones que hicieron el Partido y el Gobierno fue esa de poner fin a la prerrogativa de 3 000 ciudadanos de administrar divisas del país, si contraían deudas —podían contraer una deuda de tal y más cual volumen—, nadie aseguraba si podían pagarla o no; cuando llegaba la hora de pagarla, porque podía ser una inversión innecesaria o disparatada, o subjetiva, el Estado tenía que pagarla, y si el Estado no la pagaba su crédito se afectaba considerablemente.

Hoy no es así, deseo expresarles que el país está pagando hasta el último centavo, sin retrasarse un segundo, y su crédito crece, crece y crece. El dinero ya no se bota; se bota, pero no en colosales disparates como el de esa industria azucarera.

Les llamaría más la atención si les cuento que, según inventarios, ese ministerio tiene de 2 000 a 3 000 camiones más que los que tenía cuando producía 8 millones de toneladas de azúcar. Es duro, pero lo digo, lo digo y no se sabe las veces que tenga que decirlo y las críticas que haga públicamente, porque no tengo miedo de asumir las responsabilidades que haya que asumir, no podemos andar con blandenguerías. Que me ataquen, que me critiquen, yo sé cómo son las cosas, sé muy bien. Tiene que haber muchos un poco doliditos: reyes, zares, emperadores.

¿Todos son así? ¡No! ¿Son así todos nuestros ministros? ¡No! Algunos ministros nuestros han sido deficientes y bastante deficientes. A veces hemos sido débiles con funcionarios que ocupan importantes cargos, pero yo tengo un hábito viejo, de mucho tiempo: suelo trabajar con aquellos compañeros que hayan cometido errores, lo he hecho muchas veces a lo largo de mi vida, mientras vea cualidades; muchas veces hay cualidades y lo que no hay es orientación correcta, o muchas veces lo que hay es ceguera, a pesar de todos los mecanismos e instituciones que tiene el país para defenderse, para luchar, para combatir honradamente, sin abusos de poder. Fíjense bien: ¡sin abuso de poder!, nada justificaría jamás que alguno de nosotros tratara de abusar del poder. Sí debemos atrevernos, debemos tener valor de decir las verdades, y no todas, porque usted no está obligado a decirlas todas de una vez, las batallas políticas tienen su táctica, la información adecuada, siguen también su camino. Yo no les voy diciendo todo, yo les voy diciendo lo que es indispensable. No importa lo que los bandidos digan y los cables que vengan mañana o pasado, los que ríen último, ríen mejor.

Por ahí hay unos cablecitos diciendo cosas: que Castro ha lanzado una ofensiva, que Castro ha lanzado a los trabajadores sociales, que los avances progresistas alcanzados los estamos renunciando. El avance progresista es que vendan una libra de arroz a cuatro pesos, que atraquen al ciudadano. ¿Qué jubilado lo compra? Un jubilado, por un lado, 80 pesos, cinco libritas de arroz en la libreta. La Habana no, era privilegiada, tenía seis, La Habana recibió una adicional, y Santiago también una, el resto de las provincias cinco libras. Hay que medirlas onza a onza, 100 gramos, cómo crece, qué pasa con la libreta, el que tiene azúcar y la cambia por arroz, y el que le sobra una cosa u otra.

Hoy todo el país está recibiendo dos libras más de arroz. Quiero ver el momento en que alcance. Ya no está tan lejos, lejos, lejos, excepto que se la echen a los pollos. Bueno, ya eso es otra cosa. Nos estamos acercando al momento en que el arroz alcance. También vamos creando las condiciones para que la libreta desaparezca. Vamos creando las condiciones para que algo que resultó indispensable en unas condiciones, y que ahora estorba, se cambie. Y si usted quiere comprar más arroz, compra más arroz y menos azúcar, o más de una cosa o de la otra, y no solo frijoles negros este y frijol colorado el otro. No, para comprar si quiere colorado, negro, chícharo, lenteja, haba, alubias blancas y las sepa cocinar. Les advierto, van a tener que prestarles mucha atención a la cocina, seguro, y pronto.

Así también algunos hablaban del chocolatín: “Yo lo creeré cuando lo vea.” Así pasó con la olla de presión, pues ahora hay millones de creyentes. Otros decían del chocolatín: “¿Cómo es?” “¿Cuánto vale?” “Ocho pesos.” “¡Para ser normado está caro!” Moraleja: Todo lo normado tiene que ser tan regalado como la electricidad. “Para ser normado, ¿cuánto vale?” “¡Ah!, ocho pesos.” ¿Cuántos centavos en dólares, al cambio, después que se revalorizó? Treinta y dos centavos. ¿Y qué tiene? Ah, tiene 200 gramos; cada 11 gramos, siete son de leche entera en polvo, la tiene, los descreídos que lo averigüen, que lo lleven a un laboratorio y lo examinen; cuatro gramos de cocoa, la que es muy fuerte, es tan fuerte como saludable, y ya Cuba es hoy, posiblemente, el país del mundo con más alto consumo de cocoa per cápita, el niño consume el suyo, pero el del papá también, del mismo modo que el papá consume el café del niño. Porque como el niño nació y está inscrito, entonces hay que darle un sobrecito de café, con café de verdad, a cinco pesos. “¡Para ser normado, está caro!” Lo más que puede decirse es: Está menos regalado.

El camino para alcanzar lo que decía: que el trabajador reciba más, y que todo el que trabaja reciba más, y que todo el jubilado reciba más, no es ese; es que nosotros hablamos de más ingresos y más productos.

Ahí hay dos, no son malos, y algunos están descubriendo el chocolatín. Sé que los médicos allá en la cordillera de Cachemira todas las noches toman el chocolatín, ese sobrecito, ese que para ser normado está caro, y le pueden añadir leche. Al del propio niño, si quieren, le añaden más, le ponen agua, le ponen leche, y tiene proteína.

Les aseguro que vamos midiendo todas las proteínas que tienen cada uno de esos granos de frijol y cada huevo. Una gran parte del país estaba recibiendo cinco, La Habana ocho. Hoy hay más de 100 municipios que están recibiendo 10, y cada uno de los nuevos recibió un aumento. Sí, si los suman: 5 por 9 igual a 45. Son 4,50, más 5 por 15 centavos, 75, significa que con 5,25 centavos se compran 10 huevos, y el que menos recibió, de los que recibieron asistencia social, recibió 50 pesos; el que menos recibió puede sacar 5 nuevos huevos por 4,50. Correcto.

Ah, pero después vino el chocolatín y hay que sacar 8, o el cafetín y hay que sacar 5, y 8 más, 13; más 5,25, 18,25.

Bueno, es que hay dos libras más de arroz, y esas dos cuestan 90 centavos de peso cada una, digamos, un poco menos de cuatro centavos de dólar. Sí, es nueva, 40 millones de dólares tiene que gastarse el país por esas dos libras más de arroz, y no vaciló en gastarlos. Y al que le incrementaste 50 pesos, bueno, ya empieza a quedarle un poquito menos; pero estás pensando cuánto le vas a incrementar de inmediato al jubilado para que compre eso y otras cosas, y que el dinero esté garantizado antes de repartirlo. No es cuestión de imprimir billetes y repartirlos sin que tengan una contrapartida en mercancías o servicios, porque entonces aquellos ilustres intermediarios van a cobrar cinco pesos por el arroz u otra cosa en vez de tres. No se olviden de que tienen patente de corso, pueden cobrar lo que quieran. Si les da la gana, bueno: “Págueme la libra de frijol a ocho pesos.”

Quiero decirles que todos los que en el país —eran 5 millones— recibían 10 onzas, están recibiendo 20 ya, y todos los que recibían 20, ahora están recibiendo 30, y también aquellos que recibían 10 y luego 20, ahora van a recibir 30, triplicada la cantidad de frijoles, o granos, como le llamen, sin incluir arroz o maíz. Cinco millones, tres veces más, y el resto, un 50% más.

Eso también costó algunas decenas de millones de dólares. No les he querido preguntar a ustedes de dónde salen, o cómo pueden salir, porque lo discuten los grandes teóricos: “Esto es poco aumento de salario.” ¡Ah!, claro, lo ideal sería el triple. ¿Y de dónde? Caballerito, ¿usted me quiere decir de dónde se saca, a quién hay que asaltar, o les vamos a tomar a ustedes el pelo dándoles mucho más que eso para que resulte engañado?

Hay pregunticas que hacerles a los tontos, porque no todo el que opina es tonto, pero hay muchas tonterías debidas a la ignorancia: esto es caro, esto es caro, todo es caro.

Las casas terminamos regalándolas, algunos las compraban, eran dueños, habían pagado 50 pesos mensuales, 80 pesos, bueno, al cambio, si se lo mandaban de Miami, eran como tres dólares; algunos la vendían, 15 000, 20 000 dólares, al final de los años la habían pagado con menos de 500.

¿Puede el país resolver su problema de vivienda regalando casas? ¿Y quién las recibía, el proletario, el humilde? Había muchos humildes que recibieron la casa regalada y la vendieron después al nuevo rico. ¿Cuánto podía pagar el nuevo rico por una casa? ¿Es eso socialismo?

Puede ser una necesidad en un momento dado, también puede ser un error, ya que el país sufrió un golpe anonadante, cuando de un día para otro se derrumbó la gran potencia y nos dejó solos, solitos, y perdimos todos los mercados para el azúcar y dejamos de recibir víveres, combustible, hasta la madera con que darles cristiana sepultura a nuestros muertos. Y todos creían: “Eso se derrumba”, y siguen creyendo los muy idiotas que esto se derrumba y si no se derrumba ahora, se derrumba después. Y mientras más ilusiones se hagan ellos y más piensen ellos, más debemos pensar nosotros, y más debemos sacar las conclusiones nosotros, para que jamás la derrota pueda enseñorearse sobre este glorioso pueblo que tanto ha confiado en todos nosotros (Aplausos).

¡Que no haya URSS jamás aquí, ni campos socialistas disueltos, dispersos! ¡Que no venga el imperio aquí a tener cárceles secretas para torturar a los hombres y mujeres progresistas del resto de este continente que hoy se levanta decidido a la segunda y definitiva independencia!

Más vale que no quede ni la sombra del recuerdo de ninguno de nosotros y de ninguno de nuestros descendientes antes de que tengamos que volver a vivir tan repugnante y miserable vida.

Yo decía que éramos cada vez más revolucionarios y es por algo, porque cada vez conocemos mejor al imperio, cada vez conocemos mejor de lo que son capaces y antes éramos escépticos incluso frente a algunas cosas, nos parecían imposible.

Habían engañado al mundo. Cuando surgieron los medios masivos se apoderaron de las mentes y gobernaban no solo a base de mentiras, sino de reflejos condicionados. No es lo mismo una mentira que un reflejo condicionado: la mentira afecta el conocimiento; el reflejo condicionado afecta la capacidad de pensar. Y no es lo mismo estar desinformado que haber perdido la capacidad de pensar, porque ya te crearon reflejos: “Esto es malo, esto es malo; el socialismo es malo, el socialismo es malo”, y todos los ignorantes y todos los pobres y todos los explotados diciendo: “El socialismo es malo.” “El comunismo es malo”, y todos los pobres, todos los explotados y todos los analfabetos repitiendo: “El comunismo es malo.”

“Cuba es mala, Cuba es mala”, lo dijo el imperio, lo dijo en Ginebra, lo dijo en veinte lugares, y vienen todos los explotados de este mundo, todos los analfabetos y todos los que no reciben atención médica, ni educación, ni tienen garantizado empleo, no tienen garantizado nada: “La Revolución Cubana es mala, la Revolución Cubana es mala.” “Oiga, que la Revolución Cubana hizo esto y esto.” “Oiga, que no hay un analfabeto.” “Oiga, que la mortalidad infantil es esta.” “Oiga, que todo el mundo sabe leer y escribir.” “Oiga, que no puede haber libertad si no hay cultura.” “Oiga, no puede haber elección.”

¿De qué hablan? ¿Qué hace el analfabeto? ¿Cómo puede saber que el Fondo Monetario Internacional es bueno o malo, y que los intereses son más altos, y que el mundo está siendo sometido y saqueado incesantemente por mil métodos de ese sistema? No lo sabe.

No enseñan a leer y escribir a las masas, gastan un millón en publicidad cada año; pero no es que gasten, lo gastan en crear reflejos condicionados, porque aquel compró Palmolive, el otro Colgate, el otro jabón Candado, sencillamente porque se lo dijeron cien veces, se lo asociaron a una imagen bonita y le fueron sembrando, tallando el cerebro. Ellos que hablan tanto de lavado de cerebro, ellos lo tallan, le dan una forma, le quitan al ser humano la capacidad de pensar; y si todavía le fueran a quitar la capacidad de pensar a alguien que se gradúa en una universidad y puede leer un libro sería menos grave.

¿Qué puede leer el analfabeto? ¿Cómo se entera de que lo están engatusando? ¿Cómo se entera de que la mentira más grande del mundo es decir que eso es democracia, el sistema podrido que impera ahí y en la mayor parte, por no decir casi todos los países que copiaron ese sistema? Es terrible el daño que hacen. Y cada cual va tomando conciencia, y va tomando conciencia un día tras otro, un día tras otro; un día tras otro, más desprecio, más repugnancia, más odio, más condena, más deseos de combatir. Eso es lo que hace que cualquiera pueda ser, al cabo del tiempo, muchas veces más revolucionario de lo que era cuando ignoraba muchas de esas cosas y solo conocía los elementos de la injusticia y de la desigualdad.

En el momento en que les digo esto no estoy teorizando, aunque hay que teorizar; estamos actuando, estamos marchando hacia un cambio total de nuestra sociedad. Hay que volver a cambiar, porque tuvimos tiempos muy difíciles, se crearon esas desigualdades, injusticias, y lo vamos a cambiar sin cometer el más mínimo abuso, sin quitarle un peso a nadie. No, no le vamos a quitar un peso a nadie; pero para nosotros, la fe que la población tenga en un banco, vale más que cualquier otra cosa. Y porque la Revolución está creando riquezas, y porque la Revolución va a crear importantes cantidades de riquezas que no vendrán de la caña ni de otra cosa, vendrán, fundamentalmente, de ese capital, de la experiencia también, porque saber lo que hay que hacer es muy importante.

Si les hacen la historia de todos los servicentros de la capital, ustedes se asombran; hay más del doble de lo que debe haber, es un caos. Cada ministerio le dio la gana de poner y puso el suyo, y reparte por aquí y por allá. En los Poderes Populares el desastre es universal, el caos, y, además, todos los camiones más viejos, los que más gasolina gastan, etcétera, se los dieron al Poder Popular. Cuando parecía que se estaba racionalizando el uso de los camiones, se estaba hipotecando al país para todos los tiempos.

¿Podía ser la misma conducta cuando el combustible valía dos dólares, que cuando valía 10 ó 20, o valía 40, o valía 60? Una de las peores cosas que nos pasó precisamente fue esa, creer en los estrategas de los sistemas eléctricos. Uno se hacía una pregunta, otra y otra, y realmente descubría que el problema fundamental es que se estaba aplicando una concepción que se correspondía con la época en que el combustible valía dos dólares, y también la política con la caña se correspondía con la época en que aquel valía dos dólares.

El precio del petróleo hoy no obedece a ninguna ley de oferta y demanda; obedece su precio a otros factores, a la escasez, al despilfarro colosal de los países ricos, y no es precio que tenga que ver con ley económica alguna. Es su escasez frente a una creciente y extraordinaria demanda.

Hoy mismo por la mañana supe de una noticia: para el próximo año se demandan 2 millones más de barriles diarios, el próximo año se necesitan más de ochenta y cuatro millones de barriles diarios, y Estados Unidos, el principal territorio del imperio, gasta todos los días 8,6 millones de barriles de combustible diarios. Ese es uno de los puntos clave.

Nosotros estamos invitando a todo el pueblo a que coopere con una gran batalla, que no es solo la batalla del combustible, de la electricidad, es la batalla contra todos los robos, de cualquier tipo, en cualquier lugar. Repito: contra todos los robos, de cualquier tipo, en cualquier lugar.

¿Cuánto vale la energía total que el país consume, a los precios de ese petróleo? Alrededor de 3 000 millones de dólares.

Claro que el ahorro no va a ser la única fuente de incremento del ingreso, no será la única, habrá varias, voy a decir que unas cuantas y de gran peso. Estoy casi seguro —y el resultado final podrá estar un poco por encima o por debajo, no me gusta decir la última palabra, siempre soy conservador en el cálculo— de que el país, a la luz de todos los datos que hoy conocemos, puede ahorrar, en breve tiempo, las dos terceras partes de la energía que consume, sumándolas todas: electricidad, gasolina, diesel, fuel oil y otros; con un precio como el de ahora puede bajar un poco y después subir bastante más. Eso sería más de 1 500 millones de dólares. Y ustedes pueden preguntar: ¿Y qué hace hoy el país con esos 1 500 millones? Yo les respondería: una parte se roba, otra parte se despilfarra y la otra se bota.

Como estamos en plena marcha, en plena ofensiva y en plena actividad, no puedo dar todos los datos; pero pienso que la labor de estos jóvenes trabajadores sociales debe aportarle al país, en 10 años, tal vez 20 000 millones de dólares con el ahorro de energía. ¿Ustedes escucharon? Ustedes saben lo que es un millón, ¿verdad?, y 100 millones, y 1 000 millones en divisas convertibles.

Carlitos, tú me diste un papel:

“Gasto de educación, total: 4 117 millones de pesos; gasto de educación superior, 886 millones.

“Información ofrecida por el Ministerio de Economía y Planificación, conciliada por ellos con el Ministerio de Finanzas y Precios, el 17 de noviembre del 2005.”

Bien, 886 millones. Unos 700 millones serían 35,4 millones de dólares. Y vuelvo a repetir: una pequeña parte de lo que se roba o desvía de combustible, menos del 20%. Es lo que cuestan las universidades, según este dato.

Si hablo de 1 000 millones de dólares de ahorro estaría hablando de 25 000 millones de pesos. Todos los salarios que se pagan en el país, al cambio internacional, que con relación a Cuba es sumamente arbitrario, vienen a ser alrededor de 14 000 millones de pesos, que en nuestro país valen de verdad, tienen poder real de compra muy superior. Ha sido además revaluado y puede volver a ser revaluado.

Cada palabra que se pronuncie hay que pensarla. No es que yo esté improvisando, he meditado mucho sobre todos estos datos y los tengo en la cabeza, y mido por aquí, por acá: esto sí lo digo, esto no, porque hay un enemigo intentando frustrarlo todo y confundirlo todo, como esos que dicen que estamos maltratando la sagrada libertad de comercio. Y no dicen otras cosas, una de ellas: ¿Qué consiguen con un dolarcito que envíe aquí alguno de aquellos que a lo mejor se hizo profesional? No pagó un centavito, ustedes lo saben. De aquí no fueron analfabetos para Estados Unidos después del triunfo de la Revolución.

De aquí ya cada año, los que quedaban de sexto, de séptimo, los que sabían, que eran aquellos sectores que estudiaron en la universidad, los primeros que se fueron, procedían de los sectores más ricos, y a lo largo de más de 40 años el imperio robó decenas de miles de profesionales universitarios y cientos de miles de personas calificadas, a las cuales trata de impedirles a toda costa que hagan remisiones a Cuba.

Qué amargura el día aquel en que se crearon las tiendas en divisas, para recoger un poquitico de aquel dinero que remitieran y lo fueran a gastar en esas tiendas, que tenían un precio alto, para recoger parte de ese dinero y poder redistribuirlo a los demás que no recibían nada, y cuando el país estaba en condiciones muy difíciles.

Ahora, ¿qué hacen hoy con un dólar? Lo envían para acá... No sé si a ti te envían algún dólar (Se refiere a alguien). Yo tengo familiares a los que les envían. No tengo nada que ver con eso.

Un día preguntamos y hay provincias donde el 30% o el 40% reciben algo, un poquitico; pero es tan buen negocio enviar un dólar, ¡tan buen negocio!, que pudieran arruinarnos perfectamente enviando dólares por el enorme poder de compra que tenían en un país bloqueado, productos racionados sumamente subsidiados y servicios gratuitos o extraordinariamente baratos.

Ejemplo, hablando de la electricidad. ¿Saben cuánto le cuesta hoy al país en divisas convertibles producir un kilowatt, con ese sistema que tiene tantos problemas, donde está la “Guiteras”, la de Felton y otras, causantes de apagones y muchas otras dificultades? ¿Saben cuánto le cuesta al país en divisas convertibles? Alrededor de 15 centavos de dólar un kilowatt, pero si tú —este compañero, que es listo, no hay duda, que habló muy bien— recibieras, por ejemplo, un dólar, ¿qué puedes hacer con él? Ya tú reconociste que es muy barata la electricidad, está regalada; si se la regalamos al pensionado, al trabajador, está regalada, pero se la regalamos; pero se la estamos regalando también al merolico, a aquel que cobró 1 000 pesos de aquí a Guantánamo, o cobró dos veces el salario mensual de un médico para llevarlo de La Habana a Las Tunas, con combustible robado sobornando al pistero.

No tengo nada contra alguien, pero tampoco tengo algo contra la verdad. No estoy casado con mentira alguna, el que quiera ponerse bravo, lo lamento, pero le advierto de antemano que va a perder la batalla, y no va a ser un acto de injusticia ni de abuso de poder. Le estamos regalando la electricidad al que vendió la libra de frijoles en ocho pesos. Y, por favor, no dejen de venderla, no vengan a hacer ahora la basura de no venderla y echarme a mí la culpa. Véndanla, si no lo vamos a prohibir, lo que deseo es saber qué van a hacer cuando haya más frijoles. Ahora mismo no sé si bajarán el precio o no, pero la mitad de la población ha visto que se ha triplicado su cuota, y la otra mitad ha visto que se ha incrementado un 50%. Imagino que tendrán que rebajar algo. A lo mejor, en cualquier momento, de algún dinerito, de la energía que se comience a ahorrar, le asignemos otras 10 onzas y llegue el momento, cuando esté garantizada la honradez de todos los que distribuyen y ni un grano de frijol se pierda y el que no se compre se devuelva, ya que no existiría modo de birlarlo, ni razón para birlarlo, ni condiciones para birlarlo, en que el especulador terminará no vendiendo nada o tendrá que comérselo todo.

El campesino productor consume lo suyo y vende el excedente. El especulador roba y no produce nada. Un cablecito de la Reuter pintaba al gobierno golpeando los “avances progresistas” de los tiempos que vinieron con el período especial. Lo progresista es todo esto de lo que hablo.

Ellos no dicen que el bandidito, o aquel, quien sea, a lo mejor no es un bandido, el afortunado aquel te envía un dólar a ti y tú gastas muy poco en electricidad, consumidor de menos de 100, te has gastado 9 pesos cubanos por 100 kilowatts de electricidad, ¿verdad? Divide 24 entre 9 (Saca cuentas).

Lo tuyo son 2 400 centavos, y tú por 100 kilowatts pagaste 900 centavos, no ha llegado ni a la mitad de un dólar, te sobran 1 500 centavos, pero gastaste nada más que 100; tú eres un muchacho muy ahorrativo, tú apagas la luz, tú apagas lo otro, tú no tienes bombillos incandescentes, tú todos los que tienes son de luz fría, tu refrigerador gasta menos de 40 watts por hora, tú no tienes un Frigidaire viejo heredado de la abuela, tú eres buenísimo (Risas).

Ahora, tú a lo mejor gastas 150 kilowatts, ya te va a costar un poquito más caro porque los otros 50 valen 20 centavos en vez de 9, son 10 pesos; entonces tú, que pagaste un poquito más caro esos 50, te has gastado 19 pesos. Pero, fíjate bien, tú todavía no has gastado un dólar, tú no vives en la Florida, tú vives en Cuba. El de la Florida es un tacaño, sinvergüenza, paga la electricidad allí a 15 centavos de dólar, pero te envía un dólar a ti para que tú por menos de un dólar pagues 150 kilowatts; pero, al fin y al cabo, tú, a pesar de eso, eres moderado, tienes muchos cacharros allí, además de los cacharros viejos, a lo mejor un airecito acondicionado y otras cosas, y estás gastando 300 kilowatts. Sacas la cuenta y dices, los primeros 100, igual a 9 pesos; los segundos 200 serían 40 pesos, sumo los dos y son 49 pesos. Tú gastas en total 1,9 dólares por 300 kilowatts de electricidad; es decir, un precio de 0,63 centavos de dólar por un kilowatt cubano de electricidad. ¡Qué maravillosamente bello!

¿Cuánto gasta el pueblo de Cuba, por culpa de ese dólar que te enviaron de allá? Porque este no fue un dólar que tú te ganaste, o un peso, trabajando, o aquel intermediario se lo ganó vendiendo a ocho pesos la libra de frijoles; te lo envían de allá, alguien que fue saludable, todo lo que estudió fue gratuito desde que nació, no está enfermo, son los ciudadanos más saludables que llegan a Estados Unidos, tienen una Ley de Ajuste, y tienen, además, prohibido enviar remesas.

Bien, por menos de dos dólares el país se gastó, en cambio, 44 dólares para subsidiar ese dólar que enviaron de Estados Unidos. Este es un noble país, subsidia los dólares aquellos que están allá, que en vez de ayudarte a ti noblemente, te van a decir: “Mira, te voy a enviar dos dólares para electricidad, pero no gastes tanta electricidad, por favor, ahorra, apaga luces. Mira, te voy a enviar además un refrigerador, o te voy a dar el dinero para que lo compres en la shopping.” Después prosigue el generoso remisor de dólares: “No te ocupes, que yo te voy a enviar lo que necesitas, yo soy bueno, yo soy noble, yo voy al cielo, yo te garantizo los 300 kilowatts que tú le estás gastando a ese idiota Estado socialista que dice que es revolucionario y que va a luchar hasta la muerte defendiendo la Revolución.” Puede haber un ciudadano que sepa que nosotros somos buenos, pero pueda pensar, con toda razón, que somos bobos; e, incluso, tiene una parte de la razón, ¡cuidado!

Ahora, para recoger 45 dólares yo tengo que recoger 4 500 centavos. A ustedes tengo que recogérselos. ¿Cuántos caben aquí? (Le dicen que 405.) ¿Cuatrocientos cinco? Pues antes de irse todos, fíjense, por favor, dejen 11 centavos, que eso lo pagan ustedes, ese dinero con que el Estado paga es el dinero de ustedes, es decir, el pueblo de Cuba. Dejen todos 11 centavos para subsidiar el gasto de electricidad de él en un mes. ¡No se olviden! Vamos a poner a alguien ahí a que los vigile a ustedes y los registre además (Risas). ¿Es o no verdad?

Pero si a él le dan una cuota de arroz, y ese arrocito, las primeras cinco libras esas, ¿cuánto le costaron? Bueno, pues con un dólar, ¿cuánto puede costarle, cuántas puede comprar con un dólar, aun con su descuento, aun con la revaluación que le hicimos al peso? Compra 100 libras de arroz, no en un día como creen algunos bobos, si lo guardé para este mes, para el otro, y demás meses.

Claro que no gastaste ni un centavo de lo que te enviaron en medicina, la medicina está subsidiada, si la compraste en una farmacia, la que no se llevaron y no vendieron por ahí, tú gastaste el 10% de lo que cuestan en divisas. Si fuiste al hospital y a lo mejor te operaron hasta del corazón, el tobillo, tu operación puede costar 1 000, 2 000, 10 000; allá en Estados Unidos si a ti te da un infarto y te ponen una válvula, puede ser lo que le costó a un empleado nuestro allá en la Oficina de Intereses, 80 000 dólares. A ti nunca te dejaron de atender; puede haber un maltrato en un hospital, pero, ¿tú has ido alguna vez a algún hospital donde no te hayan atendido? Claro, nuestro sistema no tenía la organización que va comenzando a tener y tendrá, y los equipos que está comenzando a tener y en su gran mayoría tiene ya, de gran calidad y estandarizados, y, por lo tanto, con posibilidad de ser mantenidos, o un tomógrafo computarizado multicorte, de 64 cortes, los mejores del mundo, que ya empiezan a llegar, que ya están comprados, que ya están pagados. Vean. ¿Con qué? Con los ahorros y con los ingresos del país que comienzan a crecer. No te cuesta nada.

Tú te gradúas desde que ingresas en prescolar hasta que recibes el honroso título de doctor en ciencias agrícolas, ciencias físicas, ciencias médicas, no te costó un centavo. Recibes un apartamento, si tienes suerte, aunque lo más probable es que no tengas ninguna suerte de ese tipo —bueno, ojalá tu padre lo haya recibido porque fuera microbrigadista—, pero tú no pagas por la vivienda, tú no pagas impuestos. A lo mejor tú eres un poquito más vivo y dices: “Voy a alquilarla a unos visitantes, y en divisas convertibles. Bueno, me cobran 30 centavos de impuesto por dólar de ingreso; bueno, a mí me regalaron esta casa, me costó 500 dólares, yo cobro 800 en un mes, le doy 240 al Estado, unos dolarcitos ahí, y gano 500 dólares; 5 por dos 10, 12 500 pesos.” Tú puedes ir, en virtud de esos sacrosantos derechos de la libertad de comercio, a pagar a tres pesos la libra de arroz en el mercado libre, tú puedes ir a un pistero y decirle: “Mira, yo tengo un almendrón, porque se lo compré a aquel y al otro, se lo pagué en divisas o en pesos convertibles, y yo tengo quien me garantice la gasolina, yo voy a viajar 300 kilómetros, tengo tres novias”, y ese cacharrón es atractivo con los problemas que hay en el transporte. ¿A quién no conquisto yo con el almendrón? (Risas.)

Si quieren, queridos estudiantes, les puedo añadir que los que consumen 300 kilowatts, consumen el 40% de la electricidad residencial que produce el país; el 40% de esa electricidad puede significar —cautelosa y conservadoramente— unos 400 millones de dólares que el Estado generoso y dadivoso les entrega a todos los que más gastan. ¿Y quiénes son los que más gastan? Visita a un nuevo rico y averigua cuántos utensilios eléctricos tiene.

Recuerdo cuando analizando el asunto aquel del gasto eléctrico y el precio descubrimos que un paladar consumía 11 000 kilowatts y este Estado idiota subsidiaba al dueño, al que tanto gustaba a los burgueses llevar visitantes para que vieran cómo sabían la langosta y el camarón, como milagro de la empresa privada, todo eso robado por alguien que se lo llevó de Batabanó; cuatro o cinco sillitas. ¡No!, y, desde luego, este Estado totalitario, abusador, es enemigo del progreso, porque es enemigo del saqueo. Entonces, el Estado estaba subsidiando al paladar con más de 1 000 dólares cada mes, y esto lo supe porque pregunté cuánto gastaba, cuánto valía, y él pagaba la electricidad a ese precio, 11 000 kilowatts; creo que después de rebasar la cifra de 300, pagaba 30 centavos de peso por el kilowatt. ¿Tú no lo sabes? No, ninguno de ustedes sabe nada (Le dicen algo). No, no inventes, que yo he averiguado mucho eso y me han desinformado muchas veces. Es 30 centavos, 11 000 kilowatts, pagaba 3 000 pesos. Mira que pagaba, se hacía rico el Estado, porque él pagaba 3 000 pesos cubanos, unos 120 dólares; pero al Estado le costaba, aquella vez hice el cálculo a 10 centavos de dólar el kilowatt, hoy los 11 000, a un costo para el Estado de 15 centavos, obliga a una colecta adicional aquí, no sé cómo andarán ustedes de fondo, pero a este paladar hay que subsidiarlo, y como son cada mes 1 250 dólares y ustedes son 400, cuando salgan no dejen solo los 20 centavos, por favor, dejen más o menos tres dólares, para el pago de un mes, así que lleven bien la cuenta, porque alguien tiene que subsidiar este paladar. Eso es libertad de comercio, eso es progreso, eso es desarrollo, eso es avance.

Nosotros les vamos a enseñar lo que es progreso, lo que es desarrollo, lo que es justicia, lo que es ponerle fin al robo. Y les advierto: con el apoyo más decidido del pueblo. Nosotros sabemos lo que estamos haciendo, está en las matemáticas y en los números. Nosotros sabemos cuánto vale cada una de las cosas que vamos a ahorrar. No quiero hablar de lo que estamos comprando ahora ni quiero decir muchas más cosas, los miles de millones, independientemente de que se van a acabar los apagones, créanme que se van a acabar, pueden estar seguros.

Ya tenemos en el país alrededor de dos millones y medio de ollas de presión eléctricas que se gradúan, no solo las ollas arroceras; están ahí, pero vamos a tener también unos equipitos que ahorran más del 80% de la energía que ustedes gastan para hervir un litro de agua.

Yo estoy seguro de que puedo hacer una pregunta y ustedes la van a responder. Levanten la mano todos aquellos que no usan agua tibia en agosto para bañarse. Sí, pero con toda honradez. Cuidado, no se confundan.

(Una joven levanta la mano)

Bien, ¿tú nunca has usado agua tibia? (Le dice que no.) ¿Y en invierno? (Le dice que no.) Te felicito. Formas parte, aproximadamente, del 10% de la población.

¿Tú sí, en invierno? (Un joven dice que sí.) Mira que tú eres un hombre serio (Risas). Mira que yo les he preguntado a otras personas, no así como aquí, a los estudiantes, a compañeras trabajadoras, y les he pedido que levanten la mano la que no la usaba. ¿Saben qué día? El día de mi cumpleaños, 13 de agosto, a 10 de ellas les pregunté cuál no calentaba el agua para bañarse y de las 10 ninguna pudo levantar la mano. Eso es para bañarse, hay también para que el agua esté limpia, hay también por el niño, en verano. Un día de frío de esos, yo quiero ver cuál de ustedes se baña sin agua tibia (Risas).

¿Y ustedes saben lo que hacen los becados y lo que hacen con las laticas para calentar agua? ¿Ustedes lo saben? (Exclamaciones.) ¡Ah!, ¿y por qué no averiguan cuánta electricidad gastan? Te lo puedo decir, te puedo decir que hay procedimientos para calentar el agua que significan un gasto de hasta cuarenta veces más energía, ¡cuarenta veces!

Díganme, honradamente, ¿ninguno de ustedes ha usado jamás en la casa el fluido eléctrico con una hornilla artesanal cuando se acabó el gas? No hablo de los que tienen el gas de la calle, ese es el más económico, ese no debe tocarse. De los que cocinan con gas líquido o queroseno, ¿ninguno de ustedes jamás usó una hornilla rústica para cocinar algo? Levanten la mano los que nunca la hayan usado.

A ver, ¿quién está aquí? Aquel que la levantó. Miren a ver, investiguen a aquel, caballero, quizás no veo muy bien, deja ver.

De verdad, levanten la mano quién no la ha usado. Una. Levántate, muchachita. Por favor, ven aquí. Sí, tú la que levantó la mano, tú misma, levántate. Ven, por favor. Fíjate, responde mi pregunta, ¿tú no estás diciendo nada que no sea verdad? (Le dice que no.) Tú nunca has usado eso. ¿Dónde tú vives? (Plantea que en un campo, en Santa María.) ¿Hay electricidad? (Le dice que sí.)

Quería ver la ciudadana ideal, la que nunca utilizó una olla eléctrica rústica.

Dime una cosa, ¿alguna vez sentiste calor allí? Dime otra cosa: tú tienes ventilador, porque allí seguramente hay mosquito, ¿verdad? ¿Qué tipo de ventilador tú tienes? ¿Cuál es el motor de tu ventilador, Aurika? (Risas.) (Dice que no, que es un Sanyo de motor eléctrico eficiente).

Tú eres hija de agricultores, ¿verdad? (Expresa que sí.)

Pero tú no vendes nada en el mercado ese (Risas). Es honrada, ella tiene un poquito más de recursos.

¿Tú no tienes ningún bombillo incandescente? (Dice que sí.)

¿Cuántos? ¿De qué tamaño? ¿De cuántos watts? (Manifiesta que tiene dos de 60 watts.)

¿Ves bien con ellos? (Dice que sí.)

¿Cuántas horas los mantienes encendido al día? (Expresa que unas cuantas horas.)

¿Cinco, seis? (Aclara que hay uno que está toda la noche.)

Uno toda la noche, un total de horas. Claro, ¿para que no haya oscuridad, 12, 10? (Dice que 12 horas.)

Doce horas. ¡Qué bien!

¿Y el otro cuántas horas? (Expresa que está encendido de 6:00 de la tarde a diez y tanto de la noche.)

A diez y tanto, vamos a calcular seis horas. Doce y cuatro, 16 horas; por 60 son 960 watts. En vez de gastar 960 watts, vas a recibir 2 bombillos de luz fría que gastarán 7 watts cada uno trabajando 12 y 4 horas; 16 por 7 igual a 112 watts y más luz.

¿Tú quieres hacerle un regalito al país? ¿Tú quieres? Estoy seguro de que sí. ¿Tú vives allí? Yo no le he querido preguntar, pero ya, resuelto el problema. Te voy a decir cuánto tú vas a darle al país muy pronto, desde mañana si quieres.

Enrique, envíales dos bombillos de 7 watts, si quieres de 15 o de 20, van a ver más que lo que ven con el incandescente y menos ladrones se van a acercar allí. El gasto de esos dos bombillitos de 7 watts, ya yo tengo la cuenta aquí sacada, es de 112 watts, que lo resto de los 960 que gastan hoy los incandescentes: 960 menos 112 igual a 858 watts, multiplicado por 365 días al año, si no es bisiesto, son 313 170 watts, dividido entre 1 000 son 313,17 kilowatts, multiplicado por 15 centavos, su costo de producción en divisas arroja 46 dólares 97 centavos.

Muchas gracias de antemano, tú le vas a regalar al país —espérate, no te vayas—, del pago que tiene que hacer ahora, puesto que tú le vas a regalar a Cuba 12,7 centavos cada día, en 100 días tú le vas a regalar 12,7 dólares, y este próximo año tú nos vas a regalar a todos nosotros 46,45 dólares, para comprar un poco más de frijoles o cualquier otra cosa —exacto, te voy a decir, y no es un impuesto, y vas a ver con más claridad—, nos vas a obsequiar a todos, con el simple cambio de dos bombillos, 46,45 dólares; no te vamos a cobrar nada ni a ti ni a otros por los dos bombillos, duran cinco veces más que los incandescentes y son más frescos, tendrás que usar menos el ventilador Sanyo que tú tienes.

Es así, vean el ejemplo. Imagínense que en vez de dos bombillos sean 15 millones, y no solo los que están en las casas de los ciudadanos, que tienen más que los calculados, sino los que están en escuelas, bodegas, timbiriches de toda clase, 15 millones. Claro, ella tiene dos nada más y los usa bastante tiempo, hay otros que los usan mucho menos y algunos los usan muchas veces, no se puede extrapolar así. Pero debemos ahorrar, posiblemente, durante unas cuantas horas, de dos a tres plantas de 100 000 kilowatts, como potencia, más los gastos de combustible y otros para producir la electricidad que se derrocha, potencia que el país necesita para que esos bombillos estén encendidos durante una hora, que lo obligan a ese gasto.

¿De qué están hablando ustedes? ¿De qué se están riendo? (Le muestran el techo del Aula Magna con gran número de pequeños bombillos incandescentes.) ¡Ah! No, yo estoy dispuesto a pagar algo para que lo mantengan ahí, están muy bonitos. Eso no es un derroche, se trata de un decorado tradicional e histórico y, además, aquí no hay actos todos los días a todas horas, y, en cualquier caso, el culpable soy yo, porque ha estado encendida esta instalación todo el tiempo que he permanecido en esta tribuna.

Bien, muchísimas gracias.

(Se dirige a otra joven de Ciego de Avila, que está parada junto a la anterior de La Habana). Una pregunta: ¿Hay refrigerador en tu casa? (Le dice que está roto.)

¿Está roto? ¿No le pusieron la junta ni el termostato? (Aclara que sí.)

¿Y por qué se volvió a romper? (Expresa que la máquina se quemó.)

Se quemó la máquina. ¿Cuándo? (Aclara que hace un tiempo.)

¿Qué marca es? (Dice que es ruso.)

Ruso, Minsk, o fabricado con motores rusos, INPUD, de allá de Santa Clara y rota, el gasto tuyo sí que era mucho más que el de los bombillos esos.

Vamos a suponer que no estuviera rota, ahora tenemos que decir qué hacer contigo, porque hay que cambiar el refrigerador, es demasiado gasto eléctrico.

Estaba despidiendo antes de ayer, decía, a unos trabajadores sociales que iban a comunicarse con los camiones y con los tractores, iban a averiguar dónde estaban, dónde vivían, cómo se llamaban, el número que los identifica, cuánto combustible gastaban, si es diesel por hora o cuántos kilómetros por litro; pero no hay que conocer mucho para saber que el tuyo roto, Minsk, gasta muchísima electricidad. ¿No te acuerdas? Debe haber estado gastando alrededor de 300 watts por hora, tú sí que acababas con la república, porque ese solo refrigerador defectuoso debía gastar unos siete kilowatts diarios. Si en vez de ese tienes uno nuevo, que gasta menos de 40 watts por hora, tú podías estar —te voy a decir lo que estarías ahorrando, voy a tratar, voy a calcularle nada más que 200 watts por hora— gastando 4,8 kilowatts al día. Aprendan a multiplicar, porque ustedes van a tener que hacer eso (Saca cuentas). Ella, a 15 centavos el kilowatt, nos va a regalar 15 y 15, 30 y 30, unos 72 centavos diarios. Ella va a tener su refrigerador. Vamos a anotarla, Enrique.

¿No tienes ninguno ahora? (Plantea que lo están arreglando.)

¿De dónde vas a sacar la maquinita esa, dime? (Aclara que lo van a enrollar.)

Espérate, vamos a elevarle como el 30%, porque esos motores enrollados son un desastre. Enrique, ¿los enrollados cuánto gastan? Eso es lo que han hecho muchas personas, se les rompió el motor, no tenían otra solución, no se les puede culpar a ellas. El Estado tiene culpa, te puedo asegurar una cosa: antes de seis meses vas a tener un refrigerador que no gastará más de 40 watts por hora. Te estoy hablando de lo que se despilfarra, de lo que botan, contigo debemos ahorrar unos 200 por hora. Ahórrate eso, lástima que los 150 que teníamos de reserva acabamos de repartirlos. Tal vez, Enriquito, nos quedan siete, podemos ir a hacer una prueba allá. Estamos haciendo en este momento 150 pruebas en la ciudad, vamos a tener una reunioncita con los representantes de Arroyo Naranjo, donde hay unos 30 000 que consumen gas líquido. Los van a visitar.

Enrique, ¿cuántos salieron a visitar a los vecinos de Arroyo Naranjo, unos 50 000 núcleos? (Enrique expresa que hoy salieron 1 098 trabajadores sociales que visitarán alrededor de 55 000 núcleos. Aclara que el promedio de visitas de cada uno se acerca a 20 casas por día, por lo que calcula que hoy hayan visitado unas 20 000.)

En dos días ya las habrán visitado todas. Habrán tomado nota de los objetos electrodomésticos que hay en ese municipio. Estamos llevando a cabo experimentos sociales fuertes. Vamos a cambiar el gas, posiblemente me están oyendo, ellos son los más pobres de esta ciudad y les han puesto gas líquido. Precio del gas líquido: más de 700 dólares la tonelada, 30 000 por 10 (Saca cuenta) son 300 000 kilogramos, 300 toneladas de gas líquido, como mínimo, es el gasto mensual de Arroyo Naranjo. Asciende a 3 millones de dólares cada año el gasto aproximado de ese municipio en gas líquido, si realmente son solo 30 000 los que lo consumen; un equipo que tiene que llevarlo, trasladarlo, la incertidumbre de si se acaba o no.

Vamos a realizar un importante experimento, pero vamos a recoger todos los datos, nos vamos a reunir con todos los representantes directos de las cuadras, de los consejos populares, de los sindicatos, de las organizaciones de masa, alrededor de 1 500 de las personas más próximas a los vecinos, para discutir con ellos el experimento que nos proponemos, y estoy seguro de que va a ser un éxito, si usted ahorra de inmediato el gasto energético.

Vamos a ver el consumo de invierno, vamos a ver lo que ahorran los bombillos que distribuiremos de aquí a fines de diciembre; vamos a ver los ventiladores que sustituirán a los rústicos, que ascienden a un millón, a los que se añadirá otra cifra igual de sencillos, pero muy eficientes calentadores manuales eléctricos, de agua, que reducen considerablemente el gasto energético al hervir agua.

Catorce millones de equipos tendremos en diciembre y los iremos distribuyendo: ollas arroceras, ollas de presión eléctrica, calentadores de agua. No incluyo en esta cifra los bombillos ahorradores que van a sustituir los incandescentes.

Ya veremos lo que les pasa a determinados vehículos después que conversen cada uno de ellos con los trabajadores sociales y aquellos a los que les vamos a dar cristiana sepultura. Cuando a cada ministerio se le dé los camiones que debe tener y cuando se le exija que la disponibilidad de estos no puede ser menor del 90% y que todos esos vehículos estén inscritos, el ahorro de energía por esa vía será sorprendente.

A decir verdad, tenemos ideas que no quiero explicar: el tiempo exacto en que no quedará uno solo de los camiones de gasolina y otros equipos devoradores de energía.

Hemos hablado de ahorrar dos tercios de la misma. Pensamos ahorrar en la esfera eléctrica, a finales del 2006, no menos de un millón de kilowatts/hora, que hoy se genera para malgastar y tendremos capacidad de generar, con nuevo equipamiento, por lo menos, 1,4 millones de kilowatts/hora, sin contar las plantas emergentes. Esto es más seguro que las cosas que se anunciaron y se han cumplido, y aquellas de las cuales ni se ha hablado y se han llevado a cabo.

No hay que hablar mucho, pero hay ideas que ya comenzamos a aplicar en masa. Aprovecharemos que es un 15% menos el gasto eléctrico ahora en invierno, pues cada equipo que pongamos tiene que tener asegurada la electricidad, incluso, que el núcleo pueda cocinar si esta falla; ahora hay muchos problemas, pero todos todos están siendo estudiados minuciosamente, y sobre todos ellos se trabaja concienzudamente, como diría Marx.

No me voy a extender más, en cualquier momento vuelvo y hablamos.

He abordado unos cuantos temas. Debemos estar decididos: o derrotamos todas esas desviaciones y hacemos más fuerte la Revolución destruyendo las ilusiones que puedan quedar al imperio, o podríamos decir: o vencemos radicalmente esos problemas o moriremos. Habría que reiterar en este campo la consigna de: ¡Patria o Muerte! Esto es serio, y se van a emplear todas las fuerzas necesarias, de ser necesario, los 28 000 trabajadores sociales, y puesto que los que andan desviando gasolina más vale que se aconsejen y no tengamos que descubrir, punto por punto, que cada cual está robando combustible, porque están listos ya 10 000 trabajadores sociales, y la Ciudad de La Habana se convirtió en una espectacular escuela donde se aprende lo que hay que hacer, y cada vez saben más, estamos dispuestos a emplear los 28 000 y los 7 000 que están estudiando.

Si no son suficientes 28 000, parte de los cuales ya están trabajando en la creación de células contra la corrupción, alrededor de cada punto a observar, una célula; allí hay miembros de la juventud, miembros de las organizaciones de masa, combatientes de la Revolución —lo mismo que planteamos en el Coliseo.

Los problemas señalados están siendo atendidos seriamente, no se imaginan ustedes el entusiasmo de los jóvenes trabajadores sociales. Yo jamás en mi vida había visto tanto entusiasmo, tanta seriedad, tanta dignidad, tanto orgullo, tanta conciencia del bien que le van a hacer al país.

He hablado del combustible, de la energía en general, va a ser lo más importante, pero no lo único. Cuánto se han robado aquí hasta en fábricas, fábricas que, por ejemplo, producen medicamentos. Conozco una por La Lisa donde tuvieron que sacar al administrador y a mucha gente, casi 100 en total; estaba comprometida en el robo de medicamento la administración de esa fábrica y un montón de gente. Cien tuvieron que sacar: busca a este y al otro para sustituirlos. No es suficiente ni será únicamente la solución.

¿Y después? Hay que usar también todos los medios técnicos a nuestro alcance. Hay ya adquirido un número importante de todas las bombas nuevas para la tercera parte, aproximadamente, de los servicentros que quedarán en el país, y todo medido, así como un número de pipas de combustible nuevas, que no estorben por las calles ni produzcan tranques o accidentes. Trabajarán de noche, en su mayoría, en horas de menos tráfico. No hemos sacado la cuenta de las muertes que tienen lugar por accidentes.

Y un día —sépase bien— la Revolución, con los instrumentos desarrollados por la técnica, podrá saber dónde se encuentra cada camión, en cualquier lugar, en cualquier calle. Nadie podrá escapar en el camión e ir a ver a la tía, al otro, a la novia. No es que sea malo ver el familiar, el amigo o la novia, pero no en el camión destinado al trabajo, y cuando hay una crisis de combustible en el mundo es peor el crimen de hacer eso; o cuando le están dando a la gente un jaboncito sin olor, que ya se elevó, es un pequeño aumento, pero ya estamos dando pasos para aumentarlo otra vez, el jabón, la pasta de dientes, cada una de las cosas esenciales señaladas, no será olvidada ninguna que esté a nuestro alcance resolver.

Disponemos de 1 000 ómnibus comprados; pero no para aplicar precios históricos. Ahora una parte está yendo de un lugar a otro resolviendo problemas vitales, como los señalados aquí; otros arribarán en los próximos meses.

El transporte puede recibir algún subsidio, pero no el 90% de su costo, que sería ruinoso, más bien debe ser mínimo. Necesitamos aplicar el máximo de racionalidad en el salario, los precios, las jubilaciones y pensiones. Cero derroche. No estamos obligados. No somos un país capitalista, en que todo se deja al azar.

Subsidios o gratuidades, solo en cosas esenciales y vitales. No se cobrarán servicios médicos, ni educacionales, ni servicios similares. Habrá que cobrar la vivienda. Vean cuánto. Puede haber algún subsidio, puede haberlo, pero lo que se pague en un número de años tiene que acercarse a su costo. Ustedes dirán: ¿Y con qué pagamos los costos? Una parte importante con lo que hoy se está desperdiciando y se está robando, y con los ingresos no desdeñables que el país irá recibiendo cada vez mayores. Todo está a nuestro alcance, todo pertenece al pueblo, lo único no permisible es despilfarrar riquezas egoísta e irresponsablemente.

Realmente yo no tenía el plan de enfrascarme en una conferencia sobre tan sensibles temas, pero habría sido un crimen desaprovechar esta oportunidad para decir algunas de las cosas que tienen que ver con la economía, con la vida material del país, con el destino de la Revolución, con las ideas revolucionarias, con las razones por las cuales iniciamos esta lucha, con la colosal fuerza que tenemos hoy, el país que somos y podemos seguir siendo, y mucho más de lo que somos.

No volvería yo nunca a este lugar si estuviera mintiendo, o estuviera exagerando. Me gusta mucho más hacer que prometer. En todo caso yo no hago nada, porque un hombre solo no hace nada. En todo caso aprovecho la experiencia o la autoridad que pueda tener entre los compatriotas para que libremos batallas. Hay millones de cubanos preparados para la guerra de todo el pueblo.

Dije que habíamos alcanzado la invulnerabilidad militar, que ese imperio no puede pagar la cuota de vidas, no imaginada y tal vez tantas o más que en Viet Nam, si trata de ocuparnos, y ya la sociedad norteamericana no está dispuesta a concederles a sus gobernantes el crédito de decenas de miles de vidas para aventuras imperiales. Vamos a ver si llega a las 3 000, en Iraq hay ya más de 2 000, y todos los días llegan noticias peores para los que desataron la guerra.

Y vamos a ver lo que pasa con esa porquería de bloqueo, porque hay muchos norteamericanos dolidos de que no hubieran aceptado a los médicos cubanos, la mayoría quería eso, y las autoridades locales mucho más.

Vamos a ver, porque les vamos a demostrar que es mejor que acaben de sacar esa basura, que no destruirá jamás a la Revolución. Y a Europa le podemos decir: Guárdense la ayudita humanitaria, hipócritas, guárdensela toda, que no la necesitamos. ¡Qué gran cosa es poder decir que no se necesita de Europa y que no se necesita del imperio! Termínenlo cuando quieran, aunque ni falta nos hace que lo terminen, porque nos enseñaron, nos forjaron, aprendimos a ahorrar, aprendimos a pensar, aprendimos a crecernos, aprendimos a multiplicar nuestras fuerzas para estar a la altura de la colosal dimensión del adversario.

A ustedes les he hablado con toda la confianza que les puedo hablar. Les he hablado de cada una de las tareas principales de las brigadas de trabajadores sociales, y su impactante acción. A veces tuvieron que actuar por sorpresa, con rapidez, disciplina y eficiencia. En la Ciudad de La Habana fueron miles y movilizábamos otros miles como reserva.

Ya están realizando numerosas tareas. Si no alcanzan, ¿cuántos estudiantes tiene esta universidad? Desde ahora les digo lo que ya les dije a ellos: Si 28 000 no alcanzan, nos reunimos con ustedes, los estudiantes de la gloriosa Federación Estudiantil Universitaria, y ustedes buscan otros 28 000 estudiantes (Aplausos), y, en pareja, con los trabajadores sociales, que ya van adquiriendo experiencia, si a todos hay que movilizarlos, los movilizamos, y si 56 000 no alcanzaran, nos reunimos con ustedes y ustedes buscan otros 56 000 de refuerzo.

¿Saben quién los va a albergar? El pueblo, como en todas partes; el pueblo, que tiene un altísimo concepto de esos muchachos, y ya no habrá muchos que digan: “Esto no se puede arreglar”, “esto no se acaba nunca.” Y junto con ustedes, junto con el pueblo, estaremos demostrando que sí se puede. Y, óigame, creo que vamos a tener muchos más recursos y no solo para satisfacer necesidades, sino para nuestro desarrollo, porque estamos administrándonos mejor. Muchas de las cosas que hacemos, las hemos estado haciendo con los recursos que hemos ahorrado. Ya estamos ahorrando cientos de millones de dólares, y el ahorro dependerá del ritmo y la eficiencia con que vayamos haciendo cada cosa.

Todos los días aparecen ideas nuevas, y lo que ahorremos de energía se convierte de inmediato en recursos. Van a sobrar las peores y más gastadoras termoeléctricas del país. Las vamos a tener, sin embargo, listas para afrontar cualquier contingencia imprevista en una etapa de la marcha.

Solo en producción de electricidad el país gasta 3 800 000 toneladas de combustible cada año. Nuestro sistema eléctrico tiene hoy un aprovechamiento de apenas el 60%.

No volverá a construirse una termoeléctrica. Se construirán plantas que usarán el gas acompañante del petróleo, plantas de ciclo combinado que al amortizarse en cuatro o cinco años, cobrando a 10 centavos la electricidad, que, por ejemplo, los hoteles pueden pagar, se amortizan entre cuatro y cinco años y producen después el kilowatt a 2 centavos de dólar.

Jamás se volverá a construir una “Guiteras”. Esas eran locuras, tenían que estar saturados de dogmatismos y esquematismos. En un sistema que necesitaba producir alrededor de 2 millones de kilowatts, comprar una planta de 330 000, es concentrar en una sola planta más del 15% de la capacidad generadora efectiva, y cuando se apaga, o le cae un rayo, como le cayó hace algunas semanas a la “Guiteras”, el apagón, el apagón y el apagón golpea con fuerza a la población y la economía. ¿Y hasta cuándo iba a resistir la Revolución el disparate de la concepción errónea que había sobre el desarrollo del sistema eléctrico? Concepción que les aseguro no era exclusivamente de Cuba, y hoy somos el primer país del mundo en descubrirlo, y tendrán que venir a ver lo que estamos haciendo.

No quiero añadir más, porque puedo decir cosas de mucha más trascendencia.

Vamos a pasar de un país idiota a dejar detrás a todos los demás. Quiero advertirles que están cojeando de la misma pata y cometiendo el mismo error.

No, no quiero enumerar. Yo les prometo un día hacerles la historia a ustedes, a los dirigentes estudiantiles, quizás a los que estamos aquí. Hoy no, hoy tengo que callar, porque hablar puede advertir, hablar puede orientar al enemigo. Ya, desde luego, con lo que estoy diciendo hay cosas que no pueden pararlas, como los dos y medio millones de ollas de presión eléctricas que están aquí o en camino, no las para nadie, y lo que está en camino son cosas adquiridas en China. Y China no es un cayito, China es uno de los países más grandes del mundo, convertido actualmente en el principal motor de la economía mundial, China es un país que produce muchas cosas, y estamos discutiendo otras compras y medidas de intercambio, que avanza a creciente ritmo.

Les decía que nuestro crédito creció. Este país puede movilizar miles de millones de dólares, se lo decimos a “Bushecito”, para que se amargue más la vida si lo desea, y a los que andan intrigando; que digan lo que les dé la gana mañana, de los “pobrecitos”, de esa gente “tan noble”, que robaba “tan poquito”, de esos que les cobran al pueblo cualquier precio por cualquier cosa, les digo junto a ustedes: “Paguen el combustible que están consumiendo.” En la realidad todo eso que estamos regalándole al merolico, que estamos regalándole al bandido aquel, o al tacaño aquel, o al egoísta aquel que quiere que nosotros demos 15 centavos por cada kilowatt que pague él, ¿por qué? ¿Qué ley de la economía mundial nos obliga a ello? Y que se preparen, porque tenemos las cuentas bien calculadas. Ya una vez le devaluamos el dólar, pero ese dólar está disfrutando demasiados privilegios.

Desde luego, ni el dólar, ni los que andan robando, tienen al Instituto de Meteorología, no tienen a Rubiera, están soplando huracanes, pero nadie sabe qué rumbo llevan, si oeste noroeste y tres grados más para el norte o para el sur, y con vientos tales y más cuales. Lo único que les digo es que es huracán fuerza cinco (Risas). Fuerza cinco es un huracán que no deja nada en pie, sin cometer un abuso, sin matar a nadie de hambre, solo con sencillísimos principios: la libreta tiene que desaparecer; los que trabajan y producen recibirán más, comprarán más cosas; los que trabajaron durante décadas recibirán más y tendrán más cosas. Y el país tendrá mucho más pero no será jamás una sociedad de consumo, será una sociedad de conocimientos, de cultura, del más extraordinario desarrollo humano que pueda concebirse, desarrollo de la cultura, del arte, de la ciencia, y no para armas químicas, con una plenitud de libertad que nadie puede cortar. Eso lo sabemos, no hay ni que proclamarlo, aunque sí recordarlo.

Nos hemos ganado ese derecho a hacer lo que vamos a hacer hoy, y disponer de casi un millón de profesionales, intelectuales y artistas, disponer de 500 000 estudiantes en nuestras universidades, de todas las ramas de la ciencia, y que son calificables y recalificables, pueden pasar de una a otra actividad y serán capaces de muchas cosas.

Les advierto que nuestra sociedad va a ser en realidad una sociedad enteramente nueva. Y en esta carrera de larga distancia, les llevamos ya muchas pistas a los que más se acercan. No es ningún mérito, el mérito está en el imperio, fue demasiado grande la amenaza que nos hizo, el desafío que nos impuso. El mérito está en ellos, lo único que ha hecho nuestro noble, generoso, valiente e inteligente pueblo, es responder; y hoy responde, con la gran fuerza de muchas inteligencias desarrolladas.

Hoy, cuando aquí hablamos de 500 000, eso se ha producido en muy poco tiempo; hace apenas tres años, cuántos había aquí y cuántos habrá mañana.

Algo más, tendremos decenas de miles de estudiantes latinoamericanos en escuelas de medicina, y solo nuestro país deberá formar en los próximos 10 años 100 000 médicos. Ya estamos luchando por crear el mejor capital médico del mundo, y no solo para nosotros, para nosotros los que hemos formado y seguiremos formando, para los pueblos de América Latina y otros pueblos del mundo, que ya están solicitándonos que les formemos médicos, tenemos con qué formarlos y nadie los puede formar mejor. Hemos desarrollado métodos pedagógicos que ni siquiera soñábamos. Ya lo veremos, y rápido.

No habrá solo 12 000 estudiantes de medicina en la ELAM, hay ya 2 000 jóvenes bachilleres bolivianos aquí; además de los de la ELAM, un número de ellos en Cienfuegos, alojados en casas de familias cienfuegueras, serias, con preparación profesional y cultura, cuyo perfil psicológico ha sido estudiado, así como el perfil del estudiante y de la familia del estudiante, una experiencia nueva y única.

Hablaba sobre eso ayer con algunos, es la solidaridad convertida en colosal riqueza. ¿Cómo se podrían albergar 100 000 estudiantes de nivel superior? Y sabemos lo que cuesta cada uno de ellos, qué cuesta alimentarlos, qué cuesta alojarlos.

Sabemos que construimos en la primera etapa de la Revolución cientos de escuelas secundarias básicas y preuniversitarias, y hoy tenemos menos de la mitad de la matrícula de los años setenta; sabemos lo que cuesta repararlas, en qué tiempo se reparan. Habrá muchas escuelas de medicina de 400 ó 450 alumnos con excelentes condiciones materiales, el equipamiento necesario para los estudios, medios audiovisuales, programas interactivos. Como sabemos, y el mismo compañero Machadito lo dijo, que si él hubiera tenido esos recursos en los cinco años que estudió, habría podido adquirir en un año los conocimientos que adquirió en cinco. Eso significa no que vayamos a formar un médico en un año, sino que un médico en seis años va a tener los conocimientos que a través de los métodos tradicionales habría necesitado 20 años para adquirirlos. Estoy pensando en calidad, ¡en calidad!, la vamos adquiriendo cada vez más.

Conocemos lo que están haciendo nuestros compatriotas en todas partes, estamos en permanente comunicación con ellos, los del contingente “Henry Reeve” y otros muchos. Hay toda una hermosa historia, que en este momento se desarrolla, como nunca antes en la historia y en la vida de nuestra Revolución.

Me alegra pensar que un día como hoy, este Día del Estudiante y este día que ustedes, como cuantas veces quieran hacerlo, escogieron como fecha móvil para celebrar el 60 aniversario de mi ingreso en esta universidad, me sienta realmente bien espiritual y físicamente al reunirme con ustedes. Eran muchas cosas las que venían a mi mente, y tuve que ir ordenando recuerdos de ayer e ideas nuevas de hoy, y siendo cuidadoso para no decir lo que no debo decir y decir todo lo que hay que decir.

Pienso, y esto lo estoy discutiendo con los compañeros y comunicándome con ellos, que este mismo mes tenemos que tomar algunas medidas, dije este mismo mes, no se debe perder un minuto, porque ya están llegando cosas por aquí o por allá.

Necesitamos con urgencia un cierto desaliento al despilfarro de la electricidad. Vean, un cierto desaliento, no es la fórmula definitiva, que esa es otra; pero ahora, que comenzamos a distribuir ya en masa un número de equipos, mientras más ahorremos, más equipos podemos distribuir; y mientras más equipos podamos distribuir, más ahorramos energía y más dinero comenzamos a recoger desde fines de este mes y principios del próximo año, pero es imprescindible entrar en diciembre estableciendo cierto límite al colosal despilfarro de electricidad.

No, ni un centavo de incremento para los que gasten 100, un poquito más para los que gasten 150, 200 y 300 kilowatts. Habrá el que gaste 300, sin duda, que tendrá que pagar un poco más, pero no demasiado. Quizás estos que despilfarran, en vez de dos dólares tengan que gastar cuatro por 300; pero no gasten mucho más de 300, apaguen las luces, quiten el ventilador, no dejen encendido el televisor. No lo mencioné, hay un millón de televisores, 40 000 en la mano y los otros viniendo, 50 watts, para que no quede uno solo blanco y negro.

Otro montón de ahorro, hay un montón, un montón, un montón y otro montón, probado en laboratorios lo que consume cada equipo, todo está medido y todos los cálculos están por debajo de lo que dan los números; no queda un detalle, o muy poco, y todos los días hay más experimentos, más experimentos y más experimentos. Ya vamos a hacer uno en un municipio completo, el más pobre, y por eso entraron hoy allí los trabajadores sociales; también entra en Cienfuegos una fuerza cambiando bombillos.

Enrique, ¿qué día se ocuparán de los servicentros de esa provincia? No importa, que lo sepan ya, deben imaginárselo (Enrique le explica que se hará a partir del sábado, que se han cambiado 158 000 bombillos en Cienfuegos y lo que queda se terminará mañana).

(Le entregan al Comandante para la estudiante de la provincia de La Habana dos bombillos ahorradores)

Oye, Enrique, ven acá, que eso no sirve, lo que tiene ella en la mano. Estás gastando electricidad por gusto. Rápido, ya estamos acercándonos al fin.

¡Ah!, la muchacha está ahí. No, pero este es de siete (Enrique le aclara que uno es de siete y otro de 15).

No, pero ella tiene dos de 60, no apagues a la muchacha, no me le apagues la luz en la casa. Ella me dijo que tenía dos de 60. Yo decía entregarle dos de 15.

Toma, tú no, ella. Llévaselo, dile que ya tiene uno (Le entregan los dos bombillos de 15).

Ya sabemos lo que ahorramos al año. No es una bobería (Aplausos).

Se lo vamos a descontar de lo que tiene que pagar para subsidiar a aquel que está allá.

Están cambiando, ¿cuántos bombillos van a cambiar en Cienfuegos? (Enrique le responde que en Cienfuegos había 207 000 bombillos para cambiar.)

¿Cuántos más descubrieron? (Le dice que ha aumentado la demanda y se van a enviar 100 000 más para allá.)

Ciento cincuenta mil de La Habana habíamos quedado (Aclara que ya están en camino; que han cambiado 158 000, con los 400 trabajadores sociales que están en la tarea, más 360 de refuerzo que enviaron. Ratifica que se comienza el sábado en los servicentros).

Correcto. Y pasado mañana en los servicentros. Que vayan preparándolo todo, de todas formas vamos a descubrir lo que compra la gente, y después habrá unas máquinas de distribución perfectas y el país sabrá dónde está cada máquina.

¿Cuánto combustible se gasta con todos lo que usan el vehículo, no ya los camiones, sino hasta los cargadores frontales de la construcción, como ocurrió aquella vez? ¿Cuánto gastan todos los tractores del MINAZ? ¿Cuánto gastan todos los tractores del campo, que son decenas de miles haciendo el papel de yipis, así tan tranquilamente? ¿Cuánto gastan los que al no alcanzarles el queroseno, que es el combustible de la inmensa mayoría, utilizan el diesel para cocinar? Son cientos de miles, cientos de miles y cientos de miles.

Al lado de eso —les advierto—, máquinas enteramente nuevas, con capacidad de perforación, nueva sísmica, que es muy moderna, perforando en todas las partes donde hay que perforar y utilizando el gas acompañante para ir creando plantas de ciclo combinado que sustituyan para toda la vida la “Guiteras”, o esas monstruosas plantas de Santiago de Cuba que consumen el medio millón de tonelada de diesel que produce la refinería de aquella ciudad, gastando entre 300 y 350 gramos de fuel oil por kilowatt de electricidad, o esas máquinas devoradoras de diesel de San José de las Lajas que para producir 60 000 kilowatts en las horas pico gastan 400 gramos de diesel por kilowatt. No se asombren el día que les digan: están definitivamente retiradas; ninguna mientras exista el peligro de un déficit, porque tenemos que ir asegurando y asegurando. Incluso, allí donde se va a ir sustituyendo un combustible por otro, quedará, mientras no tenga asegurado este, asegurado el anterior. Van a ser cambios grandes.

Ya les dije que hay mil ómnibus de estos para distancias largas, y tendrán su costo. Ahora todavía no, porque preferimos esperar. A veces hay que esperar para que comprendan mejor algo; para que se comprenda bien, por ejemplo, una medida, lo que la Revolución necesita siempre es comprensión y apoyo del pueblo a los pasos que se van dando, porque les aseguro —aquí lo repito— que todo el pueblo trabajador recibirá más, todos los que trabajaron por el país y por la Revolución recibirán también más; muchos abusos se acabarán, a muchas de esas desigualdades se les irá quitando el caldo de cultivo, las condiciones que permiten eso; cuando no haya alguien que tenga que ser subsidiado, habremos avanzado considerablemente en la marcha hacia una sociedad justa y decorosa, que un verdadero e irreversible socialismo demanda.

Soñó el imperio que en Cuba se establecieran muchas más paladares, pues puede ser que no quede ninguna; o qué creen, ¿que nos hemos vuelto neoliberales? Ninguno de nosotros se ha vuelto neoliberal; pero les vamos a demostrar irrefutablemente las crisis de sus teorías, como les hemos demostrado el fracaso de su bloqueo, de sus agresiones, de sus desestabilizaciones.

El año que viene puede ser que todavía haya menos abstenciones en la votación contra el bloqueo en Naciones Unidas, aunque ya no queda nada, nada más que el aliado fascista y genocida que siempre vota sin escrúpulo alguno con el imperio.

El mundo tendrá que librar una batalla.

Nadie debe tener derecho a fabricar armas nucleares. Menos aun el derecho privilegiado que ha impuesto el imperialismo para imponer su dominio hegemónico y arrebatarles a los países del Tercer Mundo sus recursos naturales y materias primas. Lo hemos denunciado mil veces, pero no es la solución. La primera solución para un país del Tercer Mundo es no tenerle ningún miedo, así lo hemos hecho siempre y ya comienzan a desmoralizarse.

Defenderemos a rajatablas, en todas las tribunas del mundo, el derecho de los pueblos a producir el combustible nuclear y no tendremos ningún temor o miedo, lo vamos advirtiendo (Aplausos).

Debe acabarse en el mundo la zoquetería, los abusos, el imperio de la fuerza y del terror. Este desaparece ante la ausencia total de miedo y cada vez son más los pueblos que tienen menos miedo, cada vez serán más los que se rebelen y el imperio no podrá sostener el infame sistema que aún sostiene.

Un día Salvador Allende habló de más temprano que tarde, pues pienso que más temprano que tarde ese imperio se desintegrará y el pueblo de Estados Unidos tendrá más libertad que nunca, podrá aspirar a más justicia que nunca, podrá usar la ciencia y la técnica en beneficio propio y de la humanidad, podrá sumarse a los que luchan por la supervivencia de la especie, podrá sumarse a los que luchan por una oportunidad para la especie humana a la cual pertenece.

Es muy justo luchar por eso, y por eso debemos emplear todas nuestras energías, todos nuestros esfuerzos, todo nuestro tiempo para poder decir en la voz de millones o de cientos o de miles de millones: ¡Vale la pena haber nacido! ¡Vale la pena haber vivido!

(Ovación.)

viernes, octubre 28, 2005

Discurso pronunciado por Fidel Castro Ruz, Presidente de la República de Cuba, en el acto nacional de la segunda graduación de instructores de arte,

en la Ciudad Deportiva, el 28 de octubre de 2005.

(Versiones Taquigráficas - Consejo de Estado)



Queridos graduados y familiares;

Estudiantes y profesores de las Escuelas de Instructores de Arte;

Miembros de la Brigada “José Martí” de las provincias Pinar del Río, La Habana, Ciudad de La Habana y Matanzas, todos no podían estar aquí;

Cuadros de la Unión de Jóvenes Comunistas;

Artistas, intelectuales y otros invitados;

Compatriotas de toda Cuba:

Habíamos pensado reunirnos de nuevo exactamente un año después, el 20 de octubre, para celebrar el Día de la Cultura Cubana con la graduación de una nueva hornada de Instructores de Arte, formados en las Escuelas creadas por el fragor fundador de la Batalla de Ideas, pero los avatares del poderoso Wilma nos llevaron a posponer hasta hoy este deseado encuentro.

Una parte de ustedes, los de las provincias orientales, ya estaban en la capital cuando dos días antes decidimos posponer este acto ante la cercanía del peligroso Wilma. Sé que han estado por ello más de una semana en la capital. Tampoco podíamos enviarlos de vuelta a sus provincias en medio de la compleja situación meteorológica.

Hoy se gradúan 3 092 nuevos instructores de arte de los 3 879 estudiantes que comenzaron en el curso 2001-2002, el segundo de estas instituciones, inauguradas el 18 de febrero de 2001 con el propósito de formar en 10 años a 30 000 instructores de arte.

El 60,4 % de los nuevos graduados son mujeres y el 39,5% hombres. La mayoría de procedencia social obrera.

Esta nueva fuerza, con conocimientos y experiencia práctica, fue ubicada en 3 048 centros educacionales, incluyendo los 26 Institutos Politécnicos de Informática.

Esta segunda graduación posibilita contar ya con 6 318 instructores de arte, lo que garantiza disponer al menos de un instructor en 4 898 centros educacionales de las enseñanzas preescolar, primaria, especial, secundaria y preuniversitaria.

Es fabuloso el camino que se abre hacia la formación de sensibilidad y apreciación de las artes entre los más jóvenes y hacia el ambicioso propósito de crear una cultura general integral masiva en nuestro pueblo.

Una cultura no solo artística, sino también histórica, científica, económica, geográfica, ambiental y en los más diversos campos del conocimiento, con profundo sentido humanista.

Nos satisface saber que entre las dos graduaciones han optado por los estudios superiores 6 147 instructores y entre ellos, por la Licenciatura como Instructor de Arte, 3 555. Un rico e inmenso caudal de conocimientos se acumula en esta fuerza que será de suma importancia en los altos propósitos de justicia e igualdad de oportunidades para todos.

Una especial garantía en la formación continua, la disciplina, la organización y la entrega de los jóvenes instructores de arte lo es la creación, hace hoy exactamente un año, de la Brigada “José Martí”, que dirigida por el Consejo de Estado, a través del Grupo de Trabajo de la Batalla de Ideas quedó finalmente estructurada el pasado 19 de mayo, aniversario 110 de la caída en combate de nuestro Héroe Nacional, con la elección de todas sus estructuras.

La UJC tiene una elevada responsabilidad política, conferida por la Revolución, en el éxito de este programa de formación de instructores de arte, que una vez tronchó su camino y es fruto de nuestros sueños de una sociedad mejor y más plena. La Unión de Jóvenes Comunistas es responsable de coordinar el trabajo de la Brigada “José Martí”. Debe velar por la calidad de su trabajo, su constante superación y el cumplimiento del compromiso de sus brigadistas. El completamiento de los cuadros que en los municipios y las provincias atienden el trabajo de la Brigada constituye una prioridad impostergable para nuestra organización juvenil.

Tras un año de trabajo los instructores de arte atienden a 480 526 niños y adolescentes durante su horario docente y a 85 599 en talleres de creación artística. A ese empeño de educación del talento artístico y apreciación de las artes se suma el esfuerzo del sistema de Casas de Cultura, que atiende en sus instituciones a 227 390 niños y adolescentes, cifra que se verá multiplicada con creces en los próximos años cuando el ejército de instructores de arte que hoy formamos esté en todas las escuelas y en todas las comunidades del país.

Numerosas anécdotas se han recogido a lo largo del país de las experiencias de trabajo durante el pasado curso escolar, que muestran cuántas posibilidades para el mejoramiento del ser humano se abren a partir del trabajo y la influencia de los instructores de arte en escuelas, centros de conducta, prisiones y otros escenarios sociales. Así dicen algunas de ellas, contadas por los propios instructores o sus coordinadores:

¿Qué dice Yennys García Betancourt?. Especialidad Teatro. Escuela Nacional Urbana “Fernando Cuesta Piloto”. Municipio Cienfuegos.

Bueno, esta yo no la había puesto, entre varios casos presentados, pero ya la mencioné, no la voy a dejar fuera, y fue por una palabrita. Ella dice: “Mi escuela está enclavada en el Consejo Popular San Lázaro, donde muchos de sus habitantes” —y aquí estaba mi desacuerdo con Yennys García Betancourt. No quería mencionarla, pero se equivocaron los que transcribieron mi material, yo la tenía tachada y pasó. Debe ser una excelente instructora, pero dijo esta frase: “Muchos de sus habitantes poseen un bajo nivel cultural y antecedentes delictivos.” Eso es mucho, estoy en desacuerdo, sé cómo es nuestro pueblo y algunos son más humildes y otros menos humildes; pero todos partimos antes de un bajísimo nivel cultural. No sabíamos nada de casi nada, 30% de analfabetos, 90% de semianalfabetos, cuán lejos estábamos de un espectáculo como este, tan impresionante, tan inolvidable; cuán lejos del que tuvo lugar hace unas cuantas semanas, al graduarse los médicos, cubanos y de otros países, y al crearse el contingente “Henry Reeve”, cuyos integrantes, en una cifra superior a 1 000, se encuentran en los dos puntos donde han tenido lugar las más duras y dramáticas catástrofes en los últimos tiempos: una, consecuencia de los huracanes, allá en Guatemala, y otra, consecuencia de los terremotos, con más de 50 000 muertos y más de 80 000 heridos, el 90% de los cuales, como norma, con traumas que ocasionan fracturas en los miembros superiores e inferiores del organismo o en el cuerpo.

Fácil es enumerarlo así, pero hay que imaginarse cuán terrible tristeza y sufrimiento implican para aquellas víctimas, aquellos seres humanos que tienen que soportar las consecuencias de la tragedia.

Todos recordarán, seguramente, aquel día que, al participar en la graduación, di un paso en falso; no miré, estaba mirándolos a ustedes, allá en Santa Clara me caí y me fracturé en ocho fracciones la rótula y también la parte superior del hombro, con algo más que fisuras como entonces creía, quizás fue la más dura y la más difícil lesión. Recuerdo los sufrimientos, los recordé siempre por los demás, antes de sufrirlos; pero tuve la oportunidad de conocerlos por mí mismo, y es por ello que hablo con pasión cuando recuerdo tanto sufrimiento y tanta tristeza que se experimentan cuando suceden catástrofes.

Continúo con la explicación de lo que dijo la compañera Yennys, que es muy interesante. Dice:

“Al principio sentí un poco de temor al tener que enfrentarme con niños de tan singular procedencia. Comencé con un grupo de cuarto grado, caracterizado como el más difícil de la escuela. Con todo mi asombro recibí las muestras de cariño más insospechadas” —imagínense esa niña, es una niña, prácticamente, porque recuerdo muy bien cómo escogimos a los estudiantes, fueron estudiantes que terminaban la secundaria básica, que iban a realizar un bachillerato especial de cuatro años, a vivir como internos en las escuelas de instructores de arte que se crearon ese año, en un solo año.

Recuerdo el programa, cuando lo discutimos una por una cada asignatura, hasta que ya quedó confeccionado y está en vías —como es lógico, y como en todo— de perfeccionamiento; pero eran jovencitos, ustedes son los graduados, por lo general, más jóvenes que tenemos.

Graduábamos, por ejemplo, a los trabajadores sociales, que no sé cómo será el día en que los reunamos aquí, porque hacen falta, sin los familiares, más de dos estadios o, como le llamen, Palacio de los Deportes, un coliseo como este, con una capacidad de 15 000 para albergarlos, y son también una tremenda fuerza que hoy está ya incidiendo extraordinariamente en nuestra sociedad, ¡y qué fuerza! —no se le ocurra a nadie, y mucho menos a los nuevos ricos y a los ladrones, desestimarla, porque con esa fuerza, realmente, se eliminarán unas cuantas lacras que todavía sufre nuestra sociedad, en busca de un mundo mejor, más cerca que nunca de un pueblo, de lo que lo ha estado nunca, a lo largo de la historia.

Que nadie piense que son bobos, o que son analfabetos, o que son ignorantes, porque son ellos los que hoy ya trabajan y en este momento comienzan a garantizar que el país cuente con cientos de millones de dólares que hoy se pierden o se malbaratan; y un poco más lejos, incluyendo electricidad, incluyendo todas las energías, incluyendo muchas cosas más, la suma de lo que nuestro país dispondrá en muy breve tiempo, es mucho más que la cifra que mencioné, y ningún ciclón podrá detenernos.

Ya pasó uno y está olvidado, o más bien aplastado por la obra que nuestro pueblo está realizando, y pasó también el otro que convirtió a La Habana en Venecia, y el mundo se intimidaba, mientras miles de cubanos, con todos los recursos disponibles, en cuestión de días iban restableciendo la situación, y aviones conduciendo brigadas del contingente “Henry Reeve” marchaban hacia el suroeste en dirección a Guatemala, o hacia el sureste, a larga distancia, en dirección a Paquistán, para llegar a un territorio que está a 3 000 ó 4 000 metros de altura en las laderas de la cordillera del Himalaya, de donde emerge el Everest, como símbolo de una cumbre a la que, en el terreno social y en el área de la justicia, aspiran a llegar los pueblos, y entre ellos el nuestro, sin que nunca alguno haya alcanzado la meta a lo largo de miles de años; pero pienso que en estos tiempos, más difíciles que cualquier otro, ningún país como el nuestro se acerca tanto a esa meta.

De este modo, la naturaleza no podrá doblegar, ni el imperio podrá doblegar el espíritu de nuestro pueblo, ni podrá impedir nuestras metas.

Continúo de nuevo lo que decía esta jovencita que recordaba hace un rato, es como una niña. Es por eso que no podemos ser críticos, ni mucho menos, si una frase se escapó, porque ella escribió eso, y no para ser publicado, no lo escribió para nadie más, los que lo transcribieron para un posible discurso, en el apuro tal vez ni repararon. No tiene importancia.

Ella dice: “Comencé con un grupo de cuarto grado, caracterizado como el más difícil de la escuela. Con todo mi asombro recibí las muestras de cariño más insospechadas”, en esos niños de aquel barrio que seguramente es muy pobre y debe tener muchos sitios donde las condiciones de vida son sumamente duras.

Hassan debe recordarlo, porque con los estudiantes de medicina visitó las zonas más pobres de la ciudad en los años de la batalla de ideas, y buscando experiencias y ayudando a decenas de miles de niños recorrió esos lugares, y de esos lugares teníamos noticias todos los días.

Ella continúa: “...y los cautivó tanto el teatro que con la mayoría de ellos conformé el grupo de teatro Abracadabra, que hoy representa a la escuela. La parte más difícil fue convencer a los padres con mil razones para que les permitieran ensayar en horas extracurriculares.” ¿Qué quiere decir esto, sábado, domingo, por la tarde, por la mañana? ¿A qué hora, antes de los apagones o después de los apagones? (Risas.) “Contar con su apoyo para las obras que preparamos fue algo inesperado, a pesar de haberme reunido con ellos en varias ocasiones.

“Uno de mis niños tenía a su mamá presa.” Es triste, ¿no? Pero no por eso el pueblo o el barrio es un barrio delictivo. La que cometió los delitos fue la sociedad, porque esos barrios no nacieron de la nada; fue el mundo civilizado y culto que nos conquistó y nos explotó durante siglos, y trajo, además, la esclavitud, y hasta el triunfo de la Revolución en 1959 había establecido una sociedad de abismales diferencias, la que va desde gente rica, rica, rica, muy rica, que no vivían allí en San Lázaro, vivían primero por allá por la Víbora —quedan algunos restos, ya no, ya hay pueblo allí—, y después fueron para lo que hoy es Plaza, y después fueron para lo que antes era Miramar y hoy es parte de Playa, o por allá por el Country Club cuando triunfó la Revolución, que había muchos de esos lugares allí, estaban ya, como recuerdo, por allá, cerca de aquella escuela de cadetes en Ceiba, más allá de Caimito. Ya estaban repartiendo las fincas por aquellos lugares, lo más lejos posible del barrio aquel, barrio de extramuros.

“Mi escuela está enclavada en el Consejo Popular San Lázaro, Municipio de Cienfuegos.” Me equivoqué, lo he confundido todo. ¿Dónde estará la compañerita?, debe estar por ahí. ¿Dónde está la muchachita . No es La Habana. Yo no sé lo que hay allí; pero tampoco, aunque sea allí, dondequiera que sea hay que ser cuidadoso. Hablé de San Lázaro aquí, es la historia real, debe haber un barrio igual en otras partes, como en Santiago, el barrio de Cuabita. ¿Dónde están los santiagueros? Acuérdense del barriecito aquel o el barriezote aquel que está cerca de donde estaba el campito de aviación y el cementerio de Santa Ifigenia, esos barrios están en todas partes.

Ya que estaba hablando de Yennys García, ¿dónde está Yennys? Yennys, ¡corre!, para que me acompañes aquí y me ayudes. No hay mal que por bien no venga, dice el refrán .

Cuéntanos aquí, ¿tú te atreves?

Ella me dice que sí, que se atreve a explicarlo, pero sin mencionar el nombre del niño.

Yennys García.- Lo que sucede es que, como decía el Comandante, la extraordinaria experiencia es que empecé a trabajar con ese grupo que era de muy difícil acceso. Ustedes saben que todos los niños son intranquilos, alegres, pero, bueno, aquellos niños tenían sus características. Entonces llegué, me propuse la tarea de cambiar un poco ese criterio e insertar el arte, que es la gran tarea que tenemos todos los instructores de arte, para eso se dio a luz este proyecto; mezclar a los niños y ayudar a que se relacionaran mejor, se comunicaran mejor, y entonces, nada, me atreví y empecé a trabajar con ellos.

Fue muy difícil al principio para todos los instructores, porque al llegar a las escuelas es algo nuevo, algo inesperado, pero los niños me recibieron con muchísima alegría. Para mi asombro, los padres, después que se fueron dando cuenta de la importancia y del cambio que el teatro y el arte llevó a cabo en sus niños, me empezaron a ayudar con las cosas de la obra que presentábamos, con los ensayos de la unidad artística.

Tenía un niño, que también trataba por la comunidad, que tenía a su mamá presa y tenía ciertos problemas familiares. Lo importante fue que logré vincular a ese niño y mezclarlo con el arte y ayudar a que su medio lo aceptara mucho mejor por manifestarse artísticamente.

Eso es lo importante de la experiencia, que creo que todos los instructores tenemos experiencias parecidas, porque siempre hay personas y siempre hay niños, todos los niños tienen esa fantasía escondida en algún lugar, y para eso estamos nosotros aquí, para eso nos crearon a nosotros, para apartar la negrura del mundo, la negrura de los problemas, de mil trastornos que puedan tener y sacarle esa parte bella al niño. Creo que eso es lo más importante de cada experiencia.

Cmdte.- Bueno, faltaba una frase y ella explicó muy bien. Y qué suerte que el desvío ha servido para ver en acción aquí una instructora de arte explicando su tarea.

Lo que faltaba decía: Para nuestra satisfacción. Ella salió de pase precisamente el día que presentamos la obra y pudo ver el fruto del arduo trabajo de su pequeño, con una profe tan joven. No me equivoqué, ustedes la vieron aquí.

¿Qué expresó, por ejemplo, Carlos?

Carlos Ruiz Silverio, municipio Placetas,Consejo Popular Guaracabulla Jagueye, especialidad Música, Escuela Primaria “Enrique Villegas”?

“A raíz de mis talleres, encontré en la escuela una niña espléndida que me llenó de alegría. Quien no la conoce y la escucha cantar puede llegar a decir que viene de una escuela de arte, pero no es así. Es una guajirita que no conocía siquiera lo que era un instrumento musical; en cambio, la voz impresionaba a todos. Decidí que uno de mis alumnos que tocaba guitarra la acompañara en una canción que monté. El resultado de ese trabajo fue magnífico; quienes lo presenciaron se mostraron muy emocionados por el talento de esta niña que había florecido y con el asesoramiento técnico ya estaba dando hermosos frutos.”

¿Qué ocurrió con Oslendys Baño Rodríguez, municipio Güines, especialidad música, escuela “Félix Varela”?

Este instructor tiene montado un repertorio que abarca desde el Himno Nacional hasta los principales chachachás cubanos. Montó una banda de música en estas escuelas, luego las unió y el resultado que logró fue una gran banda que hizo sonar el 19 de mayo por todo el casco urbano del municipio y que provocó que amas de casa, vecinos, obreros y otras personas de la comunidad quedaran impactados y asombrados de ver cómo niños tan pequeños eran capaces de interpretar estas sonoridades.

¿Qué se cuenta de Eliécer Fernández Rodríguez, especialidad Artes Plásticas, escuela primaria “Jesús Martínez”, consejo popular “Niceto Pérez”, zona rural, municipio San Cristóbal, montaña?

Dicen los vecinos que desde su llegada a la comunidad la vida es diferente. Creó un grupo que tiene aptitudes para la artesanía, logrando mejorar el entorno de este apartado lugar mediante la confección de objetos artesanales y murales con elementos naturales. Nos cuentan que gracias a él han podido ver y apreciar una obra plástica y hasta celebrar eventos en la montaña donde han ganado premios. Dice Eliécer que tuvo la dicha de hacer sus prácticas en esta zona y, aunque confiesa que el principio se resistió, después de llegar y constatar que tenía la oportunidad de cambiar la vida de aquellas personas, no lo pensó y allí está ahora. Siente que ha ganado en sensibilidad y ama lo que hace profundamente.

Otro ejemplo es el de Yuderquis Martínez Sardiñas. Especialidad Artes Plásticas. Consejo Popular “Juan Delio Chacón”. Escuela Especial de Conducta No 1 “Omar Antonio Bautista Ramírez”.

Fue difícil para mí, dijo, comprender la necesidad de trabajar en una escuela de conducta, teniendo en cuenta las características particulares de estos centros. He visto que mi labor con ellos ha facilitado la comunicación y se han hecho más sociables. Parece que el arte tiene magia.

Yuderquis menciona el nombre de uno de sus alumnos, y añade: tiene un ojito de cristal; con él he desarrollado un amplio trabajo, pues tiene aptitudes para las artes plásticas.

“Me siento complacida con mis resultados. Creo que ese niño nunca me va a olvidar y quizás hasta me compare con su mamá, sabiendo que yo sin serlo le brindo todo el cariño para ganarme un lugar en su corazón, y creo que lo estoy logrando.

¿Qué narra María de los Ángeles Hartermar?. Especialidad Teatro. Consejo Popular Gerona Centro.

“No voy a negar que estaba un poco asustada al llegar allí. Nunca había trabajado como instructora de arte en una prisión. Me asombró la aceptación de nuestra presencia; para ellos fue muy agradable la iniciativa. Les tocó romper el hielo y lo hicieron con fuerza. Nos presentaron un grupo musical con instrumentos no convencionales (palos, latas, cubos). De verdad que se escuchaba bien. Uno de ellos se me acercó, quería enseñarme una obra de teatro que había escrito él solo y que reflejaba parte de su vida como recluso y la lección que estaba recibiendo en aquel lugar. Esto me ha enseñado que no debemos subestimar a las personas siempre que estén dispuestas a cambiar y el arte los ayude.”

Tras las experiencias acumuladas en un año de labor, como las que acabamos de ver, 123 de los mejores brigadistas pasarán a formar parte de los claustros de profesores de las Escuelas de Instructores de Arte, los cuales se han fortalecido y cuentan hoy con 2.950 profesores; de ellos 799 son de las asignaturas de formación general y 2.151 de las asignaturas de las especialidades.

Más de 370 recién graduados de las especialidades de Educación Musical y de Educación Plástica de los Institutos Superiores Pedagógicos se han incorporado también a los colectivos profesorales de las Escuelas.

Valioso ha sido el aporte de artistas e intelectuales que se han incorporado a esta labor formativa. Mucho más aún necesitamos de la vanguardia artística, en el empeño de forjar a estos jóvenes que son ya una fuerza imprescindible en la batalla colosal por lograr una cultura general integral en nuestro pueblo.

En Mayo del 2000, cuando se decidió comenzar este programa, apenas contábamos con unos 2000 instructores en todo el país. Hoy, entre estudiantes que realizan sus prácticas en el sistema de educación y graduados incorporados a dichos centros, contamos con 22.025 jóvenes integrados a este programa.

Hace unos días comenzó el sexto curso de nuestras 15 Escuelas de Instructores de Arte.

Son estudiantes que han ingresado con una mayor noción sobre las especialidades en las que se prepararán. Si de los jóvenes que iniciaron el primer curso de estas escuelas solo el 7% había recibido alguna formación previa, ahora el 41% de los nuevos ingresos en este curso escolar ha estado vinculado al arte a través del movimiento de aficionados, ha sido preparado por un instructor o proviene de las Escuelas Vocacionales de Arte.

Las muchachas continúan predominando entre los estudiantes con un 64.5% de la matrícula, y alrededor de la mitad de los futuros instructores de arte son de procedencia obrera.

Cumpliendo el principio de justicia e igualdad que inspira nuestra obra, se ha facilitado desde la creación de las escuelas el ingreso de jóvenes discapacitados, para los cuales se han realizado adecuaciones en los planes de estudio que les permitan vencer los objetivos sin disminuir la calidad de su formación. En el curso recién concluido contábamos con 43; de ellos 18 con discapacidad físico-motora, 8 ciegos, 2 sordos, 7 sordomudos, 4 débiles visuales y 1 con discapacidad visual y físico motora. Ocho de esos jóvenes se gradúan hoy y se incorporan con todo derecho al noble y emprendedor ejército de los Instructores de Arte, demostrando que para el ser humano todo es posible.

El plan de estudio ha continuado perfeccionándose; se han modificado los programas de las especialidades de Música, Teatro y Danza para lograr una mayor integralidad en función de la actividad que desarrollará el instructor. En todas las especialidades se realizan talleres de apreciación de las restantes ramas del arte.

Se han incrementado considerablemente los medios audiovisuales y de computación, herramientas extraordinarias para la enseñanza. Hay ya una computadora cada 15 estudiantes.

Se utilizan los 8 software educativos con los que cuenta el resto de la enseñanza media superior y, además, uno elaborado específicamente para la asignatura de Apreciación e Historia de las Artes, que se imparte en las Escuelas de Instructores de Arte.

La investigación no es ajena al aprendizaje, la apreciación y la enseñanza de las artes. Los eventos científicos que en cada curso reúnen a los docentes y los miembros de la Brigada “José Martí” propician la creación de medios de enseñanza para el desarrollo de los talleres, contribuyen a perfeccionar el proceso docente educativo y develan enriquecedoras experiencias en el trabajo con niños y adolescentes de los instructores graduados.

Continúa el desarrollo del proceso de mantenimiento constructivo de las 15 escuelas, en su mayoría asentadas en antiguas instalaciones educacionales recuperadas como parte del febril proceso constructivo generado por los programas de la Batalla de Ideas.

Debemos prever cada detalle para que estas escuelas sean modelo de educación, disciplina, creatividad, ética, moral.

Aspiramos a que todos los graduados del primer curso que permanecen en sus puestos sigan siendo fieles al compromiso de trabajar durante no menos de cinco años como Instructores de Arte, tal como se acordó primero, y que los que se gradúan de ahora en adelante permanezcan durante 8 años, como prometieron después, en esta hermosa labor que aporta riqueza espiritual y conocimientos por todos los puntos de la nación, y muy particularmente entre niños y adolescentes, garantía de un futuro mejor y de más sabiduría para el pueblo cubano.

Los organismos de la Administración Central del Estado deben respetar ese compromiso, y no volver a incurrir en la bochornosa práctica del pirateo de los instructores de arte, como se hizo en el pasado, porque no se les permitirá bajo ningún concepto.

Y escúchese bien, con esto y con otras muchas cosas, ahí están los instructores de arte, por ejemplo; también están los que se van graduando como profesores de educación física y deportes y lo relacionado con la piratería. El que esté limpio de culpa, que lance la primera piedra.

Sí, hay muy pocos que no hayan practicado la piratería de los cuadros. Nuestros cuadros revolucionarios, sí, querían serlo y lo eran, pero no sabían nada, no tenían experiencia, no existía ni siquiera una verdadera experiencia en la construcción del socialismo y así estuvieron enredados en todo tipo de manías y errores burocráticos; pero la piratería es una falta de ética revolucionaria. “Este es un buen profesor, yo me lo llevo porque sabe mucho.”

Así también se robaban muchos maestros, eran los que sabían en los primeros tiempos de la Revolución; buscaban a alguien que supiera leer y escribir. Arrancaba uno de aquí, el otro de allá: “Yo te doy esto”, “tú estás más cerca”. Todos se hicieron una guerra feudal, hay que decirlo.

Por ejemplo, en el caso del Banco Central de Cuba, una institución importantísima y cada vez más importante, preparaban programadores, cuadros que manejaban la computación, y los demás organismos, que no preparaban nada, venían y decían: “Yo tengo un hotelito allí muy bueno, allí hay un sueldo, allí hay propinas.” O decían: “Mire, ese profesor me lo llevo para que enseñe esto y lo otro.” Siempre tentando a la gente, siempre ofreciendo, y esos son vicios del capitalismo, hábitos del capitalismo, nadie se imagina qué cantidad de cosas de este tipo se hacían.

Una sociedad que quiere ser distinta, una sociedad nueva que trata de alcanzar altas metas, arrastra todos los vicios de aquella sociedad corrompida que quiere cambiar. Eso pesa. Solo el paso del tiempo y el efecto del trabajo, si se trabaja bien... Y nada ha existido más común y universal en el mundo que los errores de los revolucionarios, de los que quieren cambiar la sociedad o de los que quieren cambiar al mundo. Por eso no son muchas las revoluciones que avanzan y no son pocas, entre las pocas, que fracasan a lo largo de períodos históricos.

Pienso que nuestro país está haciendo un gran esfuerzo y que quizás eso se debe a la magnitud del adversario, a la magnitud de las dificultades, que nos ha hecho a todos, de una forma o de otra, superarnos. Y es muy posible que sigamos avanzando, y prácticamente desde posiciones de vanguardia, hacia las metas, que hoy se llaman Un mundo mejor, que nos hemos propuesto.

Era una vergüenza aquello que ocurría entre nosotros, casi explicable al principio porque casi nadie sabía leer ni escribir. Entonces iban a una escuela y se llevaban al maestro. Eso ocurrió durante muchos años y todavía ocurre. Claro que ahora se quisieran llevar al profesor universitario; pero ya el profesor universitario está por allá y no le pueden ofrecer un puestecito, o un cargo para hacer algo, aunque sea llenar papeles.

Los organismos de la Administración Central del Estado deben respetar ese compromiso“...y no volver a incurrir en la bochornosa práctica del pirateo de los instructores de arte, como se hizo en el pasado, bajo ningún concepto”. Yo no sé para dónde se van a llevar a un instructor de arte que se embulle o se olvide de su palabra y quiera hacerse ya artista. Puede tener excepcionales cualidades, yo no dudo de que muchos llegaran a ser artistas, y grandes artistas, lo vi el día que visité aquella escuela de Boyeros. Bien, pero tienen una tarea, la Revolución los ha preparado para una tarea y no los encadena por toda la vida, aunque sabemos que muchos sentirán tal amor por su trabajo, con jóvenes como ustedes, toda la vida serán artistas formadores de patriotas, formadores de revolucionarios, formadores de excelencias en el arte.

El primer curso fueron cinco años, el segundo siete. Ahora existe la radio y la televisión, no es norteamericana, no pertenece al gobierno que quiere presidir la transición democrática en Cuba. Imagínense una transición hacia atrás. Eso es lo que tienen programado, y lo curioso es que el primer punto del plan que un mentecato —como decía yo anoche—, al que el ilustrísimo Presidente de Estados Unidos ha nombrado Presidente de la Comisión, o no sé qué cosa, de transición en Cuba, es andar ya por Europa, entre los secuaces europeos del imperio y no pocos mercenarios, pidiéndole ayuda para la transición.

Allá Europa, la podrida Europa, que venga a ayudarlos. Nosotros también decimos: Que venga la podrida Europa a ver qué hace. Ya una vez nos insultó, nos ofendió, pretendiendo quitarnos una ayuda humanitaria que nunca nos dio, era más lo que robaba con el intercambio desigual y más lo que se ganaba vendiéndonos productos elaborados y comprando materias primas. Hay que ver lo caro que venden cualquier cosa para sustentar sus altísimos ingresos y comprando barato materias primas, como níquel, tabaco en rama, ni siquiera tabaco torcido, o níquel para producir acero inoxidable, etcétera, etcétera.

Yo calculaba la ganancia de Europa con relación a Cuba –y de eso hablé allá en Santiago de Cuba, el 26 de julio, en el 50 aniversario— y es más de 200 millones de dólares que les dábamos nosotros a ellos, y ellos a nosotros tres o cuatro milloncejos que se gastaban en hoteles cinco estrellas por los generosos donantes. Les advertimos: “No necesitamos esa basura”, y cuando nos siguieron ofendiendo, el pueblo desfiló ante dos de sus embajadas, más de 500 000 ciudadanos en cada una de ellas, y había pueblo para un tercer desfile simultáneo, que no se equivoquen. Y cuando vinieron, les dijimos: “No, no queremos ninguna ayuda humanitaria”, si acaso ya nosotros hasta podemos enviarla a ustedes, porque tienen menos médicos por habitante que nosotros, y hay gente allí que está ciega porque no puede pagar una operación de la vista y no poseen ustedes capital humano ni pueden enviar una brigada de médicos a cualquier rincón del mundo. En todo caso amenazar con intervenirlos, amenazar con bombardearlos y por allá precisamente anda el mentecato yanqui pidiendo la ayudita a Europa.

¿Qué puede Europa contra nosotros? No puede nada. Por suerte hay un país que puede decir eso. No necesita al imperio yanki, no necesita de Europa. Estamos en un mundo que está cambiando y somos una Revolución fortísima y un pueblo formidable que sabe luchar contra los adversarios y sabe luchar contra sus propios errores y contra sus propias debilidades.

Que sigan en la tontería y el arte mercenario. Aquí nadie podrá venir a mercenarizar el arte en nuestro país; tratarán, sí, de robar, y roban en no pocas ocasiones talentos y artistas.

Los profesores serán ustedes y todos los demás jóvenes que se forman, artistas sembradores y forjadores de conciencias, de modo que no surjan algunos indolentes o inconscientes que olvidan que a veces a un niño se le enseña una forma de arte desde que tiene cinco, seis, siete años, gratuitamente pasa por todos los centros de arte, todos los centros de enseñanza y llegan a descollar como talentos, tal como descollarán en masa la enorme riqueza de talentos de todo un pueblo.

Hay que sembrar conciencia desde muy temprano para que nadie jamás haga o lleve a cabo la ingratitud de algunos que, cuando están en la cumbre del arte, un día llega la noticia: “Fulanito se quedó”, o “fulanita se quedó.” ¿Y por qué se quedan fulanitos y fulanitas sino por falta de conciencia, por falta de amor hacia el pueblo que los formó y lo pagó todo, en medio del bloqueo, en medio del sacrificio, en medio de las amenazas? (Aplausos.) Aquellos trabajadores que cortaron caña, manejaron equipos industriales y trabajan horas, incesantes horas, en la agricultura, en la industria, en cualquier parte; en una escuela para enseñarles la primaria, la secundaria, etcétera, etcétera, en una universidad, en todas partes.

Claro que una revolución es el triunfo de la virtud sobre el vicio, es el triunfo del honor sobre la deshonra, es el triunfo de la integridad moral y patriótica contra el mercenarismo y el vicio, de modo que lo más que pueden hacer aquellos que no pueden formar valores sobre bases éticas es robar talentos, porque en muchos de esos países se forman los valores espontáneamente, a partir de iniciativas de los propios ciudadanos, no existen las escuelas de arte para todo el pueblo como aquí; existen solo para los ricos y los muy ricos. En nuestro país es para todo el pueblo, sin excepción ni exclusión alguna.

Hablábamos precisamente del maestro, de los que educan, de los que crean para todo el pueblo, y de aquellos que nos roban y nos quieren robar artistas y atletas, o inteligencias en cualquier campo de la ciencia; pero, como en todo, también quisieron dejarnos sin médicos, y de 6 000 que había, y no muy bien preparados todos, nos llevaron la mitad, 3 000. No pudieron impedir con ello que hoy tengamos 70 000; más de 25 000, según cálculo que debo precisar con exactitud, estudiando medicina; 7 000 que ingresan por año; más de 12 000 en la Escuela Latinoamericana de Ciencias Médicas; 20 000 latinoamericanos, fundamentalmente de los países más pobres, en el primer trimestre del próximo año, y ya al país que quisieron dejar sin médicos tendrán que contemplarlo con respeto y ver toda una nación convertida en universidad en muchas ramas, pero especialmente esa rama tan humana, salvadora de salud y salvadora de vidas que es la medicina. El castigo lo decretó ya la historia, lo decretaron los crímenes que cometieron contra nosotros. Verán 100 000 estudiantes de esa rama en Cuba, porque estaremos ayudando a formar médicos para el mundo, cuando ellos ya no tienen médicos que enviar a ninguna parte.

Del mercenarismo no sale un médico internacionalista; del mercenarismo no sale un miembro del valioso y glorioso contingente, especializado en desastres naturales, epidemias y graves enfermedades como el SIDA, que hoy están golpeando naciones enteras, casi eliminándolas, y continentes enteros, y ya no pueden impedir que lo hagamos, porque por cada uno de los médicos que había aquí, de esos que se llevaron, unos 3 000, hay en este momento ocho veces ese número cumpliendo misiones internacionalistas, o ayudando a los pueblos en momentos de inmenso dolor.

Se llevaron 3 000 primero y después se llevaron otros más ya graduados; pero eso no pudo impedir que tengamos en este momento alrededor de 25 000 médicos de nuevo tipo prestando sus servicios en el Tercer Mundo. Y aquí en nuestra propia patria casi 50 000. ¿Cuántas veces? Quince veces, dieciséis o diecisiete veces más, y distribuidos por todos los municipios del país, en cualquier rincón de la patria, desde Sandino, allá al lado del Cabo de San Antonio, hasta Maisí, en Baracoa, en las montañas o en los llanos.

Sabemos muy bien que no es perfecto todavía nuestro sistema, pero ningún país tuvo nunca tantos médicos y tan cerca de la población como el nuestro. Ningún país tuvo nunca algo que ya vamos teniendo cada vez más: una cadena de policlínicos, es decir, de centros de atención primaria, y no solo para proteger la salud, sino también centros de rehabilitación junto a cada uno de esos policlínicos que disponen de equipos que nunca tuvieron, absolutamente nuevos, estandarizados, que pueden ser mantenidos, que pueden ser reparados, algo imposible cuando hay 40 ó 50 marcas diferentes como había hasta hace poco en nuestro país, y esos policlínicos se convierten ya en un modelo, y además en una sede de formación de médicos.

Habrá decenas, habrá, mejor dicho, cientos y cientos de sedes universitarias para la formación de médicos.

Esto, desde luego, no aparece mucho en los cables, no, ni en la televisión, ni en la radio, que son atiborrados con espacios publicitarios y mentiras oficiales. Son unos superdescarados esos gobiernos.

Ustedes recordarán que nosotros le preguntamos al señor Bush: “A ver, señor, diga por dónde entró Posada Carriles a Estados Unidos, díganos por dónde fue, en qué barco, por qué puerto, y quiénes fueron los responsables y cómplices?” Esta es la hora, cuando han pasado un montón de meses, y no dicen una palabra sobre el tema. Resuelven el problema callándose, no respondiendo una pregunta, porque allí están muchos complicados, en el gobierno de Estados Unidos, autorizando la llegada de Posada Carriles, ese terrorista, asesino despiadado que hoy apoyan, que hoy protegen de la justicia. No han dicho ni una palabra, aunque les hayamos hecho un montón de preguntas públicas.

Cuando planteamos nuestro deseo de enviar médicos al pueblo de Estados Unidos, abandonado al destructor desastre en Louisiana, se callaron la boca, y lo hicimos por el pueblo de Estados Unidos con toda razón: Fue el pueblo que decidió que las tropas de Estados Unidos salieran de Viet Nam; fue el pueblo que decidió el regreso del niño Elián a nuestro país; es el pueblo que mucho más temprano que tarde obligará al imperio a retirar las tropas de Iraq, donde han muerto ya más de 2 000 jóvenes norteamericanos en una guerra despiadada e injusta.

Deseábamos apoyarlo en su momento triste cuando allí las personas jubiladas morían sin asistencia alguna en los asilos, o morían en los hospitales mientras prevalecía la anarquía y el grito egoísta de ¡sálvese quien pueda! Quisimos ayudarlos. Y esos médicos pudieron haber salvado muchas vidas, sin embargo, ni siquiera mencionaron que Cuba había sido uno de los países que había ofrecido ayuda. Mientras nuestros amigos en el pueblo de Estados Unidos preguntaban: “Qué extraño que Cuba no ofrezca nada.” ¡Silencio oficial total! Nos obligó a decir lo que habíamos hecho, y que habíamos sido de los primeros en ofrecerla.

Y cuando un segundo huracán avanzaba con fuerza terrible, no fuimos de los primeros; fuimos de los únicos que días antes del huracán les ofrecimos apoyo. Tampoco hubo respuesta. Silencio.

Ayer expliqué la nota que enviaron ellos hace muy poco, las palabras del responsable de la Oficina de Intereses de Estados Unidos en Cuba, que fueron palabras respetuosas, hablando de la necesidad de la cooperación entre México, Estados Unidos y Cuba para enfrentarse a huracanes.

Inmediatamente aparecieron cables anunciando que Cuba había aceptado la ayuda, y yo demostré ayer con documentos las palabras y los puntos exactos de nuestra respuesta. Ahora todo eso está andando. Pero no aclaran, como norma no responden a las preguntas difíciles, todavía no han podido decir, por ejemplo, ni se han atrevido a decir, ni pueden decir, sin acusarse a sí mismos, cómo y por dónde entró en Estados Unidos el terrorista más criminal y más repugnante del Hemisferio Occidental.

Hoy mantienen presos a los cinco héroes cubanos que lucharon contra el terrorismo, a cinco patriotas inocentes, contra los cuales se vertió la saña de la mafia y la corrupción de los tribunales de Miami, y fueron sancionados con cadenas perpetuas.

No veo que Europa se desgarre las vestiduras pidiendo la libertad de esos compatriotas, que siguen en prisión, a pesar de que un tribunal absolutamente autorizado declaró en los propios Estados Unidos que aquel juicio era ilegal, que aquel juicio era injusto, que aquel juicio no valía nada; sin embargo, siguen presos. Esa es la conducta, la falta de ética, la desvergüenza de ese sistema imperial.

Pero qué fuerte es Cuba ya, que puede mirar de frente a los cómplices del imperio en Europa, puede sostenerles la mirada y acusarlos, decirles: Ustedes son hipócritas, ustedes son corruptos, ustedes son inmorales, ustedes son explotadores, ustedes crearon la esclavitud moderna, en los últimos siglos, después de lo que se llamó el descubrimiento de América. Ustedes crearon el colonialismo y lo mantienen hasta hoy. Ustedes, junto a Estados Unidos crearon el intercambio desigual; ustedes se roban las divisas de todos los países mediante el mecanismo de obligarlos a depositar tanto las reservas como el dinero particular en los bancos de los países ricos, huyendo de la inflación, y refugiándose allí; así disponen de todo el dinero del mundo. Por eso les digo: Ustedes son saqueadores, son ladrones y a pesar de eso, no pueden disponer a su antojo del dinero de Cuba. Todavía, sin embargo, el dólar insolente del imperio, que ya ha recibido algunas lecciones, nos saquea de una manera brutal.

Eso le contábamos nosotros a Maradona en la primera entrevista que nos hizo, cuando le demostramos que en un país bloqueado, donde existe todavía el racionamiento y donde muchas de las cosas están extraordinariamente subsidiadas, un dólar insolente, que envían desde allá y se cambia hoy no por 26, sino por 24 pesos, ya que nuestro peso se revalúa, con ese dólar pagan, por ejemplo, más de 150 kilowatts de electricidad. ¿Y cuánto pagan?, ¿cuánto pagan si el gasto eléctrico es mayor?, apenas dos dólares por 300 kilowatts.

Cuando lo envían, ese es el poder de compra de ese dólar, ¿y cuánto se tiene que gastar el Estado Cubano por cada kilowatt de electricidad?, pues nada menos que, en el mejor de los casos, si los cálculos fueran correctos sobre el costo —y posiblemente es más— 36 dólares, por esos mismos kilowatts. Es decir, envían uno y nos cuesta 18 dólares en divisas convertibles; envían dos y nos cuestan 36 dólares. Así hacen con otras muchas cosas, y en realidad, nuestro pueblo, mientras nos saquean de esa forma, muchas veces ha estado recibiendo, como hasta hace muy poco —y empieza a cambiar—, un pedacito de jabón, racionado, y sin olor, sin perfume alguno, o un tubito de pasta de dientes con entregas limitadas, o, incluso, las íntimas de las mujeres en cantidades insuficientes. Lo sabemos bien, porque hace algunos meses se dieron instrucciones a la industria ligera de producir lo suficiente para incrementar las cantidades de jabón y ponerle un poco de perfume; las cantidades de pasta de dientes; las cantidades de íntimas, de manera que alcanzaran, y ese plan ya está poniéndose en marcha. Hay incluso nuevas instrucciones de incrementar sensiblemente esas cifras.

De manera que el país está haciendo esfuerzos, pero mientras tanto, cuánto dinero gasta subsidiando el dólar, multiplicando el poder adquisitivo del dólar.

No pretendo aquí explicarlo todo, pero lo anuncio, lo anuncio y lo anuncio con tiempo, porque entre todos tenemos que trabajar juntos, para derrotar esa forma de saqueo, esa forma de explotación. No es suficiente lo que hemos hecho, pero sabemos bien lo que hay que hacer, basados en el principio del mínimo de oportunidades para los parásitos; el mínimo de oportunidades para los que reciben la moneda aquella que nos saquea, trátese de la moneda que se trate, porque nuestro país ha acumulado suficiente experiencia para hacer bien las cosas y que no vuelvan a ocurrir jamás situaciones como esas.

Nuestro país marcha hacia la invulnerabilidad militar y, escuchen bien, hacia la invulnerabilidad económica; y lo que están haciendo esos miles de trabajadores sociales, aunque solo es una pequeña parte la que ha entrado en acción, es librar la batalla por ese objetivo de la invulnerabilidad económica, y el principio será lo más posible para los que trabajan, lo más posible para los que reciben un salario o una jubilación como obreros en las fábricas, profesionales, como maestros, como médicos, como trabajadores en cualquier lugar. Sí, esos deben ser los que más reciban. Como Revolución que aspira a un mundo mejor y a una sociedad mucho más justa y que hoy tiene experiencia para marchar más rápidamente hacia ese destino, debemos buscar que el ser humano se gane la vida con el trabajo, o reciba de la sociedad lo que merece por haber trabajado mucho tiempo, ayudándonos a alcanzar las cosas que hoy tenemos a solo un tercio del camino, de lo que en tiempo no muy lejano tendremos después, y sin dejar, por ello, de compartir una parte de lo que tenemos, y especialmente toda la experiencia y todo lo que conocemos, con otros pueblos.

Advierto que conocemos unas cuantas cosas de las que estamos haciendo hoy, debe saberse. Y no seremos más pobres por ayudar, ni nos estaremos quitando nada. La heroica lucha de nuestro pueblo ha hecho ya los surcos, arando en el tiempo, para que sembremos las semillas de esa sociedad y ese mundo mejor del cual forman parte aquellos médicos que llenaron este coliseo que ustedes llenan hoy y llenarán mañana los trabajadores sociales, que no solo son conscientes y luchan contra cosas absolutamente incorrectas, sino que van conquistando en el pueblo a aquellos que, sin ser trabajadores sociales, irán cooperando en esa lucha; porque cuando en cada consejo popular, en cada parte, cada ciudadano haga lo que ellos están haciendo hoy y los miembros de los Comités de Defensa, de las organizaciones de mujeres, de los combatientes de la Revolución, de los trabajadores, de los estudiantes, de todas las organizaciones de masa, y los miembros de la juventud y del Partido que viven en los barrios luchen contra lo mismo que están luchando hoy esos trabajadores sociales que tienen una pista en la mano, y, sobre todo, tienen la pista que hay que seguir de los nuevos ricos que no quieren pagar y de los sobornados que se dejan sobornar, será cada vez más difícil que puedan hacer lo que están haciendo hoy. Por eso con una gran seguridad les digo lo que les estoy diciendo.

Por ejemplo, al gobierno de Estados Unidos lo podemos ayudar enseñándolo cómo se protege la población en caso de desastres naturales, para que no muera tanta gente pobre.

Creo que ahora Miami está sin electricidad después del huracán, está sin alimentos, está sin nada, y lo que sabemos es que aquí los 100 000 ciudadanos que fueron golpeados por la entrada del mar, han estado recibiendo alimentos reiteradamente, no les faltó protección alguna y los trabajadores sociales están allí haciendo el inventario de todo el daño que les ocasionaron, para cooperar con ellos y, en el menor tiempo posible, ayudarlos a recuperar lo que perdieron. Es lo que sabemos, y es lo que ocurrirá siempre que haya un desastre.

Sobre la piratería de los organismos del Estado qué decía: Bueno, ¿acaso la radio y la televisión van a contratar? ¿Acaso el Instituto de Arte e Industria Cinematográfica? ¿Acaso los teatros de los Poderes Populares van a piratear alumnos o instructores de arte para ponerlos a trabajar allí?

¿Quién es el que va a piratear? Nosotros esperamos que nadie. Ahí estoy viendo a Ernesto, Director de la televisión, con seguridad que él no va a cometer esa indisciplina, con seguridad que los presidentes de los Poderes Populares no van a cometer esa indisciplina, con seguridad que los organismos de turismo no van a cometer esa indisciplina, con seguridad que los organismos del Estado no anden pirateando jóvenes ya formados, que programan o que dominan la computación, porque hay 40 000 estudiantes de programación en los politécnicos de computación, ¡cuarenta mil!, y hay 8 000 en la UCI, Universidad de la Ciencia Informática, que están estudiando los niveles superiores como diseñadores de los programas de computación.

Al que robe hay que cortarle la mano —esto por decir, ¿no?—, cortarle la mano al ladrón, eso viene de la época aquella de la ley del Talión. Yo que estudié derecho y no me acuerdo de muchas cosas, sí me acuerdo de la ley del Talión, que ordenaba cortar mano por mano; no, no es cortar físicamente la mano de alguien, significa que no debe aspirar a permanecer en su cargo ni un día más el responsable de piratería de personal preparado. Fíjense bien, esto lo digo en nombre de la Revolución, en nombre del Partido, en nombre del Estado, no debe permanecer un día más en su cargo aquel que comete una de estas piraterías, o de cualquier otra índole, y habrá que buscar reglas que ordenen hablar primero con aquel a quien le van a llevar a alguien. Es hora ya de que no vuelvan a repetirse ninguno de aquellos errores.

Cuba es hoy inspiración y esperanza para muchos. La vocación humanista y justiciera de la Revolución es referencia para quienes creen en la posibilidad de un mundo mejor al de la barbarie, la violencia, el egoísmo y el derroche en el cual los poderosos nos han sumido. En esa batalla por el futuro de la humanidad nos alienta el respaldo de numerosos artistas e intelectuales del mundo que defienden con Cuba su derecho al pensamiento propio frente al dictak hegemónico; su fe en el hombre frente a la omnipresencia del mercado.

El amplio movimiento generado en torno al llamamiento “Detengamos una nueva maniobra contra Cuba” (en el 61 período de sesiones de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU), firmado por más de 5 500 intelectuales de todo el mundo; la firma masiva de una Carta Abierta al Fiscal de los Estados Unidos reclamando la liberación de nuestros cinco compatriotas, rubricada hasta ahora por más de 5 000 personalidades entre ellas numerosos premios Nobel, y la creación en México del Tribunal Civil Internacional “Benito Juárez” para juzgar actos de Estados Unidos contra Cuba, con la participación de prestigiosos intelectuales, son hitos de la solidaridad que despierta la causa de nuestro pueblo entre gente honesta y de ideas de solidaridad y justicia.

Cuando hablé de que los personeros del imperio callaban, podía decir que, como se conoce por el documento leído en la Tribuna antimperialista de Cuba hace algunos meses y suscrito por uno de los más grandes escritores en la historia de este hemisferio, que es Gabriel García Márquez, allí él exponía e informaba sobre los pasos que había dado Cuba, a fin de trasmitir la respuesta de las autoridades norteamericanas cuando les informamos que ese grupo terrorista, y teniendo como centro a Posada Carriles, estaba planeando volar aviones en el aire donde también viajaban ciudadanos norteamericanos. Después de aquella ola de atentados contra los hoteles en Cuba, que fue descubierta y paralizada, se les crea a los terroristas una situación embarazosa y ya estaban pensando volar aviones de líneas regulares que viajaban a Cuba con el mismo procedimiento: montar mercenarios en el avión, poner una bomba que podía estallar 50, 60 ó hasta 90 horas después cuando ya se habían marchado del país.

Se lo comunicamos al gobierno de Estados Unidos, ofreciéndoles información, precisamente compartiendo lo que aquellos compañeros que hoy están presos obtenían cuando buscaban información sobre los terroristas para defender a nuestro pueblo. Ellos, desde luego, no eran los únicos, pero formaban parte de los mecanismos mediante los cuales el país se informaba y podía prevenir esos hechos.

Ustedes recordarán lo que ocurrió. Hasta al FBI lo mandaron a ver, a comprobar, se les dieron todos los elementos de juicio, y a los pocos días lo que hicieron fue buscar pista, tal vez algunas ya las tenían, arrestar a esos compañeros y someterlos al procedimiento atroz al que los sometieron. Están solos, no pueden ni conversar entre ellos, en lugares distintos. Hay familiares íntimos que no han podido visitarlos.

Los descarados que se rasgan las vestiduras contra la Revolución que con toda justicia combate a los mercenarios que apoyan el terrorismo, que apoyan el bloqueo, que apoyan las cobardes acciones contra nuestro país no dicen nada de aquellos que están allí presos. No les quedará la moral mínima, que hoy está a la altura de las suelas de sus zapatos, como ha estado siempre a lo largo de la historia, desde sus existencias como naciones industrializadas, explotando pueblos, explotando continentes y explotando al mundo.

Pero cuando contamos aquel episodio sobre lo que informaba García Márquez, nos quedamos a esperar a ver qué decían los jefes del imperio, si era verdad o mentira que se lo habíamos informado al Presidente de Estados Unidos, si era verdad o mentira. No han dicho una palabra. No han dicho una palabra: yo recibí ese informe, o yo no lo recibí, el FBI lo conoció o no lo conoció; el FBI viajó a Cuba o no viajó a Cuba; el FBI recibió tales y tales informes, muchos de los cuales procedían de esos compañeros que están allí presos.

Esos compañeros no solo defendieron al pueblo de Cuba; defendieron al pueblo de Estados Unidos, a ciudadanos norteamericanos de las acciones de la mafia terrorista de Miami y de los asesinos de la banda de Posada Carriles.

Nadie ha escuchado una palabra, no dicen, no hablan, e informan sobre libertad de prensa, y periodistas sin fronteras. No es lo mismo reporteros sin frontera que reporteros sin vergüenza, carentes de honor, que son los que se dedican a divulgar las mentiras y viven también del imperio.

Hay muchos parásitos que van quedando por ahí viviendo a costa del sudor de los trabajadores y los campesinos del mundo, y especialmente de los trabajadores y campesinos del Tercer Mundo, que hoy constituye las tres cuartas partes de la humanidad.

La respuesta extraordinaria de numerosos intelectuales del mundo, junto a personalidades políticas y sociales, a la convocatoria realizada en apenas días por organizaciones de nuestro país al Encuentro Internacional Contra el Terrorismo, por la Verdad y la Justicia, nos ha reafirmado el valor de las ideas en el combate contra las mentiras y los crímenes del imperio y el poder de convocatoria de Cuba a la unidad y la participación en la estratégica lucha contra la hipocresía, la doble moral y el uso de la fuerza por parte del poderoso vecino del Norte.

Todo ello es prueba de la admiración y el respeto que inspira la obra extraordinaria de nuestro pueblo frente a las más grandes amenazas, y fruto del papel de vanguardia que la intelectualidad cubana ha asumido en estos años creadores y fecundos de la Batalla de Ideas.

“…la madre del decoro, la savia de la libertad, el mantenimiento de la República y el remedio de sus vicios, es, sobre todo lo demás, la propagación de la cultura”, dijo con profundidad y belleza José Martí.

Los instructores de arte que hoy graduamos llevarán a sus clases la riqueza cultural de nuestra nación a lo largo de su historia y prepararán a nuestros niños y adolescentes para los caminos de cultura y sabiduría que la Revolución les abrió.

Su importante obra se sumará a los esfuerzos de un país que está viviendo un impresionante momento de creación en todas las manifestaciones artísticas. Sería largo enumerar los hechos que en este campo están ocurriendo.

Baste señalar que contamos con un sistema de enseñanza artística sin parangón en el mundo. Se realizó este año la graduación de 1 091 artistas del nivel medio y superior de las escuelas de arte del país. Un ejemplo son los talleres vocacionales de arte de la Escuela Nacional de Ballet, con la participación de 4 000 niños y adolescentes, comenzarán su cuarto curso y se continúa trabajando en el perfeccionamiento de los programas docentes de ballet, danza, música y artes plásticas que allí se imparten.

Como parte de los programas de la Batalla de Ideas 1 806 jóvenes, procedentes de los Cursos de Superación Integral para jóvenes sin vínculo laboral, egresaron en fecha reciente de los Cursos de Promotores Culturales que imparten los Centros de Superación para la Cultura de las Direcciones Provinciales de Cultura.

El país es sede de importantes eventos y festivales que con un mejor diseño, participación popular e intelectual, han contribuido a la divulgación de lo mejor de la cultura cubana y se han convertido en espacios de confrontación, debates y presentaciones artísticas como: el Festival del Nuevo Cine Latinoamericano, el Festival Internacional de Ballet, el Salón de Arte Contemporáneo, la Jornada Cucalambeana en Las Tunas; el Festival de Cine Pobre en Gibara, el Festival Benny Moré de Cienfuegos, el Festival del Caribe en Santiago de Cuba, dedicado a Venezuela, las Romerías de mayo y la Fiesta de la Cultura Latinoamericana de Holguín.

Los artistas e intelectuales cubanos reunidos bajo la convocatoria En defensa de la Humanidad, han sido baluartes de la batalla de ideas a escala internacional concertando acciones, convocando a reconocidos intelectuales del mundo, difundiendo el pensamiento de avanzada y también han sido esclarecidos combatientes de nuestra lucha por la cultura, la libertad y la dignidad plenas de nuestro pueblo.

Al concluir mis palabras, queridísimos instructores de arte, me complace repetir hoy lo que les dije hace un año a los graduados del primer curso en la ciudad de Santa Clara:

¡Adelante, valientes abanderados de la cultura y el humanismo! ¡Toda una vida de gloria los espera!

¡Vivan la cultura y el arte!

¡Viva la humanidad!

¡Patria o Muerte!

¡Venceremos!

lunes, octubre 24, 2005

Intervención del Presidente cubano y Diego Armando Maradona en programa informativo de la televisión cubana

"Cumbre del fracaso" del Tratado de Libre Comercio para las Américas, denominó el Presidente Fidel Castro durante la Mesa Redonda a la Cumbre de las Américas que se celebrará en los próximos días en Argentina y a la que asistirá, en medio de un previsible fuerte rechazo popular y protegido por una severa custodia, el presidente estadounidense George W. Bush.

Fidel compartió esta vez el estelar programa televisivo con el futbolista argentino y gran amigo de Cuba y de su Revolución, Diego Armando Maradona, quien se encuentra en la Isla a propósito de una entrevista con el Presidente cubano para su popular programa La Noche del Diez, que transmite el Canal 13 de televisión en Buenos Aires.

Maradona encabezará junto a su hija una marcha gigante que preparan los argentinos contra la presencia de Bush en la Cumbre, dio a conocer en el programa el propio Fidel.

Refiriéndose a la reunión hemisférica gestada por Estados Unidos en defensa de sus intereses en América Latina, recordó Fidel que en Canadá, durante la penúltima edición de ese foro, miles de ciudadanos protestaron y denunciaron el Tratado de Libre Comercio. "Ahora se reunirán nada más y nada menos que en el Sur, en la Argentina", ironizó aludiendo al estado de depauperación en que, precisamente por las políticas neoliberales impuestas por EE.UU., se encuentran hoy el país austral y la región.

"En Argentina hay gente contraria a que vaya Bush. Yo soy el primero. Nos hizo mucho daño. Para mí es un asesino, nos desprecia y nos pisa. Voy a encabezar con mi hija esa marcha", confirmó Maradona.

Ese es un país de historia, sometido a agresiones, despojos, saqueos, con un pueblo que ha sufrido mucho, dijo Fidel refiriéndose a Argentina, y añadió que muchos allí ya han criticado que el Presidente yanki viaje a esa nación, y en un portaaviones. Pero allí nadie va a usar la fuerza, sino la vergüenza y el repudio al ALCA, dijo.

Bush es el "hombre de la guerra", el de la doctrina post-hitleriana, pero más desembozada, cuando habla de ataques sorpresivos a cualquier país, y su Gobierno es el que ha influido en el terror, el que se practicó durante decenas de años contra Cuba, subrayó el líder de la Revolución.

¿Quiénes entrenaron y enseñaron a los torturadores que causaron de 15 mil a 30 mil muertos y otras decenas de miles de desaparecidos en la Argentina? ¿Quiénes enseñaron a los torturadores a meter ratones en las entrañas de los jóvenes argentinos?, preguntó.

Añadió el Jefe de la Revolución que esas son las únicas credenciales —las del terrorismo que ha practicado y contra el que hoy dice luchar— que puede presentar el Gobierno de Estados Unidos, al mundo y a esa Argentina del Che y de tantos otros grandes hombres.

Ahora, precisó, pretenden que los reciban con vítores y aplausos. Pero tienen tanta fuerza las ideas en ese país que los argentinos no se van a rebajar, porque no se va a usar la violencia y sí habrá una importante manifestación que expresará su repudio.

En otro momento de sus reflexiones sentenció Fidel que la conciencia de los pueblos latinoamericanos y del Caribe se va levantando, y se puede afirmar que el llamado Acuerdo de Libre Comercio para las Américas (ALCA) que propone Estados Unidos, es ya "un sueño de verano".

Respecto a Cuba, apuntó el Presidente cubano que el imperio no pudo destruir la Revolución y ahora anda con un plan de "transición" y habla de alfabetización y vacunación en nuestro país, pretendiendo desconocer que en Cuba los niños son gratuitamente inmunizados contra 13 enfermedades mediante vacunas y la mortalidad infantil es inferior a la de EE.UU.

De la transición que tienen que preocuparse es de la de su país y de la manera de actuar de su Gobierno frente a las catástrofes naturales debidas a los cambios climáticos y a la contaminación ambiental, agregó.

Bush —dijo Fidel— ha ofendido y ultrajado al mundo cuando rechazó los compromisos del Protocolo de Kyoto para impedir los desastres naturales actuales y los que esperan a la humanidad si esa actitud testaruda de EE.UU. continúa.

CUBA NO TIRA LA PUERTA Y PROPONE LA COOPERACIÓN EN CASOS DE DESASTRE

Fidel informó en la Mesa Redonda que el martes 25 de octubre el Jefe de la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana entregó una nota verbal en la que lamentaba los daños ocasionados por el huracán Wilma y ofrecía que especialistas de su país visitaran a Cuba para una valoración de las afectaciones y una posible ayuda.

El miércoles 26 el Ministerio de Relaciones Exteriores respondió que la nación caribeña no había solicitado ayuda internacional, sin embargo aceptaba la visita de estas personas, pues considera que Estados Unidos, México, Cuba y otros países del área deben ayudarse mutuamente en situaciones de este tipo.

La respuesta del MINREX, insiste en que esta cooperación debe extenderse a toda el área del Caribe y Centroamérica, y que por ello no hay objeción alguna a la visita de los tres especialistas, para conocer sus valoraciones y sostener intercambios sobre estos temas.

Nosotros no tiramos la puerta, apuntó Fidel, quien reiteró la invitación a que vengan los expertos para intercambiar sobre estos temas, en especial sobre los huracanes, cada vez más frecuentes y violentos.

El Jefe de la Revolución contrastó lo que ocurre en Cuba frente a los efectos de un desastre natural como son los huracanes, al comentar informes de prensa sobre la visita del presidente George W. Bush a la península de la Florida tras el paso del huracán Wilma y las críticas que recibió allí por su actitud electoralista. Aquí, en cambio, dijo Fidel, todo ha sido trabajo para restañar los daños provocados por Wilma y ayudar a las personas.

Significó que él no estuvo en el Malecón, ni fue allí a saludar a las personas, sino que tuvo las reuniones necesarias con los dirigentes del Partido y del Gobierno, con los de la Reserva Estatal, los trabajadores sociales y otras fuerzas y organismos para encargar y evaluar las tareas necesarias ante una situación de desastre.

Para nuestro país, destacó, lo fundamental es no perder tiempo en tales casos, restaurar los daños si los hay y, principalmente, preservar la vida de las personas.

MÉDICOS CUBANOS POR EL MUNDO

Fidel destacó la actitud de Cuba de ofrecer asistencia médica, particularmente oftalmológica, a todos los latinoamericanos y a otros ciudadanos del mundo que no pueden pagar, por ejemplo, una operación de catarata.

Luego de afirmar que llegaremos a tener en todas las provincias centros con las condiciones que hoy presenta el hospital Ramón Pando Ferrer, recordó que el Presidente Chávez, en su reciente visita al barrio neoyorkino del Bronx, ofreció la posibilidad de que estadounidenses pobres puedan operarse en Venezuela.

Y agregó: Si viene gente humilde de los Estados Unidos la recibimos con gusto, porque son personas que sufren las consecuencias de un sistema atroz que los olvida; un Gobierno que rechazó la noble oferta cubana que podía salvar muchas de esas vidas que se perdieron por el paso del huracán Katrina.

El líder de la Revolución explicó que hoy día hay muchos galenos cubanos trabajando por el mundo; a Guatemala, luego del azote del huracán Stan han llegado siete brigadas con 687 médicos y trabajadores especializados en vectores, cifra que sumada a los 243 que allí laboraban se aproxima al millar.

Habría que preguntarles a Estados Unidos y a los europeos cuántos médicos mandaron a Guatemala ante el terrible golpe, enfatizó el líder de la Revolución, porque 50 000 dólares no salvan a nadie. En cambio los médicos llegan rápido con sus mochilas y salvan muchas vidas.

Fidel retó a los europeos a que busquen voluntarios y los envíen a Centroamérica. Esa Europa que se atreve a hablar de derechos humanos y nos condena bajo las órdenes de los Estados Unidos, mejor debía callarse la boca y no hablar tanta basura, aseveró.

Añadió que próximamente Cuba, que tiene la menor tasa de prevalencia de SIDA en América, enviará a Zimbabwe un destacamento del contingente Henry Reeve para laborar frente a los riesgos que representa esa mortal enfermedad.

Acerca de la crítica situación en Paquistán informó que nuestro país ofreció al Gobierno de Islamabad 800 profesionales de la Salud y aún más si fuera necesario. También el traslado a esa nación de tres hospitales de campaña habilitados para trabajar en las condiciones del fuerte invierno que se aproxima.

MARADONA: UN HOMBRE NOBLE, SENCILLO, DEL PUEBLO

Con Maradona, dijo Fidel, se ha desarrollado una gran amistad porque siempre ha sido muy generoso y afectuoso con Cuba, y ha defendido a nuestro país, pueblo y deportistas, manteniendo tal actitud contra viento y marea. Su éxito se debe a su talento, pureza y capacidad, por ser un hombre noble, sencillo, alguien que viene del pueblo y sigue sintiendo como él.

Hablando de sí mismo y de su equipo de siempre, el Bocca Junior, el astro del fútbol declaró que es lo más lindo del mundo, pasión. Bocca me lo dio todo: trascendencia, el cariño de la gente. También se refirió a que va a ver a los jugadores y a los técnicos, les sugiere cosas y trata de que esos deportistas tengan un camino libre. Sobre la propuesta de que ocupe un cargo en la selección argentina dijo no saber qué podía hacer, pero escuchará lo que le ofrecen e irá con paso firme.

Respecto al fútbol convertido en negocio, argumentó que un jugador gana mucho menos que algunos dirigentes, que hay que ver cuánto percibe la FIFA con los eventos que realiza. Por eso, añadió, mi resistencia a todo lo que se ofrece por parte de ella. El deporte debe ser lo más limpio posible.

Valoró al deporte cubano de pureza total y expresó que el verdadero compromiso de un deportista es con la gente que lo quiere, hacer felices a los compatriotas, traerles una medalla, y eso se lo han enseñado el deporte cubano y sus atletas.

UN HONOR ESTAR AQUÍ CON FIDEL

El "Pibe de oro" dijo que era un honor estar en la Mesa Redonda junto a Fidel y a un grupo de destacados deportistas cubanos. Agradeció igualmente a nuestro pueblo, que tan buena acogida le ofreció desde los primeros instantes de su estancia aquí.

Explicó que está trabajando con mucha intensidad en el programa de televisión La Noche del Diez, donde realiza entrevistas a destacadas personalidades internacionales, a conocidos cantantes, atletas sobresalientes de diferentes naciones y pensó que le faltaba una entrevista esencial, con Fidel.

Cuando Randy Alonso, moderador de la Mesa, le preguntó por qué se había decidido a entrevistar a Fidel señaló que desde antes de firmar el contrato con el Canal 13 pidió que le concedieran esa oportunidad, porque considera al Líder de la Revolución "el hombre más grande entre todos los que hablan y deciden cosas en el mundo, los demás están a kilómetros de distancia y ninguno de ellos ha dado por su pueblo tanto como él".

Maradona aseveró que ha asumido este programa televisivo con mucha responsabilidad, no es lo mismo ser entrevistado después de un partido que conducir como anfitrión este proyecto, donde no estoy en lo mío, mas le pongo todo mi empeño para hacerlo mejor cada día. Una vez concluido el contrato por un año con el Canal 13, quiero retornar a Cuba junto a mi familia, aseguró.

Imágenes sobre un encuentro con Fidel en 1995, en el que Maradona estuvo presente con su esposa e hijas, antecedieron a otra pregunta de Randy Alonso: ¿Qué ha hecho el otrora estrella del balompié para verse tan bien?

"La vida da vueltas, uno puede caerse, pero puede levantarse. Tengo amigos, mis hijas y un espíritu de lucha muy grande que me reconforta al hallar otra oportunidad. En este camino me ha ayudado mucho la familia, ahora me despierto cada mañana y vuelvo a tener las mismas ambiciones que tuve tiempo atrás", sentenció.

El Pibe reconoció que en su natal Villa Fiorito no ha cambiado nada, debido a los problemas afrontados por su país. Dijo sentirse muy bien cuando habla con jóvenes como los Trabajadores Sociales cubanos, porque eso hace falta, que la gente encuentre ayuda para resolver sus problemas en este mundo tan materialista.

Al preguntársele cuál había sido su mejor momento en el deporte respondió que sin lugar a dudas el Mundial de 1986, en México. Fue la consagración de una selección argentina que había tenido muchos problemas y logramos dar la sorpresa al ganar allí la medalla de oro, dijo. Después se refirió a su paso por el fútbol italiano y expresó su satisfacción por la calidad del actual equipo de Argentina, clasificado para el Campeonato Mundial del año próximo, en Alemania.

En los momentos finales de la Mesa, el tricampeón olímpico de boxeo, Teófilo Stevenson, le regaló a Maradona, con motivo de su cumpleaños el próximo domingo, un par de guantes, uno de los cuales fue firmado también por Fidel. "Es un regalo maravilloso, irá para mi museo", dijo emocionado el ex futbolista.

Además de Stevenson, estuvieron presentes otras glorias del deporte cubano como Ana Fidelia Quirot, Tomás Herrera, Javier Sotomayor y Driulis González, junto a Christian Jiménez, titular del INDER; Ernesto López, presidente del ICRT, y un grupo de Trabajadores Sociales.

lunes, septiembre 19, 2005

Discurso pronunciado por Fidel Castro Ruz, Presidente de la República de Cuba, en el acto de constitución del Contingente Internacional de Médicos

Especializados en Situaciones de Desastre y Graves Epidemias “Henry Reeve” y graduación nacional de estudiantes de medicina, en la Ciudad Deportiva, el 19 de septiembre de 2005, “Año de la Alternativa Bolivariana para las Américas”.

(Versiones Taquigráficas - Consejo de Estado)



Médicos del curso 2004-2005 que acaban de graduarse;

Miembros de la brigada “Henry Reeve”;

Profesionales de la salud que han cumplido gloriosas misiones internacionales;

Estudiantes de cuarto, quinto y sexto años de las Facultades de Ciencias Médicas de la Capital (Aplausos);

Alumnos de la Escuela Latinoamericana de Medicina (Aplausos);

Jóvenes que cursan estudios de enfermería y tecnología de la salud (Aplausos);

Profesores, familiares e invitados (Aplausos);

Compatriotas:

La cifra de los graduados latinoamericanos y caribeños de la Escuela Latinoamericana de Medicina procedentes de países de Sur, Centro y Norteamérica, sumados a los jóvenes cubanos que se gradúan hoy, arroja 3 515 nuevos médicos que estarán al servicio de nuestros pueblos y del mundo.

Esta cifra crecerá hasta rebasar la de diez mil nuevos médicos por año para cumplir el compromiso de formar en Cuba cien mil médicos latinoamericanos y caribeños en diez años, bajo los principios del ALBA, suscritos entre Cuba y Venezuela, que aportará igual cifra, en marcha decidida hacia la integración de nuestros pueblos.

Graduarse de médico es abrir las puertas de un largo camino que conduce a la más noble actividad que un ser humano puede hacer por los demás.

Aunque cada persona y cada pueblo tiene derecho a una vida sana y a disfrutar el privilegio de una existencia prolongada y útil, las sociedades más ricas y desarrolladas, dominadas por el afán de lucro y el consumismo, han convertido los servicios médicos en vulgar mercancía, inaccesibles para los sectores más pobres de la población. En muchos países del Tercer Mundo tales servicios apenas existen. Y, entre los desarrollados y los eufemísticamente calificados como “países en desarrollo”, las diferencias son abismales. Mientras las estadísticas hablan de países desarrollados con índices de mortalidad infantil inferiores a 10 por cada 1 000 nacidos vivos, y algunos exhiben perspectivas de vida que alcanzan o rebasan los 80 años de edad, otros países, como muchos de Africa, se tienen que resignar a mortalidades infantiles en menores de un año que superan los 100 y no pocas veces los 150 por cada 1 000 nacidos vivos, y una esperanza de vida que disminuye y en algunos fluctúa ya entre 30 y 40 años. Mientras esto ocurre a los ojos del mundo, los gastos militares ascienden a un millón de millones de dólares cada año, solo comparable a otro gasto absurdo, el de la publicidad comercial, que también se eleva a un millón de millones. Cualquiera de los dos, bien invertido año tras año, sería más que suficiente para que todos los habitantes del planeta alcanzaran a vivir decorosamente.

Ni el clima ni el potencial genético son la causa de la tragedia. Cuba, país tropical, de clima caluroso y húmedo, más propicio a virus, bacterias y hongos, mezcla de etnias su población, sometida a cruel bloqueo y guerra económica durante casi medio siglo, muestra, a pesar de ello, un índice de mortalidad infantil menor de 6 por cada 1 000 nacidos vivos en su primer año de vida (Aplausos), debajo de Canadá por escaso margen, se encamina a menos de 5 y tal vez menos de 4 en un futuro no lejano, para ocupar el primer lugar del continente. A su vez tardará la mitad del tiempo que empleó Suecia y Japón para elevar de 70 a 80 años su perspectiva de vida, que hoy alcanza los 77,5 años. Sus servicios médicos han elevado esas perspectivas en casi 18 años a partir de aproximadamente 60 al triunfo de la Revolución el primero de enero de 1959.

Parecerían presuntuosas estas palabras si no se pudiera calificar hoy a nuestra Patria con toda justicia como el país que más ha hecho en el mundo para compartir con otros pueblos sus conocimientos y experiencias médicas.

Ni una sola vez, a lo largo de su abnegada historia revolucionaria, nuestro pueblo dejó de ofrecer su ayuda médica solidaria en caso de catástrofes a otros pueblos que la requirieran, sin importar cuán abismales eran las diferencias ideológicas y políticas, o las graves ofensas recibidas de los gobiernos de cualquier país.

Nuestros conceptos sobre la condición humana de otros pueblos y el deber de la hermandad y la solidaridad jamás fueron ni serán traicionados. Decenas de miles de médicos y profesionales de la salud cubanos esparcidos por el mundo son testimonio irrebatible de lo que afirmo. Para ellos no existirán jamás barreras idiomáticas, sacrificio, peligros u obstáculos. Se han cumplido ya 43 años desde que Cuba envió la primera brigada médica a Argelia, recién liberada del colonialismo tras heroica lucha por la independencia.

Al cabo de más de cuatro décadas, y finalizando ya el período especial, los servicios médicos se convirtieron en el más importante renglón del intercambio de bienes y servicios de nuestro país con el mundo en la esfera de la economía, sin que por ello Cuba haya dejado de brindar su cooperación médica de forma absolutamente gratuita a más de 60 países del Tercer Mundo que no disponen de recursos económicos. Así ha sido y será siempre.

Nada de lo que he dicho será, sin embargo, comparable a los Programas Integrales de Salud nacidos después que el huracán Mitch azotó Centroamérica en el año 1998, ocasionando la muerte a decenas de miles de niños y adultos, fundamentalmente personas pobres y desamparadas.

Prometimos enviar suficientes médicos para salvar, cada año, tantas vidas como las que destruyó el huracán. Surgió también, casi de inmediato, la ELAM, Escuela Latinoamericana de Medicina (Aplausos). El programa integral se extendió a otras naciones latinoamericanas y del Caribe y muy pronto a numerosos y apartados países de África. Hoy, hasta Timor Leste (Aplausos), en la lejana Oceanía, está incluido en el Programa Integral de Salud cubano.

La ELAM cuenta ya con más de 12 mil estudiantes (Aplausos). Hace apenas dos meses, graduó sus primeros 1 610 médicos. A ese acto acudieron numerosos primeros ministros y altos funcionarios de la región, entre ellos nuestro entrañable hermano Hugo Chávez (Aplausos), Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, a la que nos unen indestructibles lazos históricos y de lucha común por la plena independencia e integración de nuestros pueblos.

Ambos, en nombre de los pueblos de Venezuela y Cuba, nos hemos comprometido profundamente con el apoyo a la salud, la alfabetización, la educación, la Misión Milagro, Petrocaribe, Electrocaribe, la lucha contra el VIH y otros importantes programas sociales y económicos de gran contenido humano e integrador en nuestra área.

La ingente tarea de preservar y devolver la vista a no menos de seis millones de latinoamericanos y caribeños y de formar 200 mil profesionales de la salud en diez años no tiene precedentes en el mundo.

Tengo, sin embargo, la convicción de que estos programas serán superados. El 30 de junio se habló de extender la Misión Milagro a los países del Caribe. Hoy, 81 días después, puedo informarles que el número de caribeños operados de la vista en nuestro país asciende ya a 4 212 y el de hermanos venezolanos, a lo largo del presente año, a 79 450 (Aplausos), que sumados alcanzan la cifra de 83 662.

Los grandes avances alcanzados en este campo por nuestra patria se extenderán a otros países hermanos de nuestra región a través de los jóvenes profesionales que comienzan a graduarse en la Escuela Latinoamericana de Medicina (Aplausos).

Es un hecho real que la cooperación médica de Cuba y sus instituciones de investigación científica con otras partes del mundo se extiende rápidamente en beneficio de la humanidad. No tiene por ello nada de extraño la conducta de Cuba, que no vaciló en ofrecer al pueblo de Estados Unidos el inmediato envío de personal médico experimentado con los recursos indispensables para la atención urgente de personas en riesgo de muerte a causa de un gran desastre natural. A esto se unía el hecho de que nuestro país es el más cercano a la zona golpeada por el huracán y estaba en capacidad de enviar auxilio humano y material en cuestión de horas. Era como si un gran crucero norteamericano con miles de viajeros a bordo estuviera hundiéndose en las proximidades de nuestras costas. No podíamos permanecer indiferentes. Nadie creería que tal auxilio pudiese ser considerado como una ofensa o una humillación. Nuestro mensaje se envió a las autoridades federales de Estados Unidos apenas cruzó el Katrina con su devastadora fuerza sobre Nueva Orleans. Duele pensarlo, pero tal vez algunas de aquellas personas desesperadas, sitiadas por las aguas y al borde de la muerte, pudieron salvarse. Dura lección para los que el falso orgullo y erróneos conceptos los condujeron a no responder siquiera tardíamente a nuestro ofrecimiento, que no sería la primera vez en circunstancias similares. Algunos han pretendido justificar esta conducta alegando el rechazo de Cuba a la ridícula oferta pecuniaria de 50 mil dólares que, por obvias razones históricas y morales, en medio de un bloqueo que ha costado decenas de miles de millones de dólares, unido a hostigamiento y agresiones durante medio siglo que han costado millares de vidas, debíamos rechazar. Nosotros no ofrecíamos dinero; ofrecíamos salvar vidas, y nuestro ofrecimiento está en pie para hoy o para mañana, como es y será norma de Cuba con cualquier pueblo del mundo (Aplausos).

Si sobre este tema hemos hablado, fue porque en una larga lista de países que ofrecieron ayuda se ocultó el nombre de Cuba, causando confusión y hasta asombro a muchos amigos de nuestro país en el mundo. Así lo explicamos el 2 de septiembre, tres días después de nuestro ofrecimiento, concretando la disposición de enviar por aire, entre 12 y 36 horas a 1 100 médicos con 24 toneladas de medicamentos indispensables en sus mochilas. Transcurridas 48 horas, el 4 de septiembre, aquella fuerza que alcanzaba ya el número de 1 586 profesionales, lista para partir con 36 toneladas de medicamentos, reunida en el Palacio de las Convenciones, fue denominada Fuerza Médica “Henry Reeve” (Aplausos), en memoria de aquel excepcional joven combatiente norteamericano que murió luchando por la independencia de Cuba.

El 12 de septiembre, en horas de la noche, se entregó al periódico Granma una nota informativa, publicada el día 13. En ella se comunicaba que la graduación médica del curso 2004-2005 se llevaría a cabo el 19 de septiembre a las 5:00 de la tarde en la Plaza de las Banderas de la Escuela Latinoamericana de Medicina —el tiempo nos obligó a cambiar a tiempo. Se comunicaba igualmente, y cito de forma textual, que:

“Ese día será constituida una organización que hasta hoy no tiene precedente en el mundo: el Contingente Internacional de Médicos Especializados en Situaciones de Desastre y Graves Epidemias (Aplausos). Este ocupará el lugar de la Fuerza Médica constituida para apoyar al pueblo de Estados Unidos tan pronto el Katrina golpeó con toda su brutalidad el sur de ese país. Su objetivo no será sólo apoyar a una nación determinada, sino cooperar de inmediato, con su personal especialmente entrenado, con cualquier país que sufra una catástrofe similar, especialmente los que enfrenten grandes azotes de huracanes, inundaciones u otros fenómenos naturales de esa gravedad. Llevará el mismo nombre que enarboló la Fuerza Médica nacida a raíz de la tragedia que acaba de sufrir el pueblo de Estados Unidos, ‘Henry Reeve’ (Aplausos).”

Habían transcurrido ya 14 días sin respuesta alguna a nuestro ofrecimiento.

El miércoles 14 de septiembre, en horas de la noche, me reuní de nuevo con todos los componentes de aquella fuerza en pleno proceso de profundización de sus conocimientos para informarles sobre la declaración de la Gobernadora de Luisiana, conocida en Cuba ese mismo día, y el mensaje enviado por Bruno Rodríguez, viceministro primero de Relaciones Exteriores de Cuba, cuyo contenido leo hoy de forma textual para información pública.

“Honorable Kathleen Babineaux Blanco, Gobernadora, estado de Louisiana.

“Señora gobernadora, hemos leído atentamente su Orden Ejecutiva No. KBB 2005-33 que establece la Declaración de Emergencia de Salud Pública y Suspensión del Procedimiento Estadual de Otorgamiento de Licencia a los Profesionales y Personal Médico Externo, la cual señala textualmente que ‘...aunque un número de personas han sido rescatadas, hay muchas otras esperando ser rescatadas, evacuadas y recibir asistencia médica y muchos ciudadanos han sufrido y sufrirán enfermedades y heridas...’. La Declaración señala también que ‘...el número de profesionales médicos actualmente disponible en el Estado para responder a esta emergencia es insuficiente y existe una necesidad suplementaria inmediata de personal médico, con el objetivo de brindar asistencia a aquellos afectados por el desastre...

“Deseo comunicarle que el personal cubano necesario ofrecido a los Estados Unidos para socorrer a la población y aliviar los sufrimientos de las víctimas del huracán Katrina hasta la cifra de 1 586 médicos de calificación y experiencia, con los medicamentos adecuados o cualquier otro que las nuevas circunstancias demanden, está listo para partir de inmediato por vía aérea hacia el estado de Louisiana tan pronto usted disponga de la autorización correspondiente de las autoridades federales.

“Bruno Rodríguez Parrilla, Ministro a.i.”

Han transcurrido hasta hoy, 19 de septiembre, otros cinco días, y las autoridades federales no han dicho una palabra. Cada vez existen, por tanto, más razones para pensar que en esta ocasión el generoso y oportuno ofrecimiento de nuestro pueblo no será aceptado.

Como la tragedia que vive el mundo es cada vez más evidente, ratificamos la decisión de crear hoy, 19 de septiembre del 2005, el Contingente “Henry Reeve” (Aplausos). Lo integrarán, en primer lugar, los miembros de la actual Fuerza que lleva ese nombre. A ella se sumarán sucesivamente 200 voluntarios de la actual graduación de médicos, 200 de la anterior graduación 2003-2004, 600 alumnos del sexto año de Medicina del curso 2005-2006, y 800 del quinto año de este propio curso —después vendrán los demás, nadie se sienta excluido— (Aplausos).

Las decenas de miles de especialistas en Medicina General Integral, así como los Licenciados en Enfermería y Tecnólogos de la Salud cubanos que cumplen o han cumplido misiones en el exterior constituyen una cantera inagotable para el Contingente “Henry Reeve” (Aplausos).

Independientemente de los conocimientos como médicos generales, los más jóvenes, o los especialistas en Medicina General Integral, que serán la mayoría, u otras especialidades, y sea cual fuere el lugar de nuestro país o del mundo donde desempeñen sus funciones normales, todos los miembros del Contingente deben poseer sólidos conocimientos epidemiológicos y de enfermedades asociadas a catástrofes, dos idiomas extranjeros de los más usuales; poseer condiciones físicas apropiadas y, según el caso, la disposición y preparación necesarias para trasladarse rápidamente por diversos medios al punto donde se les necesite con urgencia. A esta gloriosa organización, la primera de su tipo en la historia de una humanidad cada vez más requerida de cooperación y solidaridad, podrán ingresar jóvenes latinoamericanos y caribeños graduados de la ELAM, incluidos ciudadanos norteamericanos que estudian en ella.

El Contingente “Henry Reeve” puede no sólo apoyar a la población en casos de huracanes, inundaciones y otros desastres naturales similares. Determinadas epidemias constituyen verdaderos desastres naturales y sociales. Basta citar, por ejemplo, el dengue hemorrágico, que azota a un número creciente de países latinoamericanos, privando de la vida especialmente a los niños, y otras viejas o nuevas enfermedades graves, de las que podemos y debemos conocer las formas más eficientes de combatirlas. Existe en particular una terrible epidemia ―llamémosla así― que azota al mundo: el VIH, SIDA. Esta amenaza con liquidar naciones enteras e incluso extensas regiones continentales. En la prevención y la lucha contra esa enfermedad, Cuba ocupa lugar prominente en el mundo. Analizado el índice que prevalece en este hemisferio, se puede apreciar que hay países de infestación media, donde la prevalencia del SIDA en el año 2003 —fue la última publicada— puede ser 2,4 por ciento, 2,3 por ciento, 3,2 por ciento de la población adulta entre 15 y 49 años. No cito nombres, por obvias razones. En otros la infestación es todavía mucho más alta. El mejor índice después de Cuba es 0,6 por ciento. Tampoco cito nombre. En Cuba es 0,07 por ciento (Aplausos), es decir, 8,6 veces menos prevalencia que el país que más se acerca.

Nuestros médicos, nuestros científicos, nuestros químicos farmacéuticos, y de modo especial los que componen el Contingente “Henry Reeve”, deben conocer el máximo posible sobre el SIDA, los métodos más eficientes para combatirlo, y sobre todo que tales métodos se adapten a las condiciones concretas de cada país.

Cuando las naciones desarrolladas inmensamente ricas decidan cooperar realmente con los países africanos y otros del mundo en la lucha contra el SIDA, necesitarán profesionales como los del Contingente “Henry Reeve” (Aplausos). Entonces se comprenderá en toda su magnitud el valor de este paso. Los estados desarrollados y ricos disponen de capital financiero, pero no disponen de capital humano. Si se desea evitar la transmisión de madre a hijo, por ejemplo, hay que practicarle una cesárea a la madre; las madres viven en las aldeas y a las aldeas africanas no van los médicos del mundo desarrollado, no están diseñados para eso.

Hay que formar los médicos que requieran los campos, las aldeas, los barrios marginados y pobres de las ciudades del Tercer Mundo. Incluso en países inmensamente ricos, como Estados Unidos, decenas de millones de afroamericanos, indios, inmigrantes latinos, haitianos y otros, carecen de programa y asistencia médica.

Nosotros ofrecemos formar profesionales dispuestos a luchar contra la muerte (Aplausos). Nosotros demostraremos que hay respuesta a muchas de las tragedias del planeta. Nosotros demostramos que el ser humano puede y debe ser mejor. Nosotros demostramos el valor de la conciencia y de la ética. Nosotros ofrecemos vidas (Aplausos).

¡Vivan los defensores de la vida que hoy se gradúan! (Exclamaciones de: “¡Vivan!”)

¡Vivan las médicas y los médicos capaces de vencer la muerte! (Exclamaciones de: “¡Vivan!”)

¡Viva el glorioso Contingente Internacional “Henry Reeve”! (Exclamaciones de: “¡Viva!”)

(Ovación).

domingo, septiembre 04, 2005

Palabras pronunciadas por el Presidente de la República de Cuba Fidel Castro Ruz, en el encuentro con las fuerzas médicas prometidas

para apoyar al pueblo de Estados Unidos, en las regiones afectadas por el huracán Katrina. 4 de septiembre de 2005.

Queridos integrantes de la fuerza médica constituida para ofrecer apoyo a los afectados por el huracán Katrina en el sur de Estados Unidos;

Distinguidos invitados;

Compatriotas:

Hace apenas 48 horas estaba concluyendo mis palabras en la Mesa Redonda, donde reiteraba con toda precisión nuestra oferta de enviar una fuerza médica con los medios necesarios para prestar ayuda emergente a decenas de miles de norteamericanos atrapados entre las inundaciones y las ruinas que dejó tras sí el huracán Katrina a su paso por Luisiana y otros estados del sur de Estados Unidos.

Era evidente que el mayor peligro lo corrían aquellas masas desesperadas de población humilde, entre ellas muchas personas de la tercera edad con problemas de salud, mujeres embarazadas, madres y niños, que tenían necesidad urgente de atención médica.

En tal situación, no importa cuán rico sea el país, el número de sus científicos y sus grandes avances técnicos; lo que en ese instante se requiere son profesionales jóvenes y bien entrenados, curtidos por la experiencia probada de trabajo médico en circunstancias anómalas, que con un mínimo de recursos puedan ser enviados de inmediato, por aire o cualquier otra vía, a edificaciones o puntos concretos, donde seres humanos estén en peligro de muerte.

En el caso de Cuba, a muy poca distancia de Luisiana, Mississippi y Alabama, se daban esas circunstancias propicias para ofrecer apoyo al pueblo norteamericano. A Estados Unidos en ese momento se le podían donar de todas partes del mundo miles de millones de dólares sin que con ello se salvara una sola vida de las que en Nueva Orleans y otros puntos críticos corrían en esos instantes mortales peligros. Cuba no podría hacer lo más mínimo para auxiliar a los tripulantes de una nave espacial o de un submarino nuclear en peligro; pero a las víctimas del Katrina, en riesgo inminente de muerte, podía ofrecerles significativa y vital ayuda. Y eso fue lo que hizo desde el primer instante, el martes 30 de agosto, a las 12:45 p.m., cuando apenas habían cesado los vientos y las lluvias. No se arrepiente de ello, aunque ni siquiera se haya mencionado su nombre en la larga lista de países que ofrecieron solidaridad al pueblo norteamericano.

Porque sabía muy bien que contaba con hombres y mujeres como ustedes, me atreví a reiterar la oferta tres días después, al prometer que en menos de 12 horas podrían estar en Houston los primeros 100 médicos con los recursos vitales cargados en sus mochilas; en 10 horas más, otros 500; y en menos de 36 horas, 500 más, para una suma total de 1100, que pudieran salvar aunque fuera una sola vida de las muchas que en esos instantes dramáticos estaban en riesgo de perderse.

Tal vez algunos que desconocen el honor y el espíritu solidario de nuestro pueblo pensaron que se trataba de un bluff o una ridícula exageración. Jamás nuestro país juega con asuntos tan serios, ni ha practicado nunca el deshonor de la demagogia o la mentira. Es por ello que con orgullo nos reunimos en esta sala del Palacio de Convenciones, donde hace solo tres días se guardó un minuto de silencio por las víctimas del huracán que azotó a Estados Unidos, y se expresaron nuestras más sentidas condolencias a ese pueblo hermano. Aquí estamos, y no con 1100 sino con 1586 médicos, incluidos 300 de reserva, ante las noticias cada vez más alarmantes que llegaban. En realidad se han incorporado a última hora otros 300 médicos, aproximadamente, adicionalmente convocados que no podían estar aquí, pues ya anunciamos la disposición de enviar miles más si fuera necesario. Pero esos 300 están en otras salas de este Palacio de las Convenciones participando del acto. Bastaron 24 horas para que desde todos los rincones del país se movieran hacia nuestra capital la totalidad de los convocados para llevar a cabo la misión prometida. Hemos cumplido con absoluta puntualidad y precisión.

Ustedes honran la noble profesión médica. Ustedes, con su respuesta rápida y sin vacilación alguna, dispuestos a cumplir el deber en nuevas y difíciles condiciones, están escribiendo una página en la historia de la solidaridad entre los pueblos y están señalando un camino de paz a la sufrida y amenazada especie humana a la cual pertenecemos todos.

En esa fuerza médica están incluidos —y me refiero a los 1 586 mencionados inicialmente:

· 1097 especialistas en Medicina General Integral, de los cuales más de 600 estudian Maestrías en Ciencias Médicas;

· 351 médicos generales e intensivistas;

· 72 profesionales que dominan dos especialidades médicas; y

· 66 especialistas en Cardiología, Pediatría, Gastroenterología, Cirugía, Psiquiatría, Epidemiología y otras especialidades.

De esta fuerza:

· 699 médicos han cumplido una o más misiones internacionales en 43 países, algunos tres; y

· 727 se encontraban preparados y a punto de partir para cumplir misión en América Latina, África y Asia, los cuales podían incorporarse a esta fuerza por la urgencia de la situación en el sur de Estados Unidos, y sin dejar de cumplir, con otro personal de similares características, los compromisos internacionales contraídos con otros países.

La edad promedio de todo el personal es de 32 años —la inmensa mayoría no había nacido al triunfo de la Revolución y unos cuantos no habían nacido ni siquiera 15 años después del triunfo, es todo fruto de estos años duros—, y la experiencia promedio en el ejercicio profesional no menos de 10 años. Algunos más, otros menos, la mayoría más.

729 son hombres y 857 mujeres.

La gravedad de la situación sanitaria y los peligros que dejó tras sí en Estados Unidos el huracán Katrina se refleja de forma elocuente en las agencias cablegráficas internacionales y en la propia prensa de Estados Unidos:

La agencia EFE informa que en el estadio de Houston, Texas, ahora convertido en albergue de más de 15 mil personas evacuadas desde Nueva Orleans, apenas unas tres mil han podido recibir atención. Se ha reportado allí la existencia de enfermedades altamente contagiosas, así como brotes de diarreas y vómitos que amenazan con propagarse aceleradamente debido a las condiciones de hacinamiento en que se encuentran estas personas.

El Washington Post en su edición de ayer sábado informa que las principales necesidades en Mississippi en estos momentos son combustible y asistencia médica.

Un despacho de la agencia AP informa que dos de los hospitales con mayores problemas en Nueva Orleans fueron evacuados después que los médicos desesperados, pasaron dos días tomando la difícil decisión de a qué pacientes debían repartirles el escaso suministro de comida, agua y medicamentos. Tres enfermos terminales fallecieron durante la evacuación, y no se podría precisar cuántos murieron antes de que llegara finalmente la ayuda. Algunos empleados del hospital se suministraron entre sí sueros intravenosos a la espera de ser rescatados.

La cadena Fox News destacó ayer que los trabajadores de la salud en Nueva Orleans están trabajando las 24 horas, sin descanso, para tratar a los pacientes en estado crítico y prevenir una catástrofe sanitaria en las ya abarrotadas instalaciones médicas. Estos trabajadores de la Salud han estado trabajando sin descanso pero se agotan las fuerzas; se necesita hacer algo urgente.

Un vocero del Departamento de Salud y Hospitales de Luisiana, Kyle Viator, declaró ayer que “tenemos pacientes de diálisis, diabetes, personas que necesitan un tratamiento regular y prescripciones. Nuestros recursos se acaban. Un tercio de la población está desplazada en estos momentos, y en ese grupo se incluye nuestro personal médico”.

Un artículo del diario español El Mundo recoge los dramáticos testimonios de Nina Ferguson, de 46 años, residente negra de Nueva Orleans, quien asegura no haber podido reprimir las náuseas nada más bajar del camión militar que la condujo a Houston, y añadió: “para esto nos quedábamos mejor en el Centro de Convenciones, donde he visto morir bebés deshidratados y a varios ancianos sin que nadie se preocupara por ellos”.

Otra residente Rosanne Asuen, diabética y obesa, tuvo que ser reanimada por una enfermera voluntaria que luchaba como ella por salir de allí.

Una madre, Evelyn Sander, de 23 años, cuenta cómo limpiaba el sudor de la frente de su bebé de un mes de nacido, Isaiah, con síntomas de deshidratación y comido por las moscas.

El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), expresó en un comunicado difundido ayer sábado su preocupación por la situación de los niños en las zonas afectadas. Según la UNICEF, se calcula que entre un tercio y una cuarta parte del millón doscientas mil personas que quedaron desamparadas en Luisiana, Mississippi y Alabama son niños.

Un portavoz del Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), con sede en Atlanta, dijo a EFE que las aguas estancadas presentan un ambiente idóneo para la propagación del Virus del Nilo, así como el surgimiento de brotes de Hepatitis A y de la bacteria E. Coli, un patógeno potencialmente mortal que puede provocar, entre otros síntomas, diarreas y fallos renales.

Un cable de la AFP fechado ayer en Houston señala que Texas prometió albergar a los miles de personas desplazadas, y que en los hoteles de Houston comienza a faltar el agua y los enfermos demoran en ser curados. Steven Glonsky, médico del Hospital Metodista de esa ciudad, quien pasó trece horas atendiendo a sobrevivientes deshidratados, traumatizados y con enfermedades crónicas como Diabetes e Hipertensión, aseguró que se trataba de una crisis sin precedentes.

El jefe de la bancada republicana del Senado norteamericano, Hill Frist, quien se encuentra en Nueva Orleans, reconoció que “los médicos y las enfermeras están haciendo un gran trabajo, pero sigue habiendo un grave problema de distribución de la asistencia”, y que “decenas de personas mueren cada día”.

Según el Boston Globe, Luisiana y Mississippi están enfrentando el peor desastre de salud pública de la nación en muchas décadas.

Ese mismo diario recoge declaraciones del doctor Marshall Bouldin, Director de Diabetes y Metabolismo del Centro Médico Universitario en Mississippi, Jackson, quien señaló: “tenemos la oportunidad de ver cosas que no hemos visto en muchos años: cólera, fiebre tifoidea, tétanos, malaria. No habíamos visto condiciones tales en 50 años. Las personas están hacinadas y deambulan entre los excrementos”.

Sería interminable la lista de problemas de salud referidos de forma prácticamente unánime por la prensa y por las instituciones especializadas en cuestiones de salud.

Las mochilas de nuestros médicos contienen precisamente aquellos recursos requeridos para enfrentar sobre el terreno los problemas relacionados con la deshidratación, la hipertensión arterial, la Diabetes Mellitus, las infecciones en cualquier lugar del organismo: pulmones, huesos, piel, oído, vías urinarias, sistema reproductivo, aparato digestivo. Igualmente, medicamentos contra los vómitos; medicamentos que alivian el dolor y reducen la fiebre; medicamentos para la atención inmediata de las urgencias cardiacas, las alergias de cualquier tipo; para el tratamiento del asma bronquial y otros problemas similares con apenas cuatro decenas de productos de probada eficiencia en tales situaciones de urgencia.

Estos profesionales disponen de dos mochilas, cada una de las cuales lleva la colección de tales productos con 12 kilogramos de peso cada mochila; en realidad esto pudo comprobarse cuando se reunieron todas las necesarias, y en esas mochilas, que son de por sí mochilas grandes, solo cabía la mitad de ellas, es por eso que fue necesario preparar dos para cada uno, más el pequeño maletín donde están los equipos para el diagnóstico, apoyados, además, por una gran experiencia clínica que es lo que más se destaca en la característica de nuestros médicos, acostumbrados a prestar su servicio allí donde muchas veces se carece totalmente de equipos de Rayos X, ultrasonidos, análisis de heces fecales, de sangre, etcétera, etcétera. Los medicamentos suman en total, al ascender el número de médicos, 36 toneladas. El cálculo inicial era menor.

Cuba posee autoridad moral para opinar sobre el tema y hacer esta oferta. Cuenta hoy con el más alto índice de médicos per cápita entre todos los países del mundo, y ningún otro ha desarrollado mayor cooperación en el campo de la salud con otros pueblos.

De más de 130 mil profesionales de la salud de nivel universitario, en este momento, 25.845 cumplen misión internacional en 66 países. Atienden una población de 85 millones 154 mil 748 habitantes, 34 millones 700 mil en América Latina y el Caribe y 50 millones 400 mil en África y Asia. De ellos, 17.651 son médicos, 3.069 son estomatólogos y 3.117 son tecnólogos de la salud en ópticas y otras áreas.

Hoy en Cuba estudian Medicina más de 12 mil jóvenes procedentes de otros países, especialmente de América Latina y el Caribe, sin costo alguno, y este número se multiplicará rápidamente. En la Escuela Latinoamericana de Medicina estudian incluso decenas de jóvenes norteamericanos, y sus puertas están abiertas, desde que se fundó, para estudiantes de ese país.

Hoy mismo recibí una emocionante carta de alumnos egresados de ese Centro, que dice textualmente:

“Excelentísimo Comandante Fidel Castro Ruz;

“Querido Comandante en Jefe:

“A partir de los horrorosos hechos ocurridos en Nueva Orleans consecuencia del devastador huracán Katrina, y de su intervención en horas de la tarde en la Mesa Redonda, nosotros, los hondureños y otros graduados de la ELAM, nos sentimos conmovidos por la situación que padecen actualmente los hermanos norteamericanos, y habiendo sido nosotros mismos víctimas de un desastre natural, como lo fue el huracán Mitch, nos solidarizamos ante esta tragedia y deseamos sumarnos a la oferta que usted ha hecho a ese hermano pueblo de enviar médicos generales para auxiliar en estos momentos críticos.

“Sepa que en nosotros tiene ‘médicos dispuestos a ir allí donde más se les necesite’.

“Nuestros caminos incorporados a su sueños.

“Con cariño infinito y eternamente agradecidos,

“Primera Promoción de Graduados de la ELAM.”

Esta carta la suscriben 85 jóvenes recién graduados de la Escuela Latinoamericana de Medicina, quienes manifiestan que las firmas y nombres representan a los compañeros presentes en La Habana, y que existen más compañeros dispuestos pero que se encuentran fuera del país de vacaciones.

Cuando se inició nuestra primera guerra de independencia en 1868, un grupo de ciudadanos norteamericanos se incorporó a las fuerzas patrióticas cubanas. Uno de ellos, muy joven, se destacó por su excepcional valor y escribió páginas de admirable heroísmo: Henry Reeve. Su nombre inolvidable está inscrito en el corazón de nuestro pueblo y junto al de Lincoln y otros norteamericanos ilustres, en la Tribuna erigida durante los días de la lucha por el regreso del niño Elián González, en la que el noble pueblo de Estados Unidos fue factor decisivo en la obtención de una decisión justa.

Henry Reeve, ya casi inválido por sus heridas después de siete años de guerra, cayó combatiendo el 4 de agosto de 1876, en las cercanías de Yaguaramas, hoy provincia de Cienfuegos.

Propongo que esta fuerza constituida por médicos cubanos que se ofrecieron para salvar vidas norteamericanas, lleve el nombre glorioso de “Henry Reeve”.

Estos médicos —es decir ustedes— podrían estar ya todos allí prestando sus servicios. Han pasado 48 horas y no hemos recibido respuesta alguna a la reiteración de nuestra oferta. Esperaremos pacientemente los días que sean necesarios. Mientras tanto, emplearán su tiempo en cursos intensivos de epidemiología y perfeccionando el idioma inglés. Si finalmente no llega respuesta alguna o no fuera necesaria su cooperación —la de ustedes—, no por ello habría desaliento en nuestras filas —ni en ustedes ni en nosotros, ni en nuestro pueblo. Muy por el contrario, nos sentiríamos satisfechos de haber cumplido nuestro deber y sumamente felices de saber que ningún otro ciudadano norteamericano de los que sufrieron el golpe doloroso y traicionero del huracán Katrina muera sin asistencia médica, si esa fuera la causa de la ausencia de nuestros médicos.

La Brigada “Henry Reeve” ha sido creada, y cualquiera que sea la tarea que ustedes asuman en cualquier rincón del mundo o en nuestra propia patria, llevarán siempre la gloria de la respuesta valiente y digna que han dado al llamado de solidaridad con el pueblo hermano de Estados Unidos, y en especial sus hijos más humildes.

¡Adelante, generosos defensores de la salud y de la vida, vencedores del dolor y de la muerte!

Gracias.

viernes, septiembre 02, 2005

Reitera el Presidente Fidel Castro ofrecimiento de ayuda médica al pueblo de Estados Unidos en el programa televisivo Mesa Redonda, el 2 de septiembre

de 2005

Fue necesario improvisar esta intervención, como sucede a veces, cuando los acontecimientos se precipitan, y ahora voy a explicar por qué.

Ayer se produjo una conferencia de prensa, de las habituales en el Departamento de Estado, con la participación del vocero de ese departamento, Sean McCormack.

Tengo que referirme textualmente a las declaraciones del vocero.

“Sala de prensa del Departamento de Estado, Washington, DC, 12:46 p.m., jueves, 1 de septiembre del 2005.”

A esa hora nosotros estábamos enfrascados en medio de la sesión de la Asamblea Nacional atendiendo cuestiones importantes; pero entre ellas un punto relacionado con la tragedia en Estados Unidos.

El señor McCormack dijo: “Buenas tardes. Quería comenzar con una breve actualización de un tema que sé es de interés para todos los aquí presentes sobre los esfuerzos de ayuda tras el paso del huracán Katrina, así como las ofertas de ayuda del exterior.

“Permítanme comenzar diciendo que hemos recibido numerosas y generosas ofertas de ayudas de gobiernos extranjeros y organizaciones foráneas, y la secretaria Rice, después de consultar con la Casa Blanca, ha dejado claro que aceptaremos todas las ofertas de ayuda exterior. Cualquier cosa que sea de ayuda para aliviar la difícil situación, la trágica situación de la gente del área afectada por el huracán Katrina será aceptada.”

Más adelante continúa:

“Puedo mencionarles una lista. Hasta ahora esto es una lista que crece y se actualiza constantemente, de hecho, cada hora.

“Hemos recibido ofertas generales de ayuda, así como otras más específicas de varios países y organizaciones, que incluyen a Rusia, Japón, Canadá, Francia, Honduras, Alemania, Venezuela, la OEA, Jamaica, la OTAN, Australia, el Reino Unido, Holanda, Suiza, Grecia, Hungría, Colombia, la República Dominicana, El Salvador, México, China, Corea del Sur, Israel y los Emiratos Arabes Unidos.

“Trataré de mantenerlos al tanto de lo que se añada a la lista. Como dije, crece literalmente hora por hora.”

Fue solo más tarde, ya casi de noche, después de terminada la sesión de la Asamblea, que comenzamos a ver los cables, y ni siquiera pudimos leerlos todos. De algunas de las noticias recibimos información por la mañana, hoy, entre ellas la que acabo de leer.

Esto me coloca en la necesidad de esclarecer la posición de Cuba, porque realmente muchas personas amigas, dentro de Estados Unidos y fuera de Estados Unidos, conociendo que es hábito de nuestro país ofrecer cooperación en situaciones como esta, independientemente de conflictos, diferencias políticas, ideológicas, y de cualquier tipo, comenzaron a llamarnos extrañados de que no hubiésemos ofrecido ningún apoyo a Estados Unidos ante la tragedia ocasionada por el Katrina.

Las llamadas se repetían unas tras otras, y por ello fue imprescindible hacer esta declaración, cuyo contenido por sí mismo se explica. Entre otras cosas, se puede apreciar que no se trata de una simple cuestión de relaciones públicas, ni mucho menos, sino de un hecho importante, incluso desde el punto de vista práctico.

Voy a leer una breve cronología del ofrecimiento de ayuda por parte del gobierno cubano al gobierno de Estados Unidos con motivo del huracán.

“25 de agosto de 2005.

“El huracán Katrina azota la Florida provocando pérdidas de vidas humanas y cuantiosos daños materiales.”

“Días más tarde, el 29 de agosto de 2005. Tras alcanzar categoría 4 en la Escala de Saffir-Simpson, el huracán Katrina azota los estados de Louisiana, Mississippi y Alabama. Comienzan a difundirse las primeras noticias sobre la magnitud de la tragedia.”

“El 30 de agosto de 2005 todavía estaban soplando las últimas rachas sobre estos estados, como el de Louisiana u otros del sur, con los que tenemos relaciones comerciales, por lo menos de importantes compras de alimentos. Hemos recibido incluso visitas de autoridades de ese estado y los demás asociadas a esas compras por parte de Cuba a Estados Unidos, que llevan ya varios años de iniciadas.”

Han pasado muchas cosas. Yo he conversado con muchos miles de agricultores, porque a la primera feria vinieron cientos, me reuní con un grupo, después otro grupo, y en estos cuatro años he conversado con miles de agricultores y visitantes norteamericanos, autoridades estatales, gobernadores, senadores, representantes.

De visita estuvo aquí, hace apenas dos meses, la gobernadora del estado de Louisiana, una persona muy tratable, venía, como hacen los gobernadores, interesada por los temas y los problemas del estado, y estos, los más afectados por el huracán, son estados más pobres; la agricultura juega en ellos un papel importante, así como los puertos, por donde exportan los productos.

“A las 11:32 de la mañana del 30 de agosto de 2005, llamo a nuestro Ministro de Relaciones Exteriores, el compañero Felipe, para pedirle que trasmitiera de inmediato, a través de la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana y a través de nuestra Oficina de Intereses en Washington, un mensaje en el que se expresa condolencias al gobierno de Estados Unidos con motivo del huracán y se le ofrece ayuda en el área de la atención de salud, porque sabíamos, por las noticias que llegaban, que allí se estaba produciendo una catástrofe.”

Si en alguna ocasión era importante ofrecer lo que nosotros podíamos ofrecer, fundamentalmente, por la experiencia que tenemos en la lucha contra huracanes y la experiencia en las medidas de protección de la población, evacuación, apoyo, etcétera, etcétera, es en el campo de la atención médica. A raíz de la catástrofe del 11 de septiembre, fue Cuba el primer país en ofrecer apoyo, porque escuchamos las noticias de que los aviones estaban volando y no se podía aterrizar en los aeropuertos. Lo que hicimos de inmediato fue ofrecer nuestros aeropuertos, y después también ofrecimos lo que podíamos ofrecer: asistencia médica, considerando la magnitud del enorme número de posibles víctimas.

Estamos más cerca de Nueva York que California. Una ayuda de Cuba puede llegar primero desde Cuba a Nueva York que de California, son unas tres horas de Cuba a Nueva York. Creo que es el doble de tiempo de California a esa ciudad.

En fin, ofrecimos ayuda médica, no era nada ridículo, a veces para salvar una vida hace falta un grupo sanguíneo raro para una transfusión, una, dos, tres, 10 vidas, ese no es el problema; si se salva una, hay la obligación de salvarla.

“A las 12:45, cumpliendo las instrucciones, la directora interina de la Dirección de América del Norte del MINREX, Josefina Vidal, se reúne con el segundo jefe de la SINA, Edward Alexander Lee, para trasladarle el mensaje indicado de manera verbal y, además, entregarle copia por escrito.”

No perdemos ni un minuto, esa es la verdad. Por aquí está la compañera Josefina.

“Siguiendo las instrucciones recibidas, la compañera Josefina Vidal le expresó al señor Lee textualmente: ‘Queremos hacer un alto’ —aludiendo al estado actual de las relaciones entre Cuba y el gobierno de Estados Unidos—, ‘dada la gravedad de la situación provocada por el huracán Katrina’.” A nosotros nos afectó también, no olviden que cuando iba llegando a la Florida estábamos en la mesa redonda y había derribado postes, había cortado la electricidad.

Fue una cosa casi repentina. La cola del huracán, cuando cruzó la Florida del este al sureste de la península, nos afectó a nosotros también, muchos vuelos fueron suspendidos, otros fue necesario desviarlos, vuelos con pacientes para operarse en Cuba: unos fueron a Camagüey, otros a Holguín; aviones nuestros que tenían que despegar de Venezuela no pudieron despegar.

Al día siguiente, nadie sabía por dónde iba a pasar el huracán, que incluso se acercó a Cuba, crea problemas en Pinar del Río, grandes lluvias; luego gira hacia el norte, dejando lluvias fuertes, inundaciones en algunos lugares, advertencias de penetración del mar, penetraciones del mar en Pinar del Río, hay que ver las fotos. Nosotros estábamos al día siguiente realmente bajo los efectos del huracán también, y simplemente escuchábamos noticias de que se dirigía hacia el norte y que iba adquiriendo fuerza de categoría 4 a 5, exactamente igual que el otro que pasó por aquí hace varias semanas.

Josefina, después de sus primeras palabras, dio lectura al mensaje indicado, cuyo texto es el siguiente:

“Por instrucciones de la dirección del Gobierno cubano, le traslado nuestras condolencias por la pérdida de vidas humanas y los daños materiales causados por el huracán Katrina y le informo de nuestra disposición a enviar de inmediato a las zonas afectadas los médicos y el personal de salud que hagan falta en cualquier parte y, además, tres hospitales de campaña con el personal necesario.”

En cumplimiento de las indicaciones, Josefina concluyó expresando al señor Lee que: “No nos proponemos hacer publicidad con esto. Esperamos su respuesta.” Por eso no la hicimos pública, realmente no publicamos nada. Es que no queríamos que pareciera una cuestión de publicidad.

El mismo día 30, “El jefe de la Sección de Intereses de Cuba en Washington, Dagoberto Rodríguez, fue recibido, a su solicitud, a las 4:30 p.m. en el Departamento de Estado por el funcionario John Reagan, a quien trasladó exactamente el mismo mensaje que había sido trasmitido en La Habana, dejándole también por escrito el texto del mensaje.”

El día 31, a las 2:15 p.m., “El jefe de la Sección de Intereses de Cuba en Washington, Dagoberto Rodríguez, asistió a una reunión convocada por el Departamento de Estado con el cuerpo diplomático en Washington, en la que se dio información sobre el huracán Katrina y se dieron indicaciones sobre los mecanismos de información y las instituciones vinculadas a la protección contra desastres.” Realmente a nosotros nos pareció un gesto positivo que al otro día se diera el paso de invitarlo, algo que no suele ocurrir.

Transcurridos dos días, después de nuestra oferta, ayer, 1ro. de septiembre, a la hora que indiqué y mientras estábamos en la Asamblea Nacional, se produce la declaración del vocero, que es la que yo realmente veo hoy día 2. Casi todas las noticias las vimos hoy, estuvimos en la Asamblea hasta las 11:00 p.m., y después recibiendo a algunos visitantes.

Al ocurrir esto, esa declaración de ayer, se produce hoy la lluvia de llamadas. Nosotros no queríamos ninguna publicidad con relación a esto. Pero, ¿qué les vamos a decir a los que llaman? ¿O vamos a quedar nosotros ahora ante toda la opinión mundial con una posición extraña, rara, y que frente a una tragedia de tal magnitud no tuviéramos ni una palabra de condolencia para el pueblo de Estados Unidos?

Hay algo más: Ayer mismo, al comenzar la Asamblea, lo primero que se propone por la presidencia de la misma es un mensaje de solidaridad al pueblo norteamericano, que fue publicado hoy íntegramente.

Dice así:

“Mensaje de solidaridad al pueblo norteamericano.”

“El pueblo de Cuba ha seguido con preocupación las noticias relacionadas con los efectos que el huracán Katrina ha causado en los territorios de Louisiana, Mississippi y Alabama. Informaciones todavía incompletas, permiten comprender que se trata de una verdadera tragedia de dimensiones extraordinarias.

“En términos de destrucción física y daños materiales, se le considera como el más costoso desastre natural de la historia norteamericana. La Cruz Roja de ese país estima que su trabajo será más duro que el que afrontó con motivo del atroz ataque del 11 de septiembre del 2001.

“Decenas de miles de personas están atrapadas en áreas inundadas, han perdido sus viviendas, están desplazadas o refugiadas. La Gobernadora de Louisiana calificó como desesperada la situación en New Orleans, donde las aguas continuaban aumentando su nivel. El Alcalde de esa ciudad declaró que centenares y quizás miles de personas podrían haber muerto allí.

“Este desastre con su enorme carga de muerte y sufrimiento, golpea a toda la población de Estados Unidos, pero azota con mayor fuerza a los afroamericanos, trabajadores latinos y norteamericanos pobres que forman la masa de quienes aún esperan ser rescatados y llevados a lugares seguros y es entre ellos donde se concentra el mayor número de víctimas fatales y de personas que han quedado sin hogar.

“Esas noticias causan dolor y tristeza a los cubanos. En su nombre queremos expresar nuestra profunda solidaridad al pueblo de Estados Unidos, a las autoridades estaduales y locales y a las víctimas de esta catástrofe. El mundo entero debe sentir esta tragedia como propia.

“Asamblea Nacional del Poder Popular de la República de Cuba,

“La Habana, septiembre 1 de 2005.”

Se guardó un minuto de silencio por las víctimas. Fue realmente un gesto emotivo y natural en el sentimiento de nuestro pueblo hacia el pueblo de Estados Unidos, y respetuoso por lo demás con las autoridades, sin ninguna ofensa, sin ningún ataque.

Estamos ante esa situación, las noticias son cada vez más duras, habrá miles, cientos de miles, tal vez millones de personas extrañadas de que Cuba no haya ofrecido apoyo alguno, y estamos aquí al lado. Ningún país está más cerca; está mucho más cerca que Japón, cualquier cosa que haga falta, por modesta que sea, llega más pronto de aquí al sur de Estados Unidos que de Japón o de Asia. Bueno, ellos han hablado, incluso, con admiración, creo que hasta de Sri Lanka, de alguna ayuda ofrecida a pesar de sus dificultades. Los Emiratos Arabes están mucho más lejos.

Bueno, estamos hasta más cerca que Honduras, más cerca que Centroamérica y bastante más cerca que cualquier país de Suramérica. Hemos hecho todos los cálculos, en una hora y cincuenta minutos un avión nuestro puede aterrizar en el aeropuerto internacional más próximo al lugar de la tragedia.

Señalar la verdad y reiterar nuestra disposición a cooperar es la causa fundamental de esta comparecencia, no para criticar, no es ese nuestro ánimo. No se nos menciona en esa larga lista, y tal vez fuimos el primero, porque si usted ve la hora en que se dan instrucciones y se trasmite el mensaje, me parece que fue bastante rápida nuestra oferta y fueron cosas concretas: médicos al lugar de la tragedia, precisamente lo que está faltando ahora en muchos lugares.

Nuestra posición no puede ser de resentimiento o de queja siquiera. Como realmente se le dijo al segundo jefe de la Oficina de Intereses, al señor Lee, que no nos proponíamos hacer publicidad con esto, tal vez se interpretó como que no deseábamos que se hiciera publicidad alguna. Puede haber sido una equivocación, no estoy afirmando que se produjo intencionadamente la omisión del nombre de Cuba; pero aunque se hubiera hecho intencionadamente, no es cosa que nos preocupe, nunca hemos hecho algo para que se nos reconozca o se nos dé las gracias, así hemos actuado no una vez, sino montones de veces.

Estaba Somoza en Nicaragua cuando aquel terremoto tremendo que destruyó la ciudad, de las primeras cosas que llegaron allí fueron hospitales de campaña y médicos cubanos.

No teníamos relaciones con Perú, y otros muchos países, y eso no ha sido obstáculo, de inmediato los hemos apoyado. Acaba de producirse el tsunami al otro lado del mundo, y a dos países enviamos una brigada médica, y eso fue costoso, por lo que cuesta enviar un avión, que no ahorra tanto combustible, digamos, como un Boeing, el nuestro gasta bastante; llevar una brigada médica hasta Oceanía en uno de esos aviones es costoso, es de cientos de miles de dólares, precisamente por el costo hoy del combustible de aviación, y los medicamentos que lleva, y casas de campaña, que no se van a traer otra vez en el avión, quedan allá.

En Santo Domingo, en Haití y en Centroamérica cuando fueron terriblemente golpeados por huracanes que costaron en la última región mencionada decenas de miles de vidas, hicimos algo más. De tales hechos salieron las brigadas que hoy constituyen un movimiento tremendo, de ellos nació también la Escuela Latinoamericana de Medicina que ya es casi, desde el punto de vista de la formación de médicos, como servicio a la región y como servicio a la humanidad, algo extraordinario de lo cual se van a derivar los 200 000 médicos que vamos a formar en 10 años, entre Venezuela y Cuba.

Todo eso nació precisamente siempre del espíritu de cooperar, hoy reconocido en muchas partes, porque incluso en Honduras, donde se habló de que se iban a retirar los médicos, se han producido una serie de declaraciones de la población pidiendo que de ninguna forma los retiren, que están atendiendo 2,5 millones de personas que no reciben otra atención. Todo el mundo se movilizó para que no los retiraran, y nosotros dijimos que nunca, por ningún agravio, retiraríamos una ayuda médica, excepto si el gobierno del país lo solicita. Se quedan nuestros médicos incluso cuando hay guerra, y así pasó en Haití, no se movió ninguno y atendieron enfermos, heridos y a todo el que lo requirió.

Esa es la conducta de nuestros médicos, esa es la ética de nuestros médicos y también los principios de nuestro país. No vamos a enviar una fuerza médica para retirarla cuando surja algún conflicto diplomático, alguna desavenencia, o incluso algunos hechos que son muy ofensivos para nuestro país, nunca haríamos otra cosa.

Esa es la línea, por eso digo que no es este un momento para quejarnos siquiera de la omisión del nombre de Cuba por el vocero del Departamento de Estado. Queremos insistir, más bien queremos reiterar nuestra voluntad de cooperar con el pueblo de Estados Unidos, y con mucha más razón después de lo que hemos visto y lo que el mundo ha visto, por ello aquí queremos expresar textualmente nuestra posición y reiterarla más concretamente todavía:

“Nuestro país está listo para enviar, en horas de la madrugada de esta noche, 100 médicos generales y especialistas en Medicina General Integral, los cuales estarían al amanecer de mañana sábado en el Aeropuerto Internacional de Houston, Texas, el más cercano a la región de la tragedia, para ser transportados por vía aérea” –serían helicópteros fundamentalmente—, “pluvial o terrestre” —anfibios, que a veces penetran zonas muy inundadas—, “a los puntos aislados de refugio, instalaciones y barrios de la ciudad de Nueva Orleans donde se encuentre población o familias requeridas de atención médica urgente o primeros auxilios. Dicho personal iría equipado con mochilas que contendrían 24 kilogramos de medicamentos esenciales en esas situaciones para salvar vidas, e instrumentos mínimos de diagnóstico.” Tienen que tomar la presión, pulso y otros parámetros, todos esos mínimos recursos para hacer un dictamen clínico, en lo cual tienen mucha experiencia los médicos nuestros, porque hay en este momento decenas de miles de ellos en el exterior, y en muchos sitios no había un rayos X, un ultrasonido, no hay nada, ni un examen siquiera de sangre o heces fecales, llegan y clínicamente diagnostican, con altísimo nivel de precisión. Casi son expertos clínicos, ya que están habituados a trabajar en zonas del Tercer Mundo donde carecen de equipos para el diagnóstico. “Podrán actuar aislados o en grupos de dos o más personas, según las circunstancias, por el tiempo que sea necesario.

“De la misma forma, Cuba está lista para enviar por la vía de Houston o cualquier otro aeropuerto que se le indique, 500 especialistas en Medicina General Integral adicionales, igualmente equipados, que estarían en el punto de destino en horas del mediodía y la tarde de mañana sábado, 3 de septiembre.

“Un tercer grupo de 500 Especialistas en Medicina General Integral sería enviado, cuyos integrantes podrían arribar durante la mañana del domingo 4 de septiembre. De este modo, en menos de 36 horas, 1 100 médicos de estas características y con los recursos señalados” —las mochilas—, “que equivalen a 26,4 toneladas de medicamentos y recursos diagnósticos” —principalmente medicamentos— “estarían prestando sus servicios a las personas más urgidas de atención, tras el paso de un huracán como el Katrina.”

Y el daño que dejó, en las condiciones de una zona llana, baja, muchos ríos. Es decir que ahí han ocurrido parece que accidentes también, alguna presa, diques que se fueron, todas esas situaciones. Un huracán es un huracán, de categoría cinco igual. El de aquí entró en Cienfuegos con categoría cuatro.

Entró con más fuerza, incluso, al acercarse.

“Este personal médico dispone de la experiencia internacional y los conocimientos idiomáticos elementales para atender a los pacientes.

“Solo esperamos respuesta de las autoridades de Estados Unidos.”

Nuestros médicos han estado en Sudáfrica, en muchos lugares de habla inglesa, hasta en zonas de dialectos, incluso; pero es muy fácil entenderse con el médico. Los niños, por ejemplo, de ocho meses no hablan, los médicos los diagnostican, simplemente son capaces de diagnosticar, a veces no hace falta ni el idioma; pero tienen los conocimientos elementales necesarios.

La importancia de esta proposición se puede deducir de un cable procedente de Nueva Orleans, de hoy 2 de septiembre, de la agencia EFE, y que dice textualmente, vale la pena leerlo.

“Sin electricidad en hospitales, las farmacias de Nueva Orleans bajo más de un metro de agua, miles de pacientes sin asistencia sanitaria y la creciente amenaza de brotes infecciosos, la salud de decenas de miles de personas afectadas por el huracán ‘Katrina’ está en peligro.

“La crisis que vive Nueva Orleans y grandes áreas del sur de Louisiana se ve agravada por el hecho de que la mayoría de las decenas de miles de personas atrapadas por las aguas son las más pobres entre los pobres del país, individuos que sufren más enfermedades mentales y físicas que otros grupos sociales.

“Una trágica muestra de los problemas sanitarios que ‘Katrina’ y las inundaciones que le acompañaron han traído a los habitantes de Nueva Orleans se podía observar el jueves en las puertas del Centro de Convenciones de la ciudad, donde se han refugiado entre 20 000 y 25 000 personas.

“En una de las paredes exteriores del Centro descansa el cadáver de una anciana, sentada en su silla de ruedas y cubierta con una manta. En otro extremo del Centro de Convenciones un par de personas administraban un masaje cardiaco a un hombre que yacía inconsciente en el suelo, en un vano intento por salvar su vida.

“Ancianos, niños y enfermos de entre los pobres de Nueva Orleans —donde según cifras oficiales cerca de un tercio de sus 1,4 millones de habitantes son pobres—,” casi medio millón, “los más vulnerables son los que están pagando el mayor coste del desastre.

“Algunos expertos han empezado a advertir sobre las consecuencias psicológicas que el caos y violencia que imperan en Nueva Orleans tendrán sobre los niños que viven de primera mano la crisis, en algunos casos separados de sus padres.

“Otra preocupación que los expertos empiezan a airear es el de la aparición de brotes infecciosos de enfermedades como el cólera o la fiebre tifoidea.

“El 80 por ciento de Nueva Orleans se encuentra bajo el agua. Las autoridades temen que centenares, probablemente miles de personas han muerto en los pasados días y están atrapadas por las aguas en los áticos de sus viviendas.”

Estamos hablando de prestar apoyo a personas atrapadas en un edificio, en un estadio, en donde sea, en una aldea, personal médico que va allí donde los ubiquen, con los medicamentos. Ese personal médico puede salvar la vida en casos como el del hombre que recibía masajes por ataque cardiaco, y un medicamento para esos casos u otros problemas serios los puede resolver un médico y su mochila de medicamentos esenciales. Quién sabe si a lo mejor habrían podido salvar a la persona que estaba en la silla de ruedas, habría que ver por qué murió.

Es decir, no estamos ofreciendo médicos para Disneylandia o para hospedarse en hoteles de cinco estrellas.

“Con temperaturas que superan los 30 grados centígrados” —eso no es nada para un médico cubano—, “los cuerpos en descomposición de personas y animales se convierten rápidamente en un caldo de cultivo de bacterias.

“Además, las alcantarillas del área metropolitana de Nueva Orleans han vaciado su contenido en las aguas estancadas en las calles de la ciudad, por donde están obligados a deambular sus habitantes que intentan escapar.

“Y por si fuera poco, se pueden observar claramente desde el aire manchas de peligrosos productos químicos que flotan en las aguas procedentes de empresas e industrias, como las refinerías o las explotaciones agrícolas, situadas en los alrededores de Nueva Orleans.

“Los expertos advierten que el contacto con estas aguas puede causar infecciones a las personas.

“La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) advirtió que la población se debería abstener de consumir ‘productos perecederos como carne, pescado, leche y huevos que no están refrigerados de forma apropiada, que pueden causar enfermedades si se consumen, incluso si se han cocinado de forma apropiada’.”

Para todos estos problemas es esencial un profesional allí en aquellos lugares, donde puede no haber un médico, qué tipo de alimentos, si en circunstancias puede ser de latería. El problema es que llegue un primer auxilio rápido, que atienda y salve vidas en 24 ó 48 horas, mientras se organiza. Puede haber cientos de lugares así, y el número de vidas que pueden salvarse o perderse no es calculable.

Aquellos con su mochila de medicamentos, bien distribuidos en cientos de lugares diferentes, pueden ser extraordinariamente útiles.

Se supone que hasta pueden informar, si tienen algún medio de comunicación, qué necesitan y ya es mucho más fácil, diagnostican, avizoran si se va a producir una epidemia, ven los primeros síntomas. No pueden ser inútiles.

Si hay una circunstancia en que hace falta es esa, donde pueden cooperar muchos médicos que hayan ido a las selvas, a las mesetas, a cualquier parte; no porque sean cubanos, no es un enemigo que va allí a matar, es un profesional, de los cuales tenemos decenas de miles hoy en otros países, donde otros no van.

“FDA añadió que ‘no se coma ningún alimento que haya estado en contacto con las aguas de la inundación’.

“Con las desesperadas peticiones de agua y comida por parte de las miles de personas atrapadas en el Superdome y el Centro de Convenciones” —no sé si ya los habrán evacuado—, “que en algunos casos no han comido en los últimos tres días, hay muchas posibilidades de que las advertencias de FDA —en el caso de que sean oídas por los damnificados— no tengan mucho efecto.”

Este cable llegó hoy, lo he recibido unas horas antes de esta comparecencia.

Por eso vengo a ratificar la oferta. Fuimos tan leales a la idea de que no queríamos publicidad, que han pasado tres días y nada se conoce de nuestra disposición. Todo el mundo ha dicho: “Yo ofrecí esto, yo ofrecí 50 000 dólares, yo ofrecí no sé qué cosa.” Nosotros ofrecemos vidas, salvar allí 10, 100, 500, 1 000; ayudar a que se tomen medidas que pueden salvar decenas de miles, aunque sea evitar el triste espectáculo que el mundo está viendo.

¿Van a rechazar nuestra cooperación por las cosas ocurridas entre ambos países? Yo creo que sería útil al mundo y un buen ejemplo, no solo de parte nuestra, sino también de parte de ellos, porque estos fenómenos se pueden repetir.

Hoy hablaban unos expertos norteamericanos que puede ocurrir un gran huracán como este en el término de un mes o dos, más violento que este que pueda golpear a Estados Unidos.

Así que nuestro gesto es un gesto sincero y de paz, no busca publicidad, no pone condiciones de ningún tipo, ni que quiten el bloqueo, ni nada de eso. Nunca hemos puesto condiciones a nadie, enviamos apoyo de lo que tenemos y tenemos eso; no disponemos de gran capital financiero. Los gastos los cubrimos nosotros, del pasaje, del combustible; no hace falta siquiera adquirir combustible allí, está cerquita. Pueden ir allí o a otro aeropuerto, o a una base militar, si hay una base militar y los llevan a la misma. No van a hacer declaraciones ni a buscar publicidad, que quede bien claro todo esto.

Tenemos la esperanza, ya que hoy se ve otro cambio, la propia Secretaria de Estado dice que aceptarían cualquier ayuda. Esto significa que si viene de Marte la ayuda la recibirían; pero no es de Marte, es de una islita que está aquí, a unos minutos de aquel lugar, y que tiene un derecho moral de hablar de la posibilidad de enviar médicos, es algo ya reconocido por el mundo.

Lo que deseamos no es criticar, no es poner en aprietos al gobierno de Estados Unidos, estamos conscientes de que las autoridades están pasando un momento difícil, críticas fuertes. Nosotros no somos ese tipo de políticos —vamos a llamarnos políticos, por si la palabra revolucionarios asustara a alguien— que aprovechen oportunistamente determinadas situaciones para golpear a un adversario, quiero aclararlo, porque es un espíritu real de cooperación.

Una vez más digo que no es la primera vez. Estamos absolutamente ajenos a toda posición confrontacional con Estados Unidos o con su gobierno, ya di la palabra, digo: “Vamos a hacer un alto”. Y no pedimos nada, y sí todos esos medicamentos corren por nuestra cuenta, y el transporte y todo lo demás.

Allí no sé, si llegan a una aldea, me imagino que tendrán allí lo que les ofrezca la gente, no sé si lleven un poco de agua, pero nuestros médicos saben pasar sed, sufrir calor y estar sin alimentos junto con los pacientes. Cuando han estado en algunos lugares les hemos enviado alimentos, preocupados por ellos, y lo que han hecho es que se lo han entregado a los pacientes.

Maestros por cuya salud hemos estado preocupados y cuando les hemos enviado algo se lo han entregado a los alumnos, y un médico nuestro que reciba algo se lo entrega a un paciente primero, esa es la ética en que están formados esos médicos, que no son uno ni dos, son ya decenas de miles, ahora, en este mismo momento, y decenas de miles más aquí.

Acabamos de graduar hace unos días 1 610 jóvenes de otros países, ya terminaron sus estudios con una buena experiencia. Alrededor de este momento deben haberse graduado casi 2 000 médicos cubanos más con experiencia clínica, constituyen reservas. Aquí hay de vacaciones muchos de los que están en misiones en el exterior, con experiencia. Enviaríamos a los lugares más golpeados, fundamentalmente médicos con experiencia. Ya sabemos los que irían. No esperamos más que la respuesta, y ojalá se produzca de inmediato, para no perder un minuto.

Todas las medidas están adoptadas, moviéndose todo: mochilas, medicamentos, ropa, todo, porque hacía ya tres días de nuestra oferta y no podíamos tener a los hombres movilizados permanentemente. Lo que sí sabemos es el tiempo en que los movilizamos, y sí sabemos que la única forma de llevar el medicamento a todas esas personas que aparecen en las escenas de la televisión en cuestión de horas, porque al amanecer, a las 12 horas del momento en que hablo, pueden estar allí en el aeropuerto de Houston, y de allí en helicóptero, a los puntos donde los necesitan en muy breve tiempo.

Un helicóptero no necesita una pista, aterriza en un lugar donde le suministran combustible, y lleva el personal médico a cualquier lugar, es lo ideal; pero a veces puede ser un lugar donde llegue un barco o una lancha rápida, o a veces un carro anfibio, y hay hombres de la Guardia Nacional, soldados norteamericanos en esa tarea. Estoy seguro de que todos van a colaborar, y sería un buen ejemplo para el mundo que médicos norteamericanos, médicos cubanos, ciudadanos, no importa lo que sean, en esa especie de alto, en esa especie de tregua, ayudaran a salvar a otros.

Es una guerra no entre seres humanos, es una guerra por la vida de los seres humanos, es una guerra contra las enfermedades, contra las calamidades que se puedan repetir, y una de las primeras cosas que debiera aprender este mundo especialmente ahora, con lo cambios que se están produciendo y los fenómenos de este tipo, es a cooperar.

Allá a Indonesia fueron nuestros médicos, a Sri Lanka. En Timor Leste están nuestros médicos, y aquí estarán pronto preparándose cientos de médicos de allá. Creo que está del otro lado del mundo, entre Oceanía y Australia. Hace algunas semanas enviamos una delegación, fue, vino, conversé largamente con la misma, conozco la situación, los médicos que hay. Tenemos un programa también para formarles, en unos pocos años, cientos de médicos, todos los que necesitan. Ese es un país de habla portuguesa, muy heroico, que perdió decenas de miles de vidas en el proceso para alcanzar la independencia.

De esto no hemos hablado una palabra. Me veo obligado a decirlo aquí hoy, un poco para que nadie dude de cómo son las cosas y se quiten un poco de reflejos condicionados de la cabeza, porque lo que hay ya no son únicamente mentiras inculcadas, sino reflejos condicionados creados en la mente de muchas personas.

Además —como les decía—, tenemos muchos amigos en Estados Unidos, y alrededor de 200 personalidades, autoridades administrativas de esos estados del sur, con los que compañeros nuestros tienen relaciones, porque constantemente se comunican en un sinnúmero de actividades relacionadas con la compra, embarque y transporte de alimentos, pago de los mismos, porque ya llevamos cuatro años pagando esos alimentos al contado, sin un minuto de retraso y sin un centavo menos de lo que se debe pagar. Se han desarrollado relaciones realmente buenas, de confianza, se les enviaron a las autoridades, a todos, nuestras condolencias, y reaccionaron muy bien, y agradecidos, les dijimos que habíamos informado de eso a las altas autoridades de Estados Unidos, y a todos les dijimos que queríamos actuar con discreción.

Ellos deben saberlo bien, y testigos no se sabe los que hay, pero no importa. No se trata aquí de discutir o polemizar. No le pedimos a nadie que se autocritique, ni estamos criticando a nadie; estamos proponiendo algo realmente constructivo que nos parece justo, y con hechos prácticos, concretos, inmediatos, y en cuestión de horas, a las 7:00 de la mañana puede estar allí, con sus mochilas, que están ya listas, el personal, los primeros 100 listos. Esos son los primeros 100, para que puedan llegar al amanecer. Los otros comenzarán a llegar al mediodía, y por la tarde, un segundo grupo de 500 y otros tantos el domingo.

En este momento se han operado 64 367 pacientes venezolanos y caribeños, a través de la Misión Milagro, a un ritmo de 1 560 diarios. Calculen ustedes cuántos aviones vuelan trayendo y devolviendo pacientes para operar de la vista esa cifra de personas. Tenemos una fuerza aquí preparándose, tenemos un gran número de intensivistas, si en algunos hospitales de emergencia, con motivos del huracán los necesitan, podemos enviarlos.

En Estados Unidos cuentan con muchos médicos y recursos, pero tienen también una situación especial en una zona específica, por un problema específico. No es ninguna deshonra. Lo que sí estoy seguro de que es muy difícil en 12 horas, en 24 horas, situar allí donde está aquella gente del sur, todo el personal necesario. No se improvisa un médico para situaciones extremas, un clínico entrenado para esa tarea no se improvisa, ni hombres que lleguen a donde sea. No es la primera vez, esta no es una experiencia nueva para Cuba.

Es lo que quiero decir. Hay más de 200 personas que conocen ya eso y se les dijo a todos que les habíamos avisado a las autoridades de Washington y que queríamos discreción. Los demás pueden juzgar si fue o no correcto pedir a ustedes que me dieran unos minutos para explicar esto, para dirigirme al pueblo norteamericano y dar una respuesta para que no piensen muchos que somos vengativos y por el hecho de nuestras diferencias con Estados Unidos no queramos ayudar. Y vuelvo a repetir, ¡no pedimos nada! Es que realmente no necesitamos nada.

Medicamentos sí, todos los que quieran. Equipos allí de ellos, no para Cuba, sino para salvar vidas y atender norteamericanos, y si quieren más médicos, si quieren 1 000, 1 000 más, si quieren 5 000, 5 000 más, los tenemos y sabemos dónde están, y que manejan equipos de rayos X, ultrasonido, endoscopio, y para muchas enfermedades. Usted puede tener muchos equipos, pero hay que ver si tiene de inmediato a toda la gente que los maneje. El problema es la rapidez con que lleguen. Es lo único que digo.

Expreso en esto la buena voluntad de nuestro pueblo, los sentimientos amistosos que siempre ha tenido hacia el pueblo norteamericano, demostrado a lo largo de 46 años, uno de los pocos países del mundo donde nunca se ha quemado una bandera de Estados Unidos, donde nunca se ofende a un norteamericano, ese es el aval; estamos agradecidos del pueblo que apoyó el regreso del niño, del pueblo que en número creciente apoya que se haga justicia con nuestros compañeros, del pueblo en que confiamos que un día junto a nosotros construya vínculos de amistad y no únicamente para ayudarnos mutuamente, sino fundamentalmente para ayudar a otros.

El gobierno de Estados Unidos y el Congreso aprobaron 15 000 millones para luchar contra el SIDA, pero el dinero no resuelve el problema del SIDA, si no hay médicos en las aldeas de Africa. Y no existen esos médicos, los tenemos nosotros y cada vez más los vamos a tener por decenas de miles.

El Caribe va a tener miles de médicos, los vamos a ayudar a prepararlos y hemos preparado ya cientos de ellos, que hablan inglés, y un inglés perfecto.

El mundo necesita médicos, médicos que vayan a esos lugares. Centroamérica los va a tener, los tiene incluso, y somos toda una familia.

Y si hacen falta equipos con urgencia para apoyar a las personas afectadas, Cuba dispone de ellos, están en los almacenes listos, los mismos que nosotros hemos adquirido para nuestros programas; mientras estamos construyendo, siempre hay una reserva. No los vamos a sacar de nuestros centros de salud. Se trata de equipos destinados a otros puntos, que pueden reemplazarse en cuestión de semanas.

También hemos advertido allá en Washington que se iba a realizar esta comparecencia y que no tenía un propósito confrontacional, sino reiterar nuestra oferta. A las 5:00 de la tarde se le informó aquí en la Sección de Intereses, y allá en la capital de Estados Unidos se le informó también, ellos no están conociendo esto por la televisión y sabían el espíritu que la animaba. Ojalá todos saquemos una lección provechosa y una lección útil, algo útil de esta colosal y triste tragedia que ha ocurrido en ese país.

Me parece, Randy, demás compañeros y compatriotas, que no tengo nada más que añadir, ni debo añadir nada más a lo que he expresado.

sábado, agosto 20, 2005

Discurso pronunciado por el Presidente de la República de Cuba, Fidel Castro Ruz, en el acto con motivo de la primera graduación

de la Escuela Latinoamericana de Medicina. Teatro “Carlos Marx”, 20 de agosto de 2005.

Excelencias y entrañables amigos que, en representación de los países que son patria de los médicos que hoy se gradúan, nos honran con su presencia;

Jóvenes tenaces y aplicados que hoy se gradúan como médicos de nuevo tipo y sus familiares;

Profesores y trabajadores de la Escuela Latinoamericana de Medicina;

Queridos compatriotas cubanos, caribeños y latinoamericanos;

Distinguidos invitados:

Esta graduación era un sueño hace casi siete años. Hoy es una prueba de la capacidad de los seres humanos para alcanzar las más elevadas metas, y un premio realmente para los que creemos que un mundo mejor está a nuestro alcance.

La idea surgió cuando los cables comenzaron a divulgar la noticia de que el huracán Mitch había arrancado la vida a más de 40 mil personas en Centroamérica. Propusimos enviar una fuerza médica capaz de salvar cada año tantas vidas como las que había destruido el huracán. No vacilamos en hacerlo aunque estábamos todavía bajo los más duros embates del período especial. Ello era posible porque, aun en medio de aquella terrible prueba después del derrumbe del campo socialista y de la URSS, que nos privó de toda cooperación exterior, y cuando en el mundo se daba por perdida nuestra causa, la Revolución no cesó un instante de crear capital humano.

Asociada a la idea de apoyar a Centroamérica con miles de médicos, nació de inmediato la Escuela Latinoamericana de Medicina, para sustituir progresivamente con médicos de esos países a los médicos cubanos que integraban aquella fuerza, cuando fueran finalizando su misión. Hoy esa escuela, con su pujante desarrollo, apoya la formación de médicos no sólo en Centroamérica sino también en otras regiones del mundo.

Volviendo la mirada hacia el pasado, recordamos que antes del Primero de Enero de 1959 la represión sangrienta condujo al cierre de nuestros centros de enseñanza superior, entre ellos la única Escuela de Medicina, que radicaba en la colina universitaria de la Ciudad de La Habana.

La mayoría de los graduados existentes procedía de sectores con recursos económicos. La mitad de los médicos, atraídos por Estados Unidos, abandonaron la Patria amenazada y agredida. Sólo quedaron 3 mil y un reducido número de profesores de Medicina. Con ellos comenzamos a edificar lo que hoy tenemos.

Por estas causas, en los primeros años del triunfo de la Revolución sólo unos pocos pudieron recibir el título de médicos. La primera graduación de jóvenes médicos que iniciaron sus estudios después del Primero de Enero de 1959 tuvo lugar el 14 de noviembre de 1965.

Hacía apenas seis años habían cesado nuestros combates en las montañas orientales de la Sierra Maestra. Frescos todavía los recuerdos de aquel escenario, invité al contingente de los 400 jóvenes que finalizaban sus estudios de Medicina a graduarse en la montaña más alta de aquella cordillera y de Cuba, a casi dos mil metros de altura: el Pico Turquino.

Hoy ante ustedes, en este teatro, me parecen irreales las palabras que dirigí a los que en la punta de la empinada montaña se graduaron como médicos.

Después de subrayar algunos párrafos de una copia de aquel discurso, no puedo resistir la tentación de repetir esta noche, cuando se gradúa esta vez un contingente de 1.610 médicos de la Escuela Latinoamericana de Medicina, incluidos los caribeños que estudiaron en otras sedes universitarias de Cuba, algunas palabras de lo que dije entonces.

Eran días, además, en que los ataques piratas y los actos terroristas contra nuestro país, organizados por el gobierno de Estados Unidos, se producían constantemente.

Les decía entonces a los jóvenes: “En este viaje muchos de ustedes han tenido oportunidad de comprender muchas cosas, sin palabras, sin adoctrinamientos, sin discursos, en ese lenguaje mudo pero elocuentísimo de las realidades sociales y de las realidades humanas. Estoy seguro de que mucho más que las ideas abstractas, las inclinaciones, la vocación, la condición natural de cada uno de ustedes ―incuestionablemente buena―, contribuirá a que sepan cumplir el deber, a que en cada ocasión sepan comportarse de la mejor manera, por la actitud de los campesinos de estas montañas, la clase de hombres y mujeres que ustedes han visto; la bondad, la amabilidad, la generosidad, la solidaridad, el reconocimiento, la gratitud de los hombres y mujeres, de los niños y los ancianos que en tan duras condiciones de vida han trabajado, han crecido y han vivido en estas montañas; sus gestos absolutamente espontáneos, las flores con que los recibían, las frutas de sus cosechas, el café, el agua, la voluntad de ayudarlos, la colaboración que prestaron en la organización de todo, la estimación hacia los médicos.”

“El juramento de los estudiantes graduados, su contenido revolucionario internacionalista, todo esto tiene que dolerles mucho a los enemigos.

“Quisieron tal vez contrarrestar de alguna forma esto, y anoche, según noticias que llegaron esta mañana, siendo las 12 y 45 de la madrugada aproximadamente, una lancha pirata abrió fuego hacia tierra, a la altura de la calle Lagunas en La Habana. Tres o cuatro minutos después otra lancha pirata, al parecer buscando la casa del Presidente, abrió fuego produciendo un gran número de impactos de ametralladora en el Acuario Nacional. Eso ocurre precisamente hoy.”

Para los distinguidos invitados que nos honran con su participación en esta graduación y para todos los presentes, trataré de resumir, en apretadísima síntesis, los resultados de nuestros esfuerzos en el campo de la formación del personal y en el desarrollo de la ciencia médica a lo largo de los años transcurridos desde entonces.

Médicos graduados en nuestro país después del triunfo de la Revolución:

· En el decenio 1960-1969: 4.907

· En el segundo decenio, 1970-1979: 9.410

· En el tercero,1980-1989: 22.490

· En el cuarto, 1990-1999: 37.841

· En el quinquenio 2000-2004: 9.334

Una cifra total que asciende a 83.982. De ellos, 3.612 procedentes de otros países.

Habría que añadir los 1.905 médicos cubanos que se gradúan este año, por lo que la suma se eleva en realidad a 85.887.

Hoy la forma de prepararlos es radicalmente distinta. Antes de la Revolución, las clases eran masivas y se impartían a veces a cientos de alumnos; las prácticas, muy reducidas y ausencia casi total de elementos de ciencias básicas. Era posible terminar la carrera sin haber examinado a un enfermo directamente o realizar un parto. Los programas estaban dirigidos fundamentalmente a la acción curativa del paciente y al ejercicio privado de la profesión, alejados totalmente de los problemas de salud que afectaban al país. La palabra prevención apenas se citaba. El promedio de graduados era de 300 médicos y 30 estomatólogos por año.

Hoy la matrícula de jóvenes cubanos y de los procedentes del resto del mundo, cada vez más hermanados en la lucha por un destino más justo y más humano, se eleva considerablemente en las diversas áreas que un sistema racional y eficiente de salud pública requiere.

En el curso 2004‑2005, el número de estudiantes alcanzó las siguientes cifras:

· Medicina: 28.071

· Estomatología: 2.758

· Enfermería: 19.530

· Tecnología de la Salud: 28.400

Suma total actual de estudiantes: 78.759.

Cursan su carrera en nuestro país más de 12 mil estudiantes de Medicina procedentes de 83 países:

Ø 5.500 de América del Sur

Ø 3.244 de Centroamérica

Ø 489 de México y Norteamérica, incluyendo 65 jóvenes de

Estados Unidos y 2 de Puerto Rico

Ø 1.039 del Caribe

Ø 777 del África Subsahariana

Ø 42 de África del Norte y Medio Oriente

Ø 61 de Asia

Ø 2 de Europa



Los países de América Latina que cuentan con más alumnos son:

Venezuela 889

Honduras 711

Guatemala 701

Paraguay 641

Brasil 629

Bolivia 567

Nicaragua 560

Ecuador 551

Colombia 545

Perú 532



Del Caribe:

Haití 676

Rep. Dominicana 403

Jamaica 134

Guyana 117

Belice 79

Santa Lucía 69

Hoy tenemos la enorme satisfacción de graduarlos a ustedes, 1.610 nuevos médicos:

Ø 495 de América del Sur

Ø 771 de Centroamérica

Ø 343 del Caribe

Ø 1 de Estados Unidos

Los últimos siete años han sido de intenso y creciente batallar en el campo de la solidaridad y de la formación de médicos cubanos y de otros pueblos hermanos.

Los medios y los métodos se han revolucionado de modo increíble, y la formación teórica y práctica supera considerablemente la que se conoció a lo largo de la historia. Más exacto sería decir que la multiplican.

Si antes había un solo hospital docente, hoy todos los hospitales ostentan el honroso calificativo de docentes.

Algo más: sedes de formación de médicos en nuestro país pueden ser cualesquiera de los 444 policlínicos de que dispone la atención primaria. Con el apoyo de medios audiovisuales y programas interactivos de computación, más la presencia de decenas de especialistas, Másters y hasta Doctores en Ciencias, los resultados se comparan e incluso superan los de las formas históricas de preparar a los que deben garantizar la salud y el bienestar del pueblo.

Hace siete meses tuve la satisfacción de reunirme con 300 jóvenes de Haití, Guatemala y Honduras que cursaban el último semestre de la carrera y marchaban a sus respectivos países para prestar servicios junto a las brigadas de especialistas cubanos en Medicina General Integral que laboran en los más apartados rincones de esa región. Con ellos marcharon 50 jóvenes cubanos de igual nivel. Los resultados han sido impresionantes. Les prometí participar en su graduación, y aquí están en este mismo acto, entre ustedes, como soldados espartanos de la Medicina, esgrimiendo sus escudos victoriosos.

¡Gloria a esa juventud, a los nuevos salvadores de vidas, que elevan la noble profesión de médicos a los más altos niveles de consagración y ética que ha conocido el mundo! Ellos encarnan el tipo de médicos que miles de millones de personas pobres requieren con desesperada urgencia.

Cuanto he dicho es, sin embargo, pálido al lado del colosal movimiento de formación de médicos de vanguardia que a la luz del alba bolivariana están llevando a cabo Venezuela y Cuba. De esta forma, y en pleno desarrollo de la Misión Barrio Adentro, concebida por el Presidente Hugo Chávez, 22.043 bachilleres venezolanos cursan hoy estudios premédicos en los 7.898 consultorios de Barrio Adentro, en estrecha cooperación con los ministerios venezolanos de Enseñanza Superior y Salud Pública. El 3 de octubre iniciarán los estudios de primer curso de Medicina. En sólo diez años se graduarán 40 mil por esta vía.

A su vez, en Cuba se inicia el desarrollo de un programa para formar en igual período de tiempo 20 mil médicos venezolanos procedentes de la Misión Ribas o de los liceos, y adicionalmente 30 mil médicos de los países latinoamericanos y caribeños. Podrán optar por esta oportunidad jóvenes latinoamericanos y caribeños que, debido fundamentalmente a su procedencia humilde, no han podido realizar sus estudios en los mejores liceos, ni obtener cupo en los centros de enseñanza médica.

Formar un médico en Estados Unidos, como se conoce, cuesta no menos de 300 mil dólares. De hecho, Cuba está formando en este momento más de 12 mil médicos para el Tercer Mundo, con lo cual realiza una contribución al bienestar de esos países cuyo valor asciende a más de tres mil millones de dólares estadounidenses. Si forma o contribuye a formar cien mil médicos de otros países en diez años, su aporte equivale a 30 mil millones de dólares estadounidenses, a pesar de ser Cuba un país pequeño del Tercer Mundo bloqueado económicamente por Estados Unidos.

¿Dónde está el secreto? En el hecho real de que el capital humano puede más que el capital financiero. Capital humano implica no sólo conocimientos, sino también ―y muy esencialmente― conciencia, ética, solidaridad, sentimientos verdaderamente humanos, espíritu de sacrificio, heroísmo, y la capacidad de hacer mucho con muy poco.

Los países ricos hacen exactamente lo que Cuba pero al revés. No forman médicos para el Tercer Mundo, les arrebatan los que esos países forman.

Un informe de la Universidad de Harvard y de la Organización Mundial de la Salud denuncia el escandaloso saqueo de médicos de los países pobres por parte de los países ricos. Publica una lista con el porcentaje total de médicos de diferentes países que son emigrantes del Tercer Mundo:

Austria 5 por ciento

Francia 6 por ciento

Alemania 7 por ciento

Dinamarca 7 por ciento

Noruega 15 por ciento

Australia 22 por ciento

Estados Unidos 24 por ciento

Canadá 26 por ciento

Reino Unido 32 por ciento

Nueva Zelandia 35 por ciento



La fuga de ese personal significa, como señala el informe, que los países pobres subsidian cada año a los ricos por ese hecho en 500 millones de dólares.

Esas inmensas sumas de que hablo son reales y en el mercado capitalista tienen su precio, pero no requieren los enormes recursos de la producción material y pueden estar, por tanto, al alcance de cualquier país.

Juntos también, Venezuela y Cuba, estamos llevando a cabo lo que constituye uno de los más emocionantes programas que puedan ponerse en práctica: devolver o preservar la visión en los próximos diez años a más de seis millones de latinoamericanos y caribeños.

Se han creado las condiciones en Cuba y están creándose en Venezuela para diagnosticar, operar o curar cada año 25 mil caribeños,100 mil cubanos, 100 mil venezolanos y 120 mil sur y centroamericanos.

En realidad, el programa se ha iniciado ya en 14 centros oftalmológicos de los 24 con que contaremos a finales del presente año, los que disponen de las más avanzadas tecnologías que existen en el mundo. Nuestro país alcanza ya un ritmo de 1.400 operaciones de la vista diariamente.

Este año estamos a punto de alcanzar ya la cifra de 50 mil venezolanos de la misión Barrio Adentro operados de la vista entre mediados de enero y hoy 20 de agosto. En menos de un mes han recibido igual tratamiento 1. 093 caribeños, en virtud de los Acuerdos de Anzoátegui, suscritos el pasado 30 de junio.

Debe conocerse que, dado su estado de pobreza, más de 4 millones y medio de latinoamericanos y caribeños requieren de este servicio anualmente y no lo reciben, y más de medio millón pierde la visión cada año, muchas veces sin haber sido examinados nunca por un médico.

Al igual que hace 40 años, permítanme soñar. Sólo que después de medio siglo de lucha estoy absolutamente seguro de que nadie podrá decir de los sueños de Cuba, como dijo Calderón de la Barca, “toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son.”

¡Adelante, abanderados invencibles de tan noble profesión, demostrando que todo el oro del planeta no puede doblegar la conciencia de un verdadero guardián de la salud y de la vida, listo para marchar a cualquier país donde se le necesite, y convencido de que un mundo mejor es posible!

¡Hasta la victoria siempre!